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BAGDAD, miércoles, 3 marzo 2004 (ZENIT.org).- De «acto inhumano» ha calificado Su Beatitud Emmanuel III Delly --patriarca de Babilonia de los Caldeos-- el atentado dirigido contra la comunidad chií en las ciudades iraquíes de Kerbala y Bagdad, que ha costado la vida al menos a 182 personas y heridas a más de 400.

Una serie de explosiones en la ciudad santa de Kerbala y en Bagdad provocaron el martes una masacre en plena celebración de la fiesta religiosa chií de la «Ashura».

Al menos 112 personas murieron en Kerbala en varias explosiones. El atentado se produjo cerca del mausoleo del Imam Husein, que tienen que visitar los chiíes el día en que conmemoran su martirio hace más de 1.300 años.

Además, en Bagdad, al menos tres terroristas suicidas hicieron explotar los artefactos que llevaban causando la muerte de 70 personas en un distrito chií.

«Estamos afligidos y disgustados por lo que ha ocurrido a nuestros hermanos musulmanes: ha sido un acto verdaderamente inhumano», reconoció monseñor Delly en declaraciones a la agencia misionera «Misna».

Y es que «no puede ser un gesto humano masacrar a tantas personas que estaban cumpliendo su deber religioso», subrayó.

«Como responsables de la Iglesia caldea, junto a todo cristiano, estamos afligidos porque vivimos todos en la misma familia iraquí –afirmó monseñor Delly--: lo que le ocurre a un hermano mío musulmán también me ocurre a mí».

En esta trágica situación «no hacemos diferencia alguna con los musulmanes: por ello pedimos al Señor que acoja a estas almas en el cielo por su sacrificio y que dé consuelo a sus familiares y a todos los iraquíes», añadió.

En nombre de la Conferencia Episcopal iraquí, el patriarca Delly dijo al país: «Los cristianos, los católicos en particular, son solidarios con este sufrimiento de los chiíes y de todo el país que junto a vosotros es golpeado», recordó el nuncio apostólico, monseñor Fernando Filoni.

El doble atentado ha provocado el retraso de la firma de la Constitución provisional --prevista para este miércoles--. El Consejo de Gobierno de Irak ha proclamado tres días de luto, al término de los cuales --el viernes-- debería firmarse el texto.

«En este momento, Irak se estaba preparando para un primer paso hacia la normalización del país» --explicó monseñor Fernando Filoni, nuncio apostólico en Irak, a los micrófonos de «Radio Vaticano»--, porque «el estudio de una Constitución provisional, que debe guiar el país hasta que haya elecciones por sufragio universal, debía justamente conducir al 1 de julio, día establecido (...) para la devolución de la soberanía a los iraníes»

«Al mismo tiempo, esta gran fiesta que los chiíes celebran cada año, es la primera vez que se celebra abiertamente en Irak con una enorme participación de gente y en libertad», constató.

«Está claro que estos son los dos objetivos que, en mi opinión, han sido considerados [por los atentados] y sobre los cuales se desea llevar inestabilidad», explica el arzobispo Filoni.

Para el prelado, la razón de que hayan sido golpeados los chiíes está en que precisamente éstos «constituyen la mayoría del país, y por lo tanto está claro que se les niega un papel preeminente (mas no absoluto). Los chiíes mismos están de acuerdo en que ellos no pueden tener un papel absoluto, pero preeminente sí».

Patriarca de Bagdad: La matanza de chiíes, un «acto inhumano»

182 muertos en el doble atentado cometido en Kerbala y Bagdad en la fiesta de la «Ashura»

BAGDAD, miércoles, 3 marzo 2004 (ZENIT.org).- De «acto inhumano» ha calificado Su Beatitud Emmanuel III Delly –patriarca de Babilonia de los Caldeos– el atentado dirigido contra la comunidad chií en las ciudades iraquíes de Kerbala y Bagdad, que ha costado la vida al menos a 182 personas y heridas a más de 400.

Una serie de explosiones en la ciudad santa de Kerbala y en Bagdad provocaron el martes una masacre en plena celebración de la fiesta religiosa chií de la «Ashura».

Al menos 112 personas murieron en Kerbala en varias explosiones. El atentado se produjo cerca del mausoleo del Imam Husein, que tienen que visitar los chiíes el día en que conmemoran su martirio hace más de 1.300 años.

Además, en Bagdad, al menos tres terroristas suicidas hicieron explotar los artefactos que llevaban causando la muerte de 70 personas en un distrito chií.

«Estamos afligidos y disgustados por lo que ha ocurrido a nuestros hermanos musulmanes: ha sido un acto verdaderamente inhumano», reconoció monseñor Delly en declaraciones a la agencia misionera «Misna».

Y es que «no puede ser un gesto humano masacrar a tantas personas que estaban cumpliendo su deber religioso», subrayó.

«Como responsables de la Iglesia caldea, junto a todo cristiano, estamos afligidos porque vivimos todos en la misma familia iraquí –afirmó monseñor Delly–: lo que le ocurre a un hermano mío musulmán también me ocurre a mí».

En esta trágica situación «no hacemos diferencia alguna con los musulmanes: por ello pedimos al Señor que acoja a estas almas en el cielo por su sacrificio y que dé consuelo a sus familiares y a todos los iraquíes», añadió.

En nombre de la Conferencia Episcopal iraquí, el patriarca Delly dijo al país: «Los cristianos, los católicos en particular, son solidarios con este sufrimiento de los chiíes y de todo el país que junto a vosotros es golpeado», recordó el nuncio apostólico, monseñor Fernando Filoni.

El doble atentado ha provocado el retraso de la firma de la Constitución provisional –prevista para este miércoles–. El Consejo de Gobierno de Irak ha proclamado tres días de luto, al término de los cuales –el viernes– debería firmarse el texto.

«En este momento, Irak se estaba preparando para un primer paso hacia la normalización del país» –explicó monseñor Fernando Filoni, nuncio apostólico en Irak, a los micrófonos de «Radio Vaticano»–, porque «el estudio de una Constitución provisional, que debe guiar el país hasta que haya elecciones por sufragio universal, debía justamente conducir al 1 de julio, día establecido (…) para la devolución de la soberanía a los iraníes»

«Al mismo tiempo, esta gran fiesta que los chiíes celebran cada año, es la primera vez que se celebra abiertamente en Irak con una enorme participación de gente y en libertad», constató.

«Está claro que estos son los dos objetivos que, en mi opinión, han sido considerados [por los atentados] y sobre los cuales se desea llevar inestabilidad», explica el arzobispo Filoni.

Para el prelado, la razón de que hayan sido golpeados los chiíes está en que precisamente éstos «constituyen la mayoría del país, y por lo tanto está claro que se les niega un papel preeminente (mas no absoluto). Los chiíes mismos están de acuerdo en que ellos no pueden tener un papel absoluto, pero preeminente sí».

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