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El Foro Católico-Musulmán condena la violencia fundamentalista

Los delegados proponen, entre otras cuestiones, que cristianos y musulmanes multipliquen las oportunidades de encuentro y cooperación en proyectos conjuntos

Este jueves concluyó en Roma el tercer Seminario del Foro Católico-Musulmán, que en los últimos tres días ha abordado el tema “Trabajando juntos para servir a los demás”.

Los delegados en la declaración final condenaron unánimemente “los actos de terrorismo, la opresión, la violencia contra personas inocentes, la persecución, la profanación de los lugares sagrados, y la destrucción del patrimonio cultural”. Añadieron que “Nunca es aceptable utilizar la religión para justificar tales actos o asociarlos con la religión” y reafirmaron “la importancia de la cultura del diálogo interreligioso para la profundización de la comprensión mutua. 

El papa Francisco recibió ayer en audiencia a todos los participantes, animándolos a perseverar en el camino del diálogo entre cristianos y musulmanes, y manifestó su agrado por el compromiso compartido en el servicio desinteresado a la sociedad.

La delegación católica estuvo presidida por el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. La delegación musulmana fue presidida por Seyyed Hossein Nasr, profesor de Estudios Islámicos en la Universidad George Washington de Estados Unidos.

Durante la reunión, los delegados presentaron numerosos ejemplos de la activa colaboración existente entre los católicos y los musulmanes en todo el mundo. Principalmente, en el ámbito educativo, caritativo y asistencial. Al finalizar las ponencias y los debates, desarrollados en un ambiente cordial y fraterno, los participantes acordaron los siguientes puntos:

1. Los delegados reconocieron que su reunión tuvo lugar “en un momento de gran tensión y conflictos en el mundo” y reiteraron “la vital importancia de mejorar el servicio y la cooperación mutua”. En este contexto, los delegados condenaron unánimemente “los actos de terrorismo, la opresión, la violencia contra personas inocentes, la persecución, la profanación de los lugares sagrados, y la destrucción del patrimonio cultural. Nunca es aceptable utilizar la religión para justificar tales actos o asociarlos con la religión”.

2. “La educación de los jóvenes, ya sea en la familia, escuela, universidad, iglesia o mezquita, es de suma importancia para la promoción de una identidad sólida basada en el respeto a los demás”. Con este fin, “los planes de estudio y libros de texto deben presentar una imagen objetiva y respetuosa del otro”.

3. Los participantes reafirmaron “la importancia de la cultura del diálogo interreligioso para la profundización de la comprensión mutua. Es algo necesario para superar los prejuicios, las distorsiones, las sospechas, y las generalizaciones inadecuadas que perjudican las relaciones pacíficas que todos buscamos”.

4. Se consideró que “el diálogo debería llevar a la acción, en particular entre los jóvenes”. Los participantes alentaron a cristianos y musulmanes a “multiplicar las oportunidades de encuentro y cooperación en proyectos conjuntos para el bien común”.

Por último, los delegados expresaron su satisfacción por este fructífero encuentro y se emplazaron a una próxima reunión del Foro.

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