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El Papa bendice la antorcha de la peregrinación Macerata - Loreto (Osservatore © Romano)

El Papa bendice la antorcha de la peregrinación Macerata, en la audiencia del m iércoles en la plaza de San Pedro- Loreto (Osservatore © Romano)

Francisco a los peregrinos de Loreto: pregúntenle a Jesús: ‘¿Tú me amas?’ y respóndanle si lo aman

Llamada telefónica al santuario de la Santa Casa de Loreto, donde varios miles de peregrinos aguardaban la santa` misa

(ZENIT – Roma, 12 Jun. 2017).- El papa Francisco se comunicó por teléfono con los participantes de la 39º peregrinación mariana que partió desde la ciudad italiana de Macerata para llegar al santuario de la Santa Casa de Loreto, peregrinación que este año tuvo como lema: “¿Tú me amas?”.

El Papa habló a la llegada de la “antorcha de la paz”, poco antes de la misa, la cual el Papa había bendecido durante la audiencia del miércoles pasado en la plaza de San Pedro.

El Santo Padre indicó en su llamada que la pregunta ‘Tú me amas’ es “una frase con dos sentidos: Yo puedo preguntarle a Jesús; ¿Tú me amas? Y Jesús me pide a mi: ¿’Me amas tú’?”.

“Les deseo que esta noche en el camino, en la peregrinación, cada uno de ustedes sienta la voz de Jesús que nos interroga: ‘¿Tú me amas?’, y lo piensen y le respondan a Jesús. Y después le pregunten a Jesús: ‘¿Tú me amas’?’ y sientan aquello que Jesús les dice en el corazón”.

Los peregrinos que realizaron una caminata de unos 30 kilómetros provienen casi todos de las zonas golpeadas por los recientes terremotos de Italia Central.

El Papa les dijo: “¡Un abrazo grande, un abrazo grande! Les deseo una buena peregrinación”, y les dio una tarea con esta frase con dos sentidos: “Jesús a mi: ‘¿Tú me amas?’ y yo a Jesús: ¿me amas tú?” y concluyó “Que el Señor los bendiga y la Virgen les proteja”.

Poco después fue celebrada la misa, siempre en el Santuario, por el cardenal Kevin Joseph Farrell, prefecto del dicasterio de Laicos, familia y vida.

La Santa Casa de Loreto  se hallaba originalmente en Tierra Santa y en la época de las cruzadas, ante el avance de las tropas musulmanas los cristianos temiendo su destrucción, y en particular la familia Angeli (gobernadores de Epiro) la trasladaron a Ancona donde llegó en 1294. La leyenda indica que fue llevada por los ángeles. En esa casa, originaria del primer siglo, según la tradición, se produjo la anunciación del arcángel san Gabriel a la Virgen María.

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