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Cardenal Nasrallah Pierre Sfeir © Facebook

Líbano: Pésame del Santo Padre por la muerte del Cardenal Sfeir

Patriarca emérito de Antioquía de los Maronitas

(ZENIT – 14 mayo 2019).- El Santo Padre ha enviado un telegrama de pésame al cardenal Béchara Boutros Raï, Patriarca de Antioquía de los Maronitas (Líbano), con motivo del fallecimiento del cardenal Nasrallah Pierre Sfeir, que fue Patriarca de la misma sede de 1986 a 2011 y falleció el pasado 12 de mayo, tres días antes de cumplir los 99 años.

Cardenal Nasrallah Pierre Sfeir

Líbano es un país en el que la mayor parte de los católicos son maronitas.

Nasrallah Pierre Sfeir fue elegido Patriarca de Antioquía de los maronitas el 19 de abril de 1986, en medio de la guerra civil del Líbano,

Entre otras, desempeñó las labores de Presidente de la Asamblea de Patriarcas y Obispos Católicos en el Líbano y del Consejo de Patriarcas Católicos de Oriente, así como de Jefe del Sínodo de la Iglesia Maronita.

En 1994, Juan Pablo II lo nombró cardenal.

En 2011 renunció como Patriarca de la Iglesia Maronita y de todos los demás cargos de gobierno pastoral  y desde entonces ejercía como Patriarca emérito de Antioquía de los maronistas. El actual Patriarca Béchara Boutros Raï tomó posesión de su cargo.

Falleció el domingo a los 98 años de edad en Beirut,

A continuación publicamos el texto completo del telegrama enviado a su sucesor por el Santo Padre.

***

Telegrama del Papa Francisco

“Al recibir  con tristeza la noticia de la muerte, en su 99 año de vida,  de Su Beatitud, el cardenal Nasrallah Pierre Sfeir, Patriarca Emérito de Antioquía de los Maronitas, le envío mis más sinceras condolencias, así como a su familia y a todos los fieles de la Iglesia patriarcal de Antioquía de los Maronitas que gobernó durante muchos años con tanta gentileza como determinación. Hombre libre y valiente, el cardenal Sfeir ejerció su misión en un contexto problemático y fue un artesano decidido del encuentro, de  la paz y la reconciliación. Ardiente defensor de la soberanía e independencia de su país, seguirá siendo una gran figura en la historia del Líbano. Pido al Padre de toda misericordia que reciba en su morada de paz y de luz  a este pastor sabio y comprometido que mostró el amor de Dios al pueblo que le fue confiado. Como prenda de consuelo, le otorgo, Beatitud,  la bendición apostólica, así como a la familia del difunto cardenal y a las personas a él cercanas, al igual que  a todos los que lo acompañaron en sus últimos años y a quienes participarán en su funeral”.

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