Dolor del Papa por los 38 niños fallecidos en un incendio en México

El fuego estalló cuando los pequeños dormían en su guardería

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 7 junio 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha manifestado con un mensaje su dolor y ha garantizado sus oraciones al recibir la noticia del fallecimiento de 38 niños de una guardería en la ciudad mexicana de Hermosillo.

El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, en nombre del Papa, ha enviado un telegrama de pésame a monseñor José Ulises Macías Salcedo, arzobispo de Hermosillo, en el que el pontífice trasmite su cercanía a los padres de los niños y espera en el pronto restablecimiento de los heridos en el accidente.

El incendio se registró el viernes durante la hora de la siesta de los niños, que quedaron atrapados entre el humo y las llamas. En el momento del accidente había 142 pequeños.

Este domingo, 33 niños permanecen hospitalizados, 15 de ellos en graves condiciones, según han informado las autoridades sanitarias del Estado de Sonora.

En el telegrama, el Papa pide al obispo de la ciudad que transmite su pésame «a los familiares de los fallecidos, junto con expresiones de cercanía espiritual, viva solicitud y deseo de un pronto y total restablecimiento de los heridos en el lamentable percance».

«Con estos sentimientos, el Sumo Pontífice, en estos momentos de tristeza, imparte de corazón la confortadora bendición apostólica, como signo de consuelo y esperanza el en Señor Resucitado», concluye el telegrama, un mensaje breve con el que los Papas se hacen inmediatamente presentes en momentos de dolor como éste.

Publicamos el texto del telegrama.

* * *

El Santo Padre, profundamente apenado al conocer la dolorosa noticia del grave incendio ocurrido en una escuela infantil de esa ciudad, que ha ocasionado numerosas victimas y heridos, ofrece fervientes sufragios por el eterno descanso de los difuntos. Asimismo ruego a vuestra excelencia que tenga la bondad de hacer llegar el sentido pésame de Su Santidad Benedicto XVI a los familiares de los fallecidos, junto con expresiones de cercanía espiritual, viva solicitud y deseo de un pronto y total restablecimiento de los heridos en el lamentable percance. Con estos sentimientos, el Sumo Pontífice, en estos momentos de tristeza, imparte de corazón la confortadora bendición apostólica, como signo de consuelo y esperanza el en Señor Resucitado.

Cardenal Tarcisio Bertone,

secretario de Estado de Su Santidad

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ZENIT Staff

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