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La fidelidad y la castidad, medio infalible para prevenir el sida, asegura Benedicto XVI

Subraya los peligros y consecuencias de la desintegración de la familia en África

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 10 junio 2005 (ZENIT.org).- La fidelidad y la castidad, son el medio infalible para prevenir la expansión del sida, afirmó este viernes Benedicto XVI al recibir a los obispos de Sudáfrica, Botswana, Swazilandia, Namibia y Lesotho.

«Comparto con vosotros vuestra profunda preocupación por la devastación causada por el sida y las enfermedades relacionadas», dijo el pontífice en el discurso que les dirigió en inglés.

«Rezo en especial por las viudas, los huérfanos, las madres jóvenes y por aquellos cuyas vidas han quedado hechas añicos a causa de esta epidemia cruel», aseguró.

Al mismo tiempo, alentó a los prelados a continuar en su esfuerzo por «luchar contra este virus que no sólo mata, sino que amenaza seriamente a la economía y a la estabilidad social del continente».

«La Iglesia católica siempre ha estado en la frontera tanto en la prevención como en el tratamiento de esta enfermedad», añadió. El 25 por ciento de los enfermos de sida son atendidos en el mundo por instituciones católicas.

En los países del sur de ese continente la Iglesia también tiene un papel protagonista en la asistencia a pesar de que los católicos son pequeñas minorías: en Sudáfrica son el 7%, en Botswana el 5,1%, en Swazilandia el 5,4%, en Namibia el 20,1% y en Lesotho el 41,3%.

Benedicto XVI aseguró a los prelados que «la enseñanza tradicional de la Iglesia se ha demostrado como el único medio infalible para prevenir la expansión de VIH/sida».

«Por esta razón, el compañerismo, la alegría, la felicidad y la paz que el matrimonio y la fidelidad cristianas ofrecen, así como la garantía que ofrece la castidad, deben ser continuamente presentados a los fieles, en particular a los jóvenes», propuso.

Por este motivo, reconoció su «gran preocupación» al constatar que «el tejido de la vida africana, su auténtica fuente de esperanza y estabilidad», la familia, «esté amenazada por el divorcio, el aborto, la prostitución, el tráfico de seres humanos y la mentalidad anticonceptiva, elementos todos que contribuyen una ruptura de la moral sexual».

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