CIUDAD DEL VATICANO, jueves 11 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI expresó su deseo de que la Antorcha Benedictina de la Paz dé frutos de “solidaridad” y de “paz”.

Un año más, el Papa bendijo la llama este miércoles al final de la audiencia general en la sala Pablo VI del Vaticano.

“Saludo a los fieles que traen la Antorcha de la paz de san Benito, que viene este año de Colonia, donde, donde fue encendida por el cardenal Joachim Meisner”, dijo.

“Hoy hace un alto en la tumba de los apóstoles como símbolo de valores humanos y cristianos profundos, antes de continuar hacia Nursia”, explicó el Pontífice.

“Queridos amigos, deseo que esta manifestación suscite en todos un compromiso generoso de solidaridad y de paz”, afirmó.

Con motivo del evento “San Benito patrón de Europa”, que dura hasta el 21 de marzo -fiesta del santo en Italia-, una delegación de la comunidad monástica de la abadía de Montecassino participó este miércoles en la audiencia general, con banderas de la ciudad y de la diócesis.

La delegación estaba formada por el prior de la abadía, Don Giuseppe, siete atletas de Cassino, representantes de la Fundación San Benito, y más de 50 figurantes del tradicional desfile histórico “Tierra de San Benito”.

En su trigésimoquinta peregrinación anual, la llama de san Benito, cuyo lema es “Pax” (“la paz”), fue encendida en la catedral de Colonia el pasado 27 de febrero, y se la espera en Cassino, al sur de Roma, este sábado 13 de marzo.

Su llegada estará marcada por la proclamación de un Mensaje de Paz, en presencia de embajadores de naciones europeas.



El Papa pide ayuda para las personas afectadas por el terremoto en Turquía

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 10 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Este miércoles, al término de la Audiencia General, el Papa Benedicto XVI afirmó estar “profundamente cercano” a todas las personas afectadas por el reciente seísmo que se abatió sobre Turquía abatiendo al menos 57 muertos e hiriendo a más de un centenar.

El terremoto, de magnitud 6.0, se advirtió en la mañana del lunes, tenía el epicentro en Basyurt, en la provincia de Elazig, en el este de Turquía.

“A cada uno – dijo el Papa – aseguro mi oración, pidiendo a la comunidad internacional que contribuya con prontitud y generosidad a su socorro”.