el Papa León XIV concedió una entrevista a los periodistas que le acompañaban Foto: Vatican Media

León XIV responde: ¿tiene pánico a los riesgos de la IA, son los abusos sistémicos en la Iglesia o traspasó límite de laicidad en Francia?

Entrevista en español al Papa León XIV en el vuelo de regreso del viaje apostólico en Francia

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(ZENIT Noticias / Metz-Roma, 28.09.2026).- En el vuelo de regreso de Metz a Roma el Papa León XIV concedió una entrevista a los periodistas que le acompañaban. Seis de ellos realizaron preguntas sobre los abusos sexuales en la Iglesia, la separación Iglesia-Estado, la emergencia habitacional, la guerra, la IA y el auge de partidos catalogados por quien preguntó como extremistas. A continuación la traducción al castellano de la entrevista al Papa realizada por ZENIT:

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I ¿Son los abusos algo sistémico en la Iglesia?

Cyriac Zeller (I.Media): Ayer, durante una rueda de prensa, las víctimas que usted encontró nos dijeron que usted reconoció la naturaleza sistémica de los abusos sexuales en la Iglesia. ¿Es así? ¿Podría explicarnos su posición sobre esto? ¿Cree usted que los abusos sexuales en la Iglesia son sistémicos?

Papa León XIV: Sin querer contradecir a nadie, pues considero que es muy importante, ante todo quisiera precisar que, en el encuentro con esas siete víctimas, les había pedido que me ayudaran también a expresar a las demás víctimas la disponibilidad, mía y de la Iglesia, de escucharlas y acompañarlas en su camino hacia la sanación, reconociendo el dolor que ha sido causado en sus vidas a causa de situaciones de abuso.

Muchos de ellos hablaron de abuso sistémico. Personalmente prefiero expresarlo de otro modo, aunque hablé de algunas organizaciones dentro de la Iglesia que, en ocasiones, por así decirlo, han actuado de manera abusiva como sistema. Pero creo que es importante hacer esta distinción. El abuso sexual es ante todo un problema humano; cuando ocurre dentro de la Iglesia, adquiere en realidad otra dimensión, porque la vida de fe de las personas queda profundamente herida y en ocasiones incluso destruida. La Iglesia tiene, pues, una responsabilidad particular en acompañarlas y en ayudarlas a buscar la sanación. En esos términos hablé con ellos de cómo la Iglesia ha sido vista como responsable, pero al mismo tiempo considero que la Iglesia tiene un papel importante en ayudarlas a encontrar la sanación.

II Separación Iglesia – Estado y si ha traspasado ese “límite”

Xavier Le Normand (Le Pèlerin): El lema de su viaje apostólico ha sido «Para que el mundo tenga vida». El tema del final de la vida ha surgido repetidamente en sus discursos; creo, es más, que usted lo mencionó en más de la mitad de los discursos pronunciados en Francia. Pienso en particular en lo dicho en el Elíseo y ayer en Lourdes, cuando afirmó que lo que es legal no es necesariamente moral, una clara referencia a la reciente legalización de la eutanasia en Francia. En Francia rige también el principio de la «laicidad», es decir, la separación entre religión y política. ¿Considera usted que, en los momentos cruciales o cuando la apuesta es alta, dicho límite debe ser traspasado en nombre del primado de la conciencia? Y, si es así, ¿usted ha traspasado ese límite?

Papa León XIV: Gracias por la pregunta. Diría que, según la concepción que la Iglesia tiene de la separación entre Iglesia y política —o entre Iglesia y Estado—, yo no he traspasado ese límite. Le sugeriría leer o releer Magnifica humanitas: en la primera parte, en los primeros capítulos dedicados a la Doctrina Social de la Iglesia, explico que cuando la Iglesia habla de la defensa de la vida o de cuestiones de Doctrina Social, no está haciendo política, sino aplicando el Evangelio a la vida de las personas. Y estas personas pueden ser políticos —de izquierda o de derecha, según los casos— que sostienen que la religión debe permanecer confinada en la esfera privada.

Y pueden ser políticos, si se quiere, de izquierda o de derecha, que defienden que la religión debe permanecer exclusivamente en la esfera privada: que cada uno haga lo que quiera por su cuenta, pero que el Estado deba permanecer separado.

El hecho es que, cuando me fui a Francia, lo hice principalmente para predicar el Evangelio, para anunciar la Buena Nueva, para reafirmar lo que el propio Jesucristo dice: «Yo soy el camino, la verdad y la vida». Y por tanto para proclamar la verdad que Jesús nos ofrece. La defensa de la vida es un principio que, como todos saben, la Iglesia enseña y en el que cree profundamente.

Por un lado, naturalmente, soy consciente de que en Francia se ha aprobado recientemente una ley al respecto y de que también en otros países europeos, así como en el resto del mundo, se está desarrollando un amplio debate sobre las cuestiones relacionadas con el final de la vida. Sin embargo, encontrarse en un lugar como Lourdes, donde las personas buscan algo mucho más profundo y comprenden que su vida, incluso en medio de la enfermedad, la discapacidad o sufrimientos de diversa índole, tiene un sentido, es significativo. La Iglesia, en nombre de Jesús, quiere estar cerca de estas personas y reafirmar los valores que la vida misma, a mi juicio, encierra para todos nosotros. Diría, pues, que si esto es hacer política, lo he hecho; pero no tenía en absoluto la intención de inmiscuirme en la política francesa. Simplemente quería enseñar lo que la Iglesia cree de verdad.

III ¿Qué piensa el Papa del problema de la vivienda o “emergencia habitacional”?

Íñigo Domínguez (El País): Usted ha hablado muchas veces, también en este viaje, de la cultura del descarte que nos rodea, de la marginación de quienes no son considerados productivos, entre ellos los ancianos y los discapacitados. En España tenemos estos días un caso que representa un poco todo esto y que ha causado una gran indignación en el país: el caso de Maricarmen, una mujer de 87 años con discapacidad a la que han quitado la casa en la que vivía en Madrid porque no pagaba el alquiler, que le han subido al menos cinco veces. No sé si conoce esta historia de Maricarmen, pero, en cualquier caso, ¿qué piensa del problema de la «vivienda» —la emergencia habitacional— que existe en toda Europa, en todo el mundo, donde la especulación inmobiliaria expulsa a los vecinos de las ciudades y los jóvenes no pueden permitirse una casa? ¿Qué piensa de este problema?

Papa León XIV: Creo que es un buen ejemplo en el que la Iglesia, como comunidad, o los seres humanos, también personas sin fe, deben encontrar soluciones más justas para que no ocurran estos casos. No conozco el caso al que se refiere, pero me parece que es una situación en la que los vecinos, la comunidad, la parroquia, la Diócesis y también el Estado deben unirse y decir: «¿Cómo es posible que suceda un caso así? ¿Cuál es el problema en el sistema que permite que una anciana, además con discapacidad, sea echada de su casa?». La Iglesia habla mucho de descarte y de justicia, invita y promueve la búsqueda de despertar en todos la capacidad de responder con un sentido más humano, sensible al dolor y al sufrimiento de los demás. El problema de la vivienda existe en muchos países; es un problema al que no puede encontrar solución solo una parroquia, solo una Diócesis o la Iglesia misma. Pero creo que tenemos un gran desafío, por lo que debemos exigir que los líderes políticos y las autoridades busquen soluciones, porque está aumentando evidentemente. Muchas veces reaccionamos solo en el momento de emergencia, pero deberíamos comprender en realidad cuál es la causa sistémica de este problema y cómo ayudar.

IV Guerra: Rusia y Ucrania

Manuela Tulli (ANSA): Santidad, usted hoy y a lo largo de todo este viaje ha subrayado la necesidad del diálogo y, dirigiéndose a Europa, habló de la ilusión del rearme. Pero al mismo tiempo dijo tener el coraje de hacer renuncias, sacrificios por el bien superior de la paz.

El conflicto en Europa es el que enfrenta a Rusia y Ucrania. ¿Qué quería decir cuando hablaba de estos sacrificios? Y además, usted cree en la negociación porque tiene sus enviados: primero fue monseñor Gallagher y en estos días está el cardenal Zuppi. Pero ¿cómo se puede hablar con un Estado que agrede, bombardea y amenaza no solo a Ucrania sino también a otros estados europeos?

Papa León XIV: Lo primero es subrayar los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, donde intentamos no promover la violencia, el odio, los armamentos, los peligros que existen en el mundo de hoy, también por parte de algunos líderes y países que de nuevo empiezan a hablar de armas nucleares, de guerras que son cada vez más destructivas, sobre todo en lo que respecta a la vida humana.

Seguir armando, seguir invirtiendo en esa tremenda industria militar que ya lleva muchas décadas —desde el año pasado son cinco años— promoviendo la inversión militar. Algunos pueblos están creciendo muchísimo con una industria que promueve la guerra. Cuando con esos miles de millones de dólares se podrían resolver problemas como el hambre en el mundo, la vivienda, las situaciones de desempleo, etc. Todos buscan una voz que pueda ofrecer otro camino, que no es el de invertir más en armas, lo que solo promueve cada vez más tensión que podría resultar en la explosión de otra guerra, de otro conflicto.

Y vemos que la violencia, que estas potencias siempre intentan imponer con el poder en lugar de dialogar y promover negociaciones para las diferencias que naturalmente pueden existir, nos lleva cada vez más cerca de una guerra, de diversas guerras, de conflictos como los que vemos en el mundo de hoy. No es por ser político o no político, sino que hace falta una voz que busque promover los valores de la dignidad humana, de la importancia de la vida, de la posibilidad de gastar más en salud y educación y menos en armas. Creo que la Iglesia tiene la responsabilidad de promover estos valores, invitando continuamente a los líderes, como en Rusia y en Ucrania y en otros países, a venir, a sentarse, a dialogar, a buscar cómo resolver los problemas sin continuar estas guerras que ya no tienen sentido.

Desde esa perspectiva, la Iglesia sigue alzando la voz. No podemos obligar a nadie, a veces puede parecer inútil, pero seguimos hablando, seguimos invitando, seguimos anunciando el Evangelio.

V Inteligencia artificial y los riesgos de catastróficos

Justin McLellan (National Catholic Reporter): En París, usted habló de la urgente necesidad de un discernimiento ético respecto al desarrollo de la Inteligencia Artificial y, a raíz de múltiples ciberataques perpetrados por agentes de IA, varios líderes del sector tecnológico han advertido que esta tecnología podría destruir el mundo. ¿Cuánto le preocupa que la IA pueda representar riesgos catastróficos para la humanidad o incluso barrerla por completo, y qué deben hacer las naciones, en particular Estados Unidos y China, para garantizar que sus tecnologías sean seguras para la humanidad? ¿Está en pánico?

Papa León XIV: Si alguien me preguntara: «¿Está en pánico?». No, no lo estoy; de noche duermo. Sin embargo, considero que las preocupaciones planteadas por muchos expertos y especialistas en IA deben tomarse en serio. No creo que se trate de noticias falsas, como han dicho algunos, difundidas en un intento de obtener algún tipo de beneficio económico o de otro tipo.

Es interesante observar que precisamente hoy he leído que el jefe de NVIDIA sostiene haber encontrado la manera de insertar en la IA ciertos límites, por así decirlo, para que no salgan de sus unidades específicas y no causen los daños de los que se habla. Se trata, sin embargo, del mismo hombre que afirma que no deberían ponerse límites y que no debería haber ninguna regulación gubernamental, etc.

Este es un problema sobre el que creo que debemos sentarnos y debatir. Debemos seguir invitando a los líderes políticos, a los líderes de la IA, a las organizaciones sociales y a las asociaciones a reunirse para analizar lo que ya está sucediendo y lo que podría suceder en el futuro. Decir simplemente: «Oh, no va a pasar», y cerrar los ojos ante esto, no creo que sea la manera más responsable de afrontar la cuestión. El Vaticano ha organizado su propia Comisión sobre Inteligencia Artificial que, por un lado, nació como una forma de coordinar lo que nosotros mismos estamos haciendo en la Santa Sede, cómo estamos usando la IA, cuáles son los riesgos y cuáles los beneficios. Pero desde que se publicó la Magnifica humanitas, hemos sido contactados por muchas personas y por eso estamos intentando continuar promoviendo el diálogo, el estudio, la investigación, para encontrar maneras de garantizar que la IA no llegue al punto de poder destruir a la humanidad o de excluirla del debate.

Soy relativamente optimista respecto a que se pueda lograr. Creo que hay suficientes personas seriamente interesadas en esto y dispuestas a considerarlo al margen de las cuestiones de poder, de quién llega primero, de qué sucede cuando la IA se convierte en lo que llaman Inteligencia Artificial General, etc.

VI El declive de la Iglesia católica en Alemania y el auge de partidos “extremistas”

Ludwig Ring-Eifel (KNA): Hoy nos encontrábamos en Metz, muy cerca de la frontera alemana. Pero hasta ahora no ha ido todavía a Alemania. Por eso mi pregunta fundamental es: ¿cuándo podemos esperar verle al otro lado de la frontera? Teniendo en cuenta también dos desarrollos que quizás le preocupan a usted mismo: el constante declive de la Iglesia católica en Alemania y el increíble ascenso de los partidos extremistas en Alemania, que amenazan con hacer añicos el enorme consenso a favor de Europa del que usted ha hablado hoy.

Papa León XIV: Con toda humildad, puedo decir que solo llevo unos quince meses como Papa. Hay muchos lugares que todavía no he visitado. He recibido una invitación. Espero de verdad volver; es decir, ya he estado allí, pero no como Papa. Espero, sin embargo, visitar Alemania, así como espero visitar muchos otros países. Pero todavía no tengo un programa; estoy trabajando en el programa para el próximo año, y el único viaje establecido es para la Jornada Mundial de la Juventud en Corea. Pero gracias por su paciencia y por la pregunta.

En cuanto a lo que ha dicho, es decir, que la Iglesia está en declive en Alemania o la caída de los fieles, en el pasado se dijo lo mismo de Francia y, sin embargo, hemos visto lo que ha sucedido en los últimos cuatro días.

Creo que si recuperamos el verdadero espíritu misionero y la manera correcta de actuar, hay todavía muchísimas personas en Alemania que quieren vivir y celebrar su fe cristiana y católica. Y por eso soy optimista al respecto, aunque reconozco los problemas, reconozco las diversas causas que han golpeado duramente a la Iglesia, pero que han golpeado también, si se quiere, a la Iglesia evangélica o protestante de manera muy dura, y han golpeado a la sociedad más o menos del mismo modo. Pero espero de verdad poder llegar a esas personas. Espero de verdad seguir trabajando con los líderes de la Iglesia en Alemania y encontrar la manera de responder a sus necesidades.

Sería interesante estudiar y analizar si y en qué medida puede haber una correlación, por ejemplo, entre el crecimiento de estos grupos de extrema derecha y el hecho de que también la extrema derecha se esté fragmentando. Ahora, como se puede ver, ese grupo particular se está volviendo todavía más extremista junto con otros llamados grupos de extrema derecha. Al mismo tiempo, se asiste a una combinación de estos puntos de vista de extrema derecha con un cierto tipo de religión que, no solo según yo, sino también según lo afirmado por los líderes de la Iglesia católica y de la protestante en Alemania, no representa una expresión auténtica del cristianismo. Y de nuevo volvemos a los valores del Evangelio, que no tratan del odio y la división, sino de la comprensión, la compasión y el acompañamiento.

Espero profundamente —y espero que también la Iglesia pueda formar parte de ello— que logremos encontrar la manera de llegar a la mayoría de las personas de buena voluntad, para que comprendan cuán importante es su compromiso, también en términos de participación en los procesos políticos, para hacer opciones claras a favor del bien común y no a favor de ideas extremistas que podrían causar daños mucho más graves de lo que nos damos cuenta en este momento. Creo, pues, que todos seremos un aliento en este sentido. Una vez más, la Iglesia, la Doctrina de la Iglesia, habla, enseña y predica lo que creemos que son estos valores que dan vida y no la destrucción, la división.

***

Conclusión del Papa: “Quisiera aprovechar la ocasión para agradecer a las muchísimas personas que trabajan entre bastidores y que no reciben los aplausos que recibe el Papa cuando pasa, pero que han contribuido de manera determinante a la organización de este viaje: tanto las personas de la Santa Sede como las de Francia, los obispos franceses y los muchísimos laicos que han trabajado en la organización de las distintas actividades”.

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Redacción Zenit

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