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Evangelización de los Pueblos: solidaria con los cristianos de Níger

La Congregación del Vaticano pide a las autoridades de Níger para restablecer la paz, tras el saqueo de iglesias católicas y el asesinato de cristianos

El arzobispo Savio Hon Tai-Fai, Secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, ha enviado un mensaje de cercanía y solidaridad a los agentes pastorales y a los fieles de la Iglesia católica en Níger tras los últimos episodios graves de violencia que han asaltado e incendiado iglesias y conventos, provocando una decena de muertos.

La tarea específica de esta Congregación de la curia romana  ha sido siempre la propagación de la fe en todo el mundo, coordinando los esfuerzos de todos los misioneros, dando formación y apoyo material a las actividades misioneras, volviéndose un instrumento del Santo Padre y de la Santa Sede para el ejercicio de la jurisdicción sobre todas las misiones y la cooperación misionera.

“La Congregación para la Evangelización de los Pueblos ha recibido con profunda tristeza la noticia del saqueo sistemático del que han sido objeto las iglesias cristianas, en especial las católicas, en vuestro país” se lee en el mensaje publicado por Fides.

Asimismo, añade que “siguiendo con atención especial y con gran preocupación la situación en la que se encuentran desde finales de la semana pasada, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, ante las enormes pérdidas y la desolación causada por los acontecimientos de estos días, quiere expresar su cercanía espiritual, su comunión y su solidaridad.

La Congregación asegura su preocupación y sus oraciones por las víctimas de esta situación de violencia y por sus familias. Además, apela al sentido de responsabilidad de las autoridades políticas, civiles y militares, para que a través de las vías del diálogo se comprometen a restablecer la paz y a poner fin de forma definitiva a la violencia contra los cristianos”.

Para concluir el mensaje, se recuerdan las palabras del santo padre Francisco: “No se puede de ninguna manera causar la muerte y el sufrimiento en nombre de Dios, ni justificar la violación de las libertades fundamentales de la persona humana”.

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