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ZHENG DING, martes, 5 julio 2005 (ZENIT.org).- El obispo católico Julio Jia Zhi Guo –de la «Iglesia clandestina», que reconoce la autoridad del Papa pero no está oficialmente aprobada por Pekín- sufrió su séptima detención en quince meses cuando el lunes, a las 15.30 horas (de Pekín), dos oficiales del gobierno se lo llevaron de su propia casa, en la diócesis de Zheng Ding (provincia china de Hebei), con destino desconocido.

Vuelve a dar la voz de alarma de esta nueva detención «The Cardinal Kung Foundation» (www.cardinalkungfoundation.org) -con sede en Stamford (Connecticut, Estados Unidos), se dedica a la promoción de la libertad religiosa de la Iglesia católica en China- en un comunicado enviado a Zenit.

Oficiales del gobierno habían advertido telefónicamente con antelación al prelado del arresto y le ordenaron que dijera a la gente que sería llevado por los oficiales del gobierno a visitar al médico, pero monseñor Jia Zhi Guo no está actualmente enfermo ni tiene necesidad de atención sanitaria.

Consagrado obispo en 1980, el prelado «no oficial» de Zheng Ding --de 71 años-, cuya diócesis es una de las más vivas de Hebei (la zona de mayor concentración de católicos con aproximadamente un millón y medio), ha vivido casi todo su ministerio episcopal bajo arresto domiciliario y una veintena de años en prisión.

Esta es séptima detención desde que el 5 de abril de 2004 monseñor Jia Zhi Guo fue arrestado por cuatro miembros de seguridad del gobierno, quienes se lo llevaron de su residencia de improviso sin explicaciones.

Inmediatamente después de una detención que se prolongó hasta el 14 de abril, la Santa Sede -a través del director de la Oficina de Prensa, Joaquín Navarro-Valls- no dudó en calificar el arresto –producido sin que mediaran explicaciones ni motivaciones jurídicas- de inadmisible en un Estado de Derecho.


Otros cinco días pasó retenido el prelado católico desde que fue arrestado nuevamente por dos policías el 13 de junio en la provincia de Hebei (noreste de China) junto a un sacerdote trapense, Placid Pei Ronggui.


El 9 de septiembre de 2004 el prelado chino fue obligado por dos miembros de las fuerzas de seguridad a hacer un recorrido de tres días por Wengtang, en Pingshan. Le hicieron además pagar los gastos de alojamiento y manutención, incluidos los de los oficiales.

El día 30 del mismo mes fue secuestrado por personal de seguridad del distrito de Shijiazhung.

El pasado 14 de diciembre el obispo Jia Zhi Guo fue detenido junto a once sacerdotes. Todos fueron puestos el libertad horas después.

Y el 5 de enero de este año fue nuevamente arrestado en una iglesia situada en el pueblo de Wu Qiu por tres miembros de la Oficina de Asuntos Religiosos.

A veces, en ocasiones de importantes reuniones del Partido o de visitas de jefes de Estado y personalidades extranjeras, el obispo de Zheng Ding es detenido y aislado en lugares desconocidos. Y antes de momentos litúrgicos señalados --Navidad, Epifanía, Pascua, Pentecostés, la Asunción--, también es secuestrado y sometido a adoctrinamiento para prevenir celebraciones y reuniones de cristianos «clandestinos», recuerda «AsiaNews», agencia del PIME especializada en el mundo chino.


El prelado se ocupa de un centenar de huérfanos discapacitados, a quienes mantiene en su propia residencia. En 1999, para evitar su actividad evangelizadora, la policía prohibió al obispo mantener abierto este orfanato, pero posteriormente tuvo que autorizarlo a causa de las presiones internacionales.

Joseph Kung -presidente de «The Cardinal Kung Foundation»- matiza que «el nombre de “Olímpico” está siendo severamente manchado por su asociación con las persecuciones religiosas y violaciones de los derechos humanos en el país asiático, que acogerá los Juegos Olímpicos en 2008», por lo que señala al Comité Olímpico la posibilidad de «considerar la cancelación de los Juegos en China a fin de preservar su buen nombre y espíritu».

«The Cardinal Kung Foundation» fue creada por el cardenal Ignatius Kung Pinmei (fallecido en marzo de 2000), obispo de Shanghai que tuvo que exiliarse a los Estados Unidos. Más información en www.cardinalkungfoundation.org .

China: Séptima detención en quince meses del obispo católico de Zheng Ding (China)

Monseñor Jia Zhi Guo ha vivido dos décadas en prisión y años de vigilancia

ZHENG DING, martes, 5 julio 2005 (ZENIT.org).- El obispo católico Julio Jia Zhi Guo –de la «Iglesia clandestina», que reconoce la autoridad del Papa pero no está oficialmente aprobada por Pekín- sufrió su séptima detención en quince meses cuando el lunes, a las 15.30 horas (de Pekín), dos oficiales del gobierno se lo llevaron de su propia casa, en la diócesis de Zheng Ding (provincia china de Hebei), con destino desconocido.

Vuelve a dar la voz de alarma de esta nueva detención «The Cardinal Kung Foundation» (www.cardinalkungfoundation.org) -con sede en Stamford (Connecticut, Estados Unidos), se dedica a la promoción de la libertad religiosa de la Iglesia católica en China- en un comunicado enviado a Zenit.

Oficiales del gobierno habían advertido telefónicamente con antelación al prelado del arresto y le ordenaron que dijera a la gente que sería llevado por los oficiales del gobierno a visitar al médico, pero monseñor Jia Zhi Guo no está actualmente enfermo ni tiene necesidad de atención sanitaria.

Consagrado obispo en 1980, el prelado «no oficial» de Zheng Ding –de 71 años-, cuya diócesis es una de las más vivas de Hebei (la zona de mayor concentración de católicos con aproximadamente un millón y medio), ha vivido casi todo su ministerio episcopal bajo arresto domiciliario y una veintena de años en prisión.

Esta es séptima detención desde que el 5 de abril de 2004 monseñor Jia Zhi Guo fue arrestado por cuatro miembros de seguridad del gobierno, quienes se lo llevaron de su residencia de improviso sin explicaciones.

Inmediatamente después de una detención que se prolongó hasta el 14 de abril, la Santa Sede -a través del director de la Oficina de Prensa, Joaquín Navarro-Valls- no dudó en calificar el arresto –producido sin que mediaran explicaciones ni motivaciones jurídicas- de inadmisible en un Estado de Derecho.

Otros cinco días pasó retenido el prelado católico desde que fue arrestado nuevamente por dos policías el 13 de junio en la provincia de Hebei (noreste de China) junto a un sacerdote trapense, Placid Pei Ronggui.

El 9 de septiembre de 2004 el prelado chino fue obligado por dos miembros de las fuerzas de seguridad a hacer un recorrido de tres días por Wengtang, en Pingshan. Le hicieron además pagar los gastos de alojamiento y manutención, incluidos los de los oficiales.

El día 30 del mismo mes fue secuestrado por personal de seguridad del distrito de Shijiazhung.

El pasado 14 de diciembre el obispo Jia Zhi Guo fue detenido junto a once sacerdotes. Todos fueron puestos el libertad horas después.

Y el 5 de enero de este año fue nuevamente arrestado en una iglesia situada en el pueblo de Wu Qiu por tres miembros de la Oficina de Asuntos Religiosos.

A veces, en ocasiones de importantes reuniones del Partido o de visitas de jefes de Estado y personalidades extranjeras, el obispo de Zheng Ding es detenido y aislado en lugares desconocidos. Y antes de momentos litúrgicos señalados –Navidad, Epifanía, Pascua, Pentecostés, la Asunción–, también es secuestrado y sometido a adoctrinamiento para prevenir celebraciones y reuniones de cristianos «clandestinos», recuerda «AsiaNews», agencia del PIME especializada en el mundo chino.

El prelado se ocupa de un centenar de huérfanos discapacitados, a quienes mantiene en su propia residencia. En 1999, para evitar su actividad evangelizadora, la policía prohibió al obispo mantener abierto este orfanato, pero posteriormente tuvo que autorizarlo a causa de las presiones internacionales.

Joseph Kung -presidente de «The Cardinal Kung Foundation»- matiza que «el nombre de “Olímpico” está siendo severamente manchado por su asociación con las persecuciones religiosas y violaciones de los derechos humanos en el país asiático, que acogerá los Juegos Olímpicos en 2008», por lo que señala al Comité Olímpico la posibilidad de «considerar la cancelación de los Juegos en China a fin de preservar su buen nombre y espíritu».

«The Cardinal Kung Foundation» fue creada por el cardenal Ignatius Kung Pinmei (fallecido en marzo de 2000), obispo de Shanghai que tuvo que exiliarse a los Estados Unidos. Más información en www.cardinalkungfoundation.org .

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