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Roma bate en el 2000 el récord de peregrinos de su historia

Navarro-Valls: un dato que invita a superar prejuicios

CIUDAD DEL VATICANO, 1 ene 2001 (ZENIT.org).- El año 2000 pasará a la historia como el año con el mayor número de afluencia de peregrinos a Roma en toda su historia.

Los organismos italianos encargados de la cuenta no se ponen de acuerdo. Mientras la Agencia Romana para el Jubileo, evalúa que el numero total de peregrinos a la Ciudad Eterna en ese año ha sido de 24,5 millones, el CENSIS, Centro Italiano de Estadística, considera que esta cifra es de 32 millones.

El 30 de diciembre pasado, la Prefectura de la Casa Pontificia publicó el número total de peregrinos que han podido contarse en los encuentros presididos por Juan Pablo II durante el año 2000. En total, 8.515.088 personas participado en algunos de los actos celebrados en este año con la presencia del Papa.

En total, 4.652.500 participaron en algunas de las ceremonias o jubileos por categorías presididos por el pontífice, 1.463.500 en alguna de las audiencias generales concedidas a lo largo del año, 1.342.088 en audiencias especiales, y 1.057.000 en los encuentros del Papa con los peregrinos a mediodía de domingos y fiestas con motivo del rezo de la oración mariana del «Angelus».

Además, la Prefectura de la Casa Pontificia ha revelado que desde 1978, año del inicio de su pontificado, hasta hoy, Juan Pablo II ha ofrecido 975 audiencias generales, en las que han participado más de 15 millones 600 mil fieles. Los datos de participación a las ceremonias litúrgicas son superiores, pero su recuento exacto es mucho más difícil de controlar.

En declaraciones concedidas a los micrófonos de Radio Vaticano el 27 de diciembre pasado, Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede, tratando de hacer un balance de este jubileo explicaba que «el problema de fondo no está en examinar lo que significa un número tan exorbitante de personas venidas a Roma, sino en reflexionar sobre el motivo que ha llevado a estas personas a venir a Roma».

«¿Por qué 25 millones de personas, en una época que es llamada por algunos sociólogos una época post-cristiana y post-metafísica, emprenden este viaje con una razón exclusivamente religiosa?», se preguntó el portavoz vaticano. «Este es el hecho sobre el que hay que reflexionar –respondió–. Pero esto comporta, sencillamente por honestidad intelectual, modificar ciertos prejuicios o imágenes de nuestra misma época».

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