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El Papa beatificará a trece mártires de la persecución religiosa mexicana

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 22 junio 2004 (ZENIT.org).- La Santa Sede publicó este martes decretos de martirio de trece mártires de la persecución religiosa que tuvo lugar en México en los años veinte del siglo pasado, último paso necesario para su beatificación.

Al referirse al «testimonio heroico» de los numerosos mártires que derramaron su sangre en aquellos años en tierras mexicanas, el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, consideró este reconocimiento como «motivo de consuelo y de estimulo para esas comunidades eclesiales».

«Su glorificación en la tierra aumentará ciertamente la eficacia de su ejemplo y la confianza en el poder de su intercesión ante Dios», añadió el purpurado portugués.

Entre los nuevos mártires reconocidos por la Iglesia se encuentran el sacerdote José Trinidad Rangel Montaño, nacido el 4 de junio de 1887 en Dolores Hidalgo (diócesis de León, México); el sacerdote Andrés Sola Molist, misionero claretiano, nacido el 7 de octubre de 1895 en Taradell (España); y el laico y célibe Leonardo Pérez Larios, nacido el 28 de noviembre de 1883 en Lagos Moreno (México).

Los tres fueron asesinados «por odio a la fe» el 25 de abril de 1927 en Rancho de San Joaquín.

Otro de los decretos reconoce el martirio del sacerdote de la diócesis de Veracruz, Dario Acosta Zurita, nacido el 20 de diciembre de 1908 en Naolinco (México), y asesinado en Veracruz el 25 de julio de 1931, «tres meses después de su ordenación sacerdotal», según recordó el cardenal Saraiva Martins.

La Santa Sede ha reconocido también el martirio del laico, abogado y padre de familia Anacleto González Flores, nacido en 1888 en Tepatitlán (Jalisco) y de otros siete compañeros mártires. Todos ellos fueron asesinados entre 1928 y 1928. Tres de ellos, al igual que Anacleto, pertenecían a la Acción Católica de la Juventud Mexicana.

El último decreto reconoce el martirio de un adolescente de catorce años, José Sánchez del Río, nacido el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo (Michoacán, México) y asesinado «por odio a la fe» el 10 de febrero de 1928.

La Santa Sede también reconoció este martes las virtudes heroicas, paso decisivo hacia la beatificación, de la religiosa mexicana Julia de las Espinas del Sagrado Corazón, cuyo nombre de pila fue Julia Navarrete Guerrero.

La religiosa, fundadora de las Religiosas Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María, nació el 30 de junio de 1881 en Oaxaca y falleció el 21 de noviembre de 1974 en Toluca.

La Santa Sede no ha confirmado ni descartado una visita de Juan Pablo II a México para participar en octubre en el Congreso Eucarístico Internacional, que tendrá lugar en Guadalajara. Si así fuera, la beatificación de los mártires mexicanos podría celebrarse en ese contexto.

«A estos Siervos de Dios, y especialmente a los mártires, que fueron víctimas de la intolerancia religiosa y del odio contra la Iglesia, encomendamos la paz del mundo», dijo el cardenal Saraiva ante el Papa.

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