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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 6 julio 2008 (ZENIT.org).- Los obispos deben ser maestros de santidad, afirmó el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, al presidir este viernes en la Basílica de San Pedro del Vaticano la consagración episcopal de dos nuevos obispos monseñor Bernardino Auza y monseñor Piergiuseppe Vacchelli.

En su homilía, según informa "Radio Vaticano", el purpurado italiano recordó que "sobre el fundamento de los Apóstoles, la Iglesia es ‘una, santa, apostólica y católica', Iglesia de todos los pueblos, que no se identifica con una sola nación, ni con una sola cultura o un sólo Estado, sino que es siempre Iglesia de todos, llamada a reunir a la humanidad más allá de cualquier frontera, para que, en medio de las divisiones de este mundo, haga posible la paz de Dios y la fuerza reconciliadora de su amor".

 La dimensión de la unidad y de la catolicidad del ministerio episcopal emerge, de manera singular, también en la diversidad de tareas que el Papa confía a sus obispos.

Monseñor Bernardino Auza, filipino, con una larga experiencia en el servicio diplomático de la Iglesia, ha sido nombrado nuevo nuncio en Haití; mientras que monseñor Piergiuseppe Vacchelli, ha sido elegido secretario adjunto del dicasterio de la Evangelización de los Pueblos y presidente de las Obras Misionales Pontificias.

 "Especialmente en nuestra época es importante que los obispos -subrayó el cardenal Bertone- sean testigos y maestros de santidad, capaces de transmitir fielmente, con el ejemplo y las palabras, aquellas verdades que iluminan el corazón del hombre y lo conducen hacia la vida eterna. Para que esto suceda, es necesario, en primer lugar que vosotros seáis conquistados, como dice el Apóstol Pablo, por Cristo y señaléis, a cuantos encontréis, el camino que conduce hacia Él".

 "De este modo --señaló e purpurado--, el obispo se convierte en testigo de la esperanza de Cristo. Al obispo pues, le espera la tarea de profeta, testigo y siervo de la esperanza, con el deber de infundir y de proclamar frente al mundo las razones de la esperanza cristiana".

Es posible ver el vídeo de la consagración episcopal en www.h2onews.org

Los obispos deben ser maestros de santidad, afirma el cardenal Bertone

En la consagración del nuevo presidente de las Obras Pontificia Misionales

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 6 julio 2008 (ZENIT.org).- Los obispos deben ser maestros de santidad, afirmó el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, al presidir este viernes en la Basílica de San Pedro del Vaticano la consagración episcopal de dos nuevos obispos monseñor Bernardino Auza y monseñor Piergiuseppe Vacchelli.

En su homilía, según informa “Radio Vaticano”, el purpurado italiano recordó que “sobre el fundamento de los Apóstoles, la Iglesia es ‘una, santa, apostólica y católica’, Iglesia de todos los pueblos, que no se identifica con una sola nación, ni con una sola cultura o un sólo Estado, sino que es siempre Iglesia de todos, llamada a reunir a la humanidad más allá de cualquier frontera, para que, en medio de las divisiones de este mundo, haga posible la paz de Dios y la fuerza reconciliadora de su amor”.

 La dimensión de la unidad y de la catolicidad del ministerio episcopal emerge, de manera singular, también en la diversidad de tareas que el Papa confía a sus obispos.

Monseñor Bernardino Auza, filipino, con una larga experiencia en el servicio diplomático de la Iglesia, ha sido nombrado nuevo nuncio en Haití; mientras que monseñor Piergiuseppe Vacchelli, ha sido elegido secretario adjunto del dicasterio de la Evangelización de los Pueblos y presidente de las Obras Misionales Pontificias.

 “Especialmente en nuestra época es importante que los obispos -subrayó el cardenal Bertone- sean testigos y maestros de santidad, capaces de transmitir fielmente, con el ejemplo y las palabras, aquellas verdades que iluminan el corazón del hombre y lo conducen hacia la vida eterna. Para que esto suceda, es necesario, en primer lugar que vosotros seáis conquistados, como dice el Apóstol Pablo, por Cristo y señaléis, a cuantos encontréis, el camino que conduce hacia Él”.

 “De este modo –señaló e purpurado–, el obispo se convierte en testigo de la esperanza de Cristo. Al obispo pues, le espera la tarea de profeta, testigo y siervo de la esperanza, con el deber de infundir y de proclamar frente al mundo las razones de la esperanza cristiana”.

Es posible ver el vídeo de la consagración episcopal en www.h2onews.org

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