(ZENIT Noticias / Virginia, 23.03.2025).- Mientras Planned Parenthood continúa afirmando que enfrenta serios desafíos financieros, un informe reciente de STOPP International, de la Liga Americana de la Vida, pone en duda esa narrativa al revelar los elevados sueldos de sus principales ejecutivos. La investigación detalla que el director ejecutivo de la organización en Los Ángeles recibe una compensación cercana a los 876 mil dólares anuales, mientras que la presidenta de Planned Parenthood Federation of America, Alexis McGill Johnson, percibió más de 900 mil dólares en 2023, reflejando un incremento del 32 por ciento respecto a su salario de dos años atrás.
Un modelo de negocio disfrazado de crisis
El informe expone que la estructura financiera de Planned Parenthood está lejos de estar en crisis. A pesar de estar registrada como una organización sin fines de lucro, su presupuesto anual recibe un fuerte respaldo del gobierno federal. Tan solo en su último año fiscal, la organización recibió 699.3 millones de dólares en fondos públicos, lo que representa el 34 por ciento de sus ingresos totales.
La paradoja es evidente: mientras Planned Parenthood se presenta como una entidad en apuros, sus directivos figuran entre los mejor remunerados del sector. En comparación con el salario promedio de un director ejecutivo de una organización sin fines de lucro en Estados Unidos, que ronda los 117 mil dólares anuales, los líderes de Planned Parenthood perciben en promedio 352,661 dólares, situándolos en el 98° percentil de los asalariados en el país.
¿Financiación pública para beneficios privados?
Para los críticos de la organización, estos números ponen en evidencia un problema de fondo. Según Katie Brown Xavios, directora de la Liga Americana de la Vida, el dinero de los contribuyentes fluye directamente a los altos ejecutivos de Planned Parenthood, mientras que la organización sigue realizando casi medio millón de abortos al año.
“Es un círculo vicioso”, sostiene Brown Xavios. “El dinero de los impuestos alimenta a Planned Parenthood, que a su vez canaliza parte de esos fondos a los bolsillos de sus ejecutivos. Y todo esto mientras continúan con la narrativa de que enfrentan dificultades económicas”.
La investigadora principal del informe, Katherine Van Dyke, también pone en entredicho la veracidad del supuesto declive financiero de la organización. “Sus propias cifras muestran lo contrario. Año tras año, los salarios de sus líderes siguen creciendo, lo que deja claro que el dinero de los contribuyentes es el verdadero motor de sus ganancias”, señaló.
El debate sobre la financiación gubernamental
El informe aviva la discusión sobre si Planned Parenthood debería seguir recibiendo financiamiento público. Para los opositores, los hallazgos demuestran que la organización ha operado como una megacorporación altamente lucrativa a expensas del erario público.
“Si realmente existe un compromiso con la transparencia y el buen uso de los recursos gubernamentales, es momento de revisar a fondo esta situación”, concluyó Brown Xavios.
Con estas cifras sobre la mesa, el debate sobre la financiación de Planned Parenthood podría tomar un nuevo rumbo en la esfera política de Estados Unidos. La pregunta es si los legisladores darán un paso adelante para revisar el destino de estos fondos o si la organización seguirá operando bajo el mismo esquema financiero.
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