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BILBAO, jueves, 28 septiembre 2006 (ZENIT.org).- «Los jóvenes y la felicidad. ¿Dónde la buscan? ¿Dónde la encuentran». A estas preguntas responde el sociólogo Javier Elzo en su nuevo libro


El catedrático de la Universidad de Deusto, afirma que los jóvenes españoles del siglo XXI relacionan la felicidad «con la adopción de valores altruistas y con el rechazo a los comportamientos incívicos»

En su libro «Los jóvenes y la felicidad», recién publicada por la editorial PPC, se analiza «hasta donde los jóvenes están contentos son su vida, qué es lo que más les agrada, si se aburren o no, en una palabra, si son o no son felices», según señaló su autor en la presentación del volumen enviada en un comunicado de prensa.

Elzo ha realizado una importante labor de recopilación de datos de diversos estudios y encuestas realizadas durante los últimos seis años, y ha llevado a cabo un análisis en profundidad del significado de estos datos con el hilo conductor de la felicidad.

El autor destacó entre las conclusiones del estudio que «los jóvenes que solamente piensan en la fiesta, beben y consumen drogas hasta que el cuerpo o el bolsillo aguanten están manifiestamente menos contentos con sus vidas que los jóvenes que saben aliar la fiesta (consumiendo con moderación o no consumiendo) con el trabajo, el estudio, el deporte o, simplemente, la vida cotidiana del día siguiente».

En este sentido subrayó que «se aburren menos porque el sentido de su vida está más allá de la mera juerga sin límites. Pero, ¡cuidado!, un joven que no se relacione con amigos, viva retraído y encerrado en su mundo, aunque no fume, ni beba, ni tome droga alguna no es tampoco un joven feliz, en absoluto. Además ¬añadió¬, factores como pensar en el futuro y prepararse para ello, tener controlado el dinero de bolsillo, buenas relaciones en casa, buenos amigos (no solamente compañeros) y no tener necesidad de los chats para quedar con desconocidos así como una aceptación crítica de las instituciones también se correlacionan positivamente con la felicidad. Como el hecho de ser mujer».

Concluye el libro sosteniendo que «la idea socrática de felicidad aliada a la virtud y a la justicia, y la quintaesencia del cristianismo como caridad…, al final, resulta ser, incluso empíricamente hablando, lo más certero, lo que, en mayor grado explica que unos sean más felices que otros».

Por otra parte, Javier Elzo destacó en la presentación que el tema de la felicidad ha sido objeto de análisis «sólo de forma muy parcial y fragmentaria en los estudios sobre jóvenes que se han editado hasta ahora en España».

A raíz de la publicación del Informe de la Fundación SM «Jóvenes españoles 2005», del que Elzo también es autor, le surgió la oportunidad de profundidad en este punto «en un Curso de Verano del año 2005 de la Universidad Menéndez Pelayo, en Valencia. Presenté algunos esbozos e inmediatamente después me puse a trabajar en este libro de “Los jóvenes y la felicidad”. Recorrí, en detalle, lo publicado en los últimos seis años y, de forma especial, profundicé mediante nuevos análisis (en especial una Tipología inédita) en el estudio “Jóvenes Españoles 2005”».

«En el nuevo libro ¬añadió¬ presento un “Índice Subjetivo de Felicidad Juvenil”, que me permita decir quiénes se dicen más felices y qué factores son los que, en mayor grado, les acarrean la felicidad. Insisto que he buscado indicadores subjetivos de felicidad pues no soy yo, el autor, quien al final dirá quienes son más o menos felices sino los propios jóvenes».

Para definir a los jóvenes españoles de hoy, Javier Elzo subraya que éstos, «especialmente los de menor edad, tienen más recursos que nunca juventud alguna ha tenido pero les falta, en muchos casos (aunque afortunadamente no se pueda ni deba generalizar) lo esencial: unos padres que tengan tiempo para estar con ellos».

En este sentido, hace hincapié en que éste ha de ser «un tiempo de calidad» ya que en su opinión «la acumulación de normas y prohibiciones a los hábitos de los jóvenes» no es la solución a sus conflictos, sino que es «la ayuda a la educación en el seno de la familia (no a las guarderías o a los asistentes del hogar), que debe ser potenciada para que educar a los hijos no suponga una discriminación laboral a los padres lo que, seamos claros, quiere decir discriminación a las madres».

Un estudio analiza dónde buscan los jóvenes la felicidad

Realizado por el sociólogo Javier Elzo

BILBAO, jueves, 28 septiembre 2006 (ZENIT.org).- «Los jóvenes y la felicidad. ¿Dónde la buscan? ¿Dónde la encuentran». A estas preguntas responde el sociólogo Javier Elzo en su nuevo libro

El catedrático de la Universidad de Deusto, afirma que los jóvenes españoles del siglo XXI relacionan la felicidad «con la adopción de valores altruistas y con el rechazo a los comportamientos incívicos»

En su libro «Los jóvenes y la felicidad», recién publicada por la editorial PPC, se analiza «hasta donde los jóvenes están contentos son su vida, qué es lo que más les agrada, si se aburren o no, en una palabra, si son o no son felices», según señaló su autor en la presentación del volumen enviada en un comunicado de prensa.

Elzo ha realizado una importante labor de recopilación de datos de diversos estudios y encuestas realizadas durante los últimos seis años, y ha llevado a cabo un análisis en profundidad del significado de estos datos con el hilo conductor de la felicidad.

El autor destacó entre las conclusiones del estudio que «los jóvenes que solamente piensan en la fiesta, beben y consumen drogas hasta que el cuerpo o el bolsillo aguanten están manifiestamente menos contentos con sus vidas que los jóvenes que saben aliar la fiesta (consumiendo con moderación o no consumiendo) con el trabajo, el estudio, el deporte o, simplemente, la vida cotidiana del día siguiente».

En este sentido subrayó que «se aburren menos porque el sentido de su vida está más allá de la mera juerga sin límites. Pero, ¡cuidado!, un joven que no se relacione con amigos, viva retraído y encerrado en su mundo, aunque no fume, ni beba, ni tome droga alguna no es tampoco un joven feliz, en absoluto. Además ¬añadió¬, factores como pensar en el futuro y prepararse para ello, tener controlado el dinero de bolsillo, buenas relaciones en casa, buenos amigos (no solamente compañeros) y no tener necesidad de los chats para quedar con desconocidos así como una aceptación crítica de las instituciones también se correlacionan positivamente con la felicidad. Como el hecho de ser mujer».

Concluye el libro sosteniendo que «la idea socrática de felicidad aliada a la virtud y a la justicia, y la quintaesencia del cristianismo como caridad…, al final, resulta ser, incluso empíricamente hablando, lo más certero, lo que, en mayor grado explica que unos sean más felices que otros».

Por otra parte, Javier Elzo destacó en la presentación que el tema de la felicidad ha sido objeto de análisis «sólo de forma muy parcial y fragmentaria en los estudios sobre jóvenes que se han editado hasta ahora en España».

A raíz de la publicación del Informe de la Fundación SM «Jóvenes españoles 2005», del que Elzo también es autor, le surgió la oportunidad de profundidad en este punto «en un Curso de Verano del año 2005 de la Universidad Menéndez Pelayo, en Valencia. Presenté algunos esbozos e inmediatamente después me puse a trabajar en este libro de “Los jóvenes y la felicidad”. Recorrí, en detalle, lo publicado en los últimos seis años y, de forma especial, profundicé mediante nuevos análisis (en especial una Tipología inédita) en el estudio “Jóvenes Españoles 2005”».

«En el nuevo libro ¬añadió¬ presento un “Índice Subjetivo de Felicidad Juvenil”, que me permita decir quiénes se dicen más felices y qué factores son los que, en mayor grado, les acarrean la felicidad. Insisto que he buscado indicadores subjetivos de felicidad pues no soy yo, el autor, quien al final dirá quienes son más o menos felices sino los propios jóvenes».

Para definir a los jóvenes españoles de hoy, Javier Elzo subraya que éstos, «especialmente los de menor edad, tienen más recursos que nunca juventud alguna ha tenido pero les falta, en muchos casos (aunque afortunadamente no se pueda ni deba generalizar) lo esencial: unos padres que tengan tiempo para estar con ellos».

En este sentido, hace hincapié en que éste ha de ser «un tiempo de calidad» ya que en su opinión «la acumulación de normas y prohibiciones a los hábitos de los jóvenes» no es la solución a sus conflictos, sino que es «la ayuda a la educación en el seno de la familia (no a las guarderías o a los asistentes del hogar), que debe ser potenciada para que educar a los hijos no suponga una discriminación laboral a los padres lo que, seamos claros, quiere decir discriminación a las madres».

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