CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 26 junio 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI impulsó el papel que desempeñan los catequsistas y "delegados de la Palabra", bautizados laicos, con una formación cristiana particular, que en América Latina evangelizan a comunidades con escasez o incluso ausencia de sacerdotes.

Dada su importancia, el Papa insistió este jueves, al recibir a los obispos de Honduras con motivo de su visita "ad limina apostolorum", en la necesidad de que estos laicos cuenten con una formación profunda y una vida cristiana intensa.

En su discurso en español, el Papa destaca "el significativo papel que los laicos católicos hondureños están asumiendo en las parroquias como catequistas y delegados de la Palabra".

Según ha explicado el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa y presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, en una entrevista concedida en Roma, una de las causas del crecimiento de las sectas en Honduras ha sido la falta de sacerdotes.

La Iglesia, además de promover las vocaciones al sacerdocio (que están aumentando en los últimos años), ha respondido a este fenómeno a través de los "delegados de la Palabra de Dios".

En estos momentos, en Honduras, país de siete millones de habitantes, en un 80% católicos, hay 30 mil delegados, que actúan hasta en las comunidades más inaccesibles.

En su discurso, el Papa pidió a los obispos del país "trabajar sin descanso para que los fieles sean cada vez más conscientes de que, en virtud de su bautismo y confirmación, están llamados a vivir la plenitud de la caridad participando en la misma misión salvífica de la Iglesia".

"Ellos, mediante el testimonio de su vida cristiana, pueden llevar a todos los sectores de la sociedad la luz del mensaje de Cristo, atrayendo a la comunidad eclesial a aquéllos cuya fe se ha debilitado o se encuentran alejados de ella".

"Los fieles laicos necesitan, por tanto, intensificar su relación con Dios y adquirir una sólida formación, especialmente en cuanto se refiere a la doctrina social de la Iglesia. De esta manera, como fermento en medio de la masa, podrán cumplir su misión de transformar la sociedad según el querer de Dios", concluyó el Papa.

San Pedro y san Pablo, columnas para los jóvenes y enfermos

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 25 junio 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó a san Pedro y san Pablo, cuya solemnidad será celebrada por la Iglesia el próximo domingo, como columnas para la vida de los jóvenes y enfermos.

Al final de la audiencia general de este miércoles, en su tradicional saludo a los jóvenes, enfermos y recién casados, el pontífice quiso recodar a los dos patronos de la diócesis de Roma.

«Que el ejemplo y la constante protección de estas columnas de la Iglesia os apoyen, queridos jóvenes, en el esfuezo de seguir a Cristo», dijo el Papa dirigiéndose a los chicos y chicas congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Luego deseó que los dos santos «os ayuden a vosotros, queridos enfermos, a vivir con paciencia y serenidad vuestra situación».

Por último, se dirigió a los recién casados deseando que Pedro y Pablo les lleven «a testimoniar en vuestra familia y en la sociedad la adhesión valiente a las enseñanzas evangélicas».

Hablando en polaco, el Papa recordó que el próximo sábado, en la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma inaugurará el año jubilar con motivo de los dos mil años del nacimiento del apóstol.

«Su trabajo apostólico, la sabiduría bíblica y la muerte como mártir se han convertido en la semilla de la fe para muchos pueblos. Que la visita a su tumba sea para vosotros un momento de gracia ty un estímulo para conocer su vida y enseñanzas», deseó.