NICOSIA / VARSOVIA, domingo 6 de junio de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI expresó hoy su propia alegría por la beatificación del sacerdote y mártir polaco Jerzy Popiełuszko, beatificado esta mañana en Varsovia.

La celebración tuvo lugar a las 11 h. en la Plaza del Mariscal Józef Pilsudski, y fue presidida por monseñor Angelo Amato SDB, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, representante del Santo Padre.

En su intervención con ocasión del Ángelus dominical, pronunciado al término de la Eucaristía celebrada en el Palacio de los Deportes Eleftheria de Nicosia (Chipre) con ocasión de su visita a la isla mediterránea, el Pontífice tuvo un pensamiento particular hacia los fieles polacos.

“Envío un cordial saludo a la Iglesia en Polonia que se regocija hoy por la elevación a los altares del padre Jerzy Popiełuszko”, afirmó.

“Su celoso servicio y su martirio son un signo especial de la victoria del bien sobre el mal. Que su ejemplo y su intercesión nutran el celo de los sacerdotes e inflame a los fieles con el amor”.

Popiełuszko, sacerdote diocesano, había nacido el 14 de septiembre de 1947 en Okopy, en el voivodato nordoriental de Białystok, en una familia rural profundamente cristiana.

Entrado en el 1965 en el Seminario Mayor de Varsovia, recibió el año después la llamada a las armas, teniendo que realizar el servicio militar en una unidad especiale, donde las autoridades militares comunistas llevaban a cabo una obra de adoctrinamiento antieclesial y antirreligioso para apartar a los seminaristas de su vocación. Fue objeto de vejaciones y persecuciones, que debilitaron su estado de salud.

Fue ordenado sacerdote en 1972. Tras la proclamación de la ley marcial, en 1981, Popiełuszko de comprometió en la celebración de las “Misas por la Patria”, en cuyas homilías afrontaba temas religiosos y espirituales, pero también cuestiones de actualidad de carácter social y político-moral, ilustrando los documentos fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia y las enseñanzas al respecto de Juan Pablo II y del cardenal Stefan Wyszyński.

Las autoridades comunistas reaccionaron contra la acción pastoral del sacerdote con una intensa campaña de difamación y represión, acusándolo de instigación a la rebelión, turbación de la paz social y actividades ilegales de carácter político.

El 19 de octubre de 1984 fue secuestrado por funcionarios de los Servicios de Seguridad del régimen y asesinado. En sus funerales participaron más de mil sacerdotes y centenares de miles de fieles.

La ceremonia de su beatificación ha tenido lugar en una fecha significativa para Polonia: en la que el país celebra la “Jornada de Acción de Gracias por la Libertad”, para recordar el primer viaje a la patria de Juan Pablo II, en junio de 1979.







Bartomolé I muestra al Papa su dolor por el asesinato de monseñor Padovese

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 4 de junio de 2010 (ZENIT.org).- El Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, hizo llegar ayer un telegrama al Papa Benedicto XVI expresando su “gran dolor” por el asesinato de monseñor Luigi Padovese, Vicario Apostólico de Anatolia y presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía.

El telegrama, cuyo contenido ha hecho público el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, está en griego y lo firma el propio Patriarca.

En él, Bartolomé I afirma haber recibido “con gran dolor” la noticia de la “trágica morte” del prelado, “que ha hecho un servicio preciosísimo a la Iglesia católica y al pueblo de Dios”.

“Tras haber rezado por el reposo del alma del llorado hermano en las tiendas de los justos con aquellos que fueron gratos al Señor, expresamos a Vuestra muy amada y reverendísima Santidad la cercanía y las condolencias del Patriarcado Ecuménico y las nuestras personales por la muerte de este excelente obispo”, añade.

El Patriarca de Constantinopla termina su mensaje “invocando que Cristo nuestro Dios, el cual tiene el poder tanto sobre los muertos como sobre los vivos, conceda el descanso al alma de aquel que nos ha dejado para morar a la sombra del Leño del que brotan las fuentes de la vida”.