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Pío XII, el Papa que se opuso a Hitler

Por Piero Gheddo*

ROMA, miércoles 25 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- He leído con gran interés la biografía de Pío XII escrita por un historiador alemán, Michael Hasemann: “Pío XII. El Papa que se opuso a Hitler”. Mientras la Iglesia prepara la beatificación del gran siervo de Dios, este volumen hace justicia de las muchas calumnias y voces que acusan a Eugenio Pacelli de haber favorecido el acceso al poder de Hitler y de haber después callado frente a la Shoah de los judíos y d ellos campos de exterminio nazis.

Pío XII, como Nuncio en Alemania, estaba contra Hitler desde los años Veinte. De aquel loco fanático, que tenía carisma y movilizaba a las masas, no iba a venir nada bueno: sus informes a Roma y la acción que llevó a cabo en Alemania lo demuestran sin sombra de duda.

Después, como papa Pío XII (marzo 1939), había movilizado a la diplomacia vaticana y la red europea de diócesis, parroquias, institutos y entes religiosos católicos para poner a salvo a los judíos, y obtuvo, ya durante la guerra, centenares de miles de visados de ingreso para los prófugos de la Europa nazi en Argentina, Santo Domingo y otros países católicos de América Latina.

“Mientras tanto – escribe Hasemann – las potencias beligerantes no hicieron nada para impedir la Shoah. Muchos Estados, entre los cuales Suiza y Estados Unidos, rechazaron a los refugiados judíos, ¡hasta el punto de reenviarlos a Alemania, donde tomarían el camino de las cámaras de gas!Hasta que la Aviación aliada no hubiese sobrevolado Auschwitz en agosto de 1944, tomando fotografías detalladas de los hornos crematorios, no se tomó la molestia de bombardear las líneas ferroviarias que eran utilizadas para los transportes. El Papa callaba para poder actuar libremente, el mundo calló para legitimar su propia inacción”.

Y sin embargo ha habido una violenta campaña contra “el silencio” de Pío XII, pero nadie ha protestado contra el silencio de Roosevelt, Churchill, Stalin y ni siquiera contra el de la Cruz Roja, también ella en la misma situación del Papa: empeñada en la salvación de los prófugos del nazismo y obligada al silencio para poder salvar a los más posibles. Impresionante el número de los judíos salvados por intervención directa de la Iglesia católica en los diversos países de Europa ocupados por los nazis, según una investigación de archivos documentada hasta el escrúpulo por Pinchas Lapide, historiador israelí: entre 847.000 y 882.000, con números para cada país (Rumanía 250.000, Francia y Hungría 200.000, Italia 55.000, etc.).

Hasemann aporta muchas citas de solventes representantes del mundo judío, que durante más de 15 años después de la última guerra mundial competían para agradecer a Pío XII por todo lo que había hecho por el pueblo judío. Chaim Weizmann (futuro primer Presidente del Estado de Israel), ya en 1943 escribía: “La Santa Sede presta su poderosa ayuda, allí donde es posible, con el fin de aliviar la suerte de mis correligionarios perseguidos”.

En 1944, el rabino jefe de los judíos en Palestina, declaró: “El pueblo de Israel no olvidará nunca lo que ha hecho Su Santidad por nuestros hermanos y hermanas más desafortunados, en esta trágica página de nuestra historia. Es un testimonio vivo de la Providencia divina que actúa en el mundo”. El 21 de septiembre de 1945 el secretario general del “Congreso judío mundial”, Leon Kubowitzky, agradecía a Pío XII por “haber salvado a los judíos de las persecuciones fascista y nazi” y por “todo el bien que la Iglesia se ha esforzado en realizar y ha efectivamente realizado a favor de nuestro pueblo”. A las palabras, unía una donación de 20.000 dólares al Pontífice.

Al final de la guerra, Moshe Scharett, futuro segundo Presidente de Israel, fue recibido en audiencia por Pío XII y declaró: “Le dije que, en nombre del pueblo judío, era mi deber agradecerle, y a través de él a la Iglesia entera, por todo lo que habían hecho por salvar a los judíos en las distintas naciones”.

Raffaele Cantoni, presidente de la UCEI (Unione delle comunità ebraiche in Italia) declaraba en la posguerra: “seis millones de mis correligionarios fueron asesinados por los nazis, pero el número de las víctimas habría sido aún muy superior sin la intervención eficaz de Pío XII”. El 17 de abril de 1955 los judíos italianos proclamaron una “Jornada de agradecimiento” por el socorro prestado por el Papa. El 26 de mayo de aquel año la Orquesta filarmónica de Israel vino a propósito al Vaticano para ejecutar piezas de Beethoven en presencia de Pío XII, “en signo de gratitud del Estado judío por la obra realizada en favor de los perseguidos”.

Hasta principios de los año 60, por parte del mundo judío no hay sino voces favorables a la acción de Pío XII en ayuda de los judíos perseguidos por el Nazismo. ¿Por qué después se desencadenó la campaña contra este gran Papa, acusándolo de complicidad con el Nazismo en la persecución de los judíos?