Los colores de la crisis económica a la luz del Evangelio

Intervención de monseñor Gianfranco Ravasi en la basílica de San Juan de Letrán

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ROMA, miércoles 11 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- La actual crisis económica puede ser un momento para “unirse a la cruz de Cristo”. Así lo dijo Monseñor Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, en su conferencia “Los retos de la crisis: miedos y esperanzas”, que se realizó el pasado lunes en la basílica de San Juan de Letrán dentro del programa denominado «Diálogos en la Catedral» que organiza la diócesis de Roma.

El evento estuvo presidido por el cardenal Agostino Vallini, vicario general de la diócesis de Roma. También intervino el sociólogo Giuseppe de Rita, presidente de Edumond Le Monnier y ex presidente del Consejo Nacional de la Economía del Trabajo.

Monseñor Ravasi se refirió al hecho de cómo la crisis económica toca las vivencias y sensaciones de la gente que parecen como un “espectro cromático” que van “del morado gélido al cálido rojo”. Y aseguró que cuando el hombre se queda en el color morado, pareciera que “no existe retorno. Otra mañana no vendrá”.

El prelado señaló que a veces en la vida “es necesario que nuestra fe conozca el morado de la desesperación”, para que así se vea probada la virtud de la esperanza.

Los rostros de la esperanza

Según señaló monseñor Ravasi, existen tres tipos de esperanza: “la esperanza espiritual, interior y psicológica”. Por otro lado habló de la “esperanza que hacemos florecer en el mundo físico” que se ve probada en momentos de pobreza o enfermedad. Una esperanza que “debe estar en comunión con estos sufrimientos físicos”.

El tercer tipo de esta virtud teologal, según indicó Monseñor Ravasi, debe ser “una esperanza social” y para ello puso el ejemplo del milagro de la curación de los leprosos, quienes estaban “incomunicados y marginados”

Aseguró así que Cristo “nos hace florecer la esperanza, dar un poco de color. La esperanza que hacemos florecer e el mundo físico, en la pobreza y también en la enfermedad”.

Se refirió así al milagro de la curación de los diez leprosos y señaló que del mismo modo “Cristo avanza hacia nosotros” y que este milagro “es un llamamiento que nos hace a nosotros: hacer florecer la esperanza, también en la incomunicación y en la marginación”

Monseñor Ravasi recordó que “en el misterio de la encarnación, Cristo entra en la galería oscura del sufrimiento” y “nos dice que para ser hombre se debe sufrir y morir” pero que no por ello la fe queda vencida porque “Cristo nos muestra la cercanía y rompe el límite de la fragilidad”.

El prelado concluyó su intervención asegurando que “la esperanza es la hermana más pequeña respecto a la fe y la caridad” y que “dejarse arrastrar es la tentación más grande. Vosotros los cristianos debéis estar preparados para responder”, concluyó.

Por Carmen Elena Villa

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ZENIT Staff

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