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Abren el proceso diocesano para la beatificación de Magdalena Aulina

Fundó el Instituto de las Operarias Parroquiales

BARCELONA, martes, 7 noviembre 2006 (ZENIT.org).- El arzobispo de Barcelona, monseñor Lluís Martínez Sistach, ha presidido el acto en el que se ha introducido el proceso de beatificación de la fundadora del Instituto de las Operarias Parroquiales, (http://www.magdalena-aulina.net/) Magdalena Aulina i Taurina (1897-1956).

La apertura del proceso diocesano, que tuvo lugar el pasado viernes, contó con la presencia de la vicedirectora general de este instituto religioso, Manuela Esparza, en representación de Maria Concepció Parra, la directora general que por motivos de salud no pudo asistir al acto.

Como es preceptivo en estos casos asistieron el juez delegado del señor arzobispo, el promotor de justicia y la notaria-secretaria. También estuvieron presentes miembros del instituto religioso de varias partes del mundo.

El arzobispo de Barcelona dijo que «Magdalena recibió del Señor un carisma que supo acoger y cultivar, bien consciente que los carismas son para el bien del pueblo de Dios».

Monseñor Martínez Sistach recordó que Magdalena Aulina, nacida en la localidad gerundense de Bañolas y fallecida en Barcelona, explicó que ahora se tramita la causa en la archidiócesis y que después pasará a la Congregación para los Santos y pidió que «este trabajo que ahora inicia ponga de relieve las virtudes cristianas de Magdalena Aulina».

Magdalena empezó una obra parroquial y de asistencia a los jóvenes en su localidad de origen, donde fundó una institución llamada «Casa Nostra» (Nuestra casa).

Una de las características de las Operarias son precisamente los centros-familia «Casa Nostra» en los que viven no sólo miembros del Instituto sino también sus familiares dando así un sentido de acogida querido por la fundadora.

En 1941 mandó algunas colaboradoras a Navarra, donde continuaron las actividades apostólicas, creándose la Pía Unión de Operarias Parroquiales (1945).

Roma acogió una comunidad en 1951 y en 1962 la Santa Sede aprobó el instituto secular, uniendo como quería la fundadora el carácter seglar con la plena consagración a Jesucristo.

El Instituto Secular de las Operarias Parroquiales está presente en Europa, América y África.

El lema de Magdalena era «Hacer Iglesia» para promover la vida cristiana en las familias porqué como dejó escrito «solo de una renovada cristianización de la familia puede venir la mejora de la sociedad».

Los restos mortales de Magdalena Aulina descansan en el oratorio de la casa central de esta institución en Barcelona.

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