Cardenal Dziwisz: Juan Pablo II rezó en la ambulancia por quien le disparó

El arzobispo de Cracovia, secretario personal de Juan Pablo II, destaca la cercaní­a del Papa polaco con los enfermos, los pobres y los jóvenes

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“He vivido 39 años con un santo”. Así el cardenal arzobispo de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, ha iniciado a contar sus recuerdos de Juan Pablo II, en una rueda de prensa que ha tenido lugar este viernes por la tarde. “Se trata de un santo, lo encontré en el segundo año de mi secundaria, el era obispo y enseñaba. Nos impresionó su oración y como él rezaba. ‘Entra en contacto con Dios’ decíamos cuando lo veíamos rezar desde lejos en la capilla”, ha recordado el purpurado.

“¿Cuántas horas rezaba? Su vida era una oración”, ha precisado el arzobispo de Cracovia. «Y todo lo que él hacía tenía que ser filtrado por la oración», ha añadido. Rezaba por la paz, la justicia, antes o después de encontrar a una persona, o de las audiencias. Antes de la misa diaria en su capilla, no hablaba con los demás, sólo se preparaba para la misma. Además ha destacado sus devociones, como el rosario, el vía crucis y al Espíritu Santo.

Su padre, que era oficial del ejército, le enseñó al rezar al Espíritu Santo, «incluso en el último día, cuando falleció, se dirigió al Espíritu Santo», ha recordado.

Otro aspecto de la personalidad de Juan Pablo II que el cardenal ha abordado ha sido el sufrimiento. «Toda su vida estuvo marcada por el sufrimiento». De niño -ha recordado- perdió a su madre y su hermano, después a su padre. Una pérdida que fue difícil porque Wojtyla veía a su padre también como amigo. Asimismo ha recordado que el día del atentado del año 1981, Juan Pablo II en la ambulancia ya rezó por la persona que había atentado contra él, aún sin saber quien era. Y ofreció ese sufrimiento -ha especificado- por la Iglesia y por el mundo y por su agresor.

Del mismo modo ha hecho memoria de cómo Juan Pablo II vivió su enfermedad, sufría pero no se lamentaba, afirmando que «nos mostró el verdadero significado de la Cruz». El cardenal ha recordado que el Papa polaco les decía que toda la vida debería ser una preparación a la muerte.

A continuación ha explicado la capacidad de escucha del Pontífice y su respeto por la persona. «Esto no significa que estuviera siempre de acuerdo con lo que escuchaba», ha precisado. Juan Pablo II escuchaba a todos, «cristianos y nos cristianos, judíos, musulmanes y no creyentes». Se puede decir -ha añadido el purpurado- que el abrió el mundo de la Iglesia al mundo y él fue el punto por el que el mundo descubrió el mundo de la Iglesia.

Un grupo privilegiado para el Papa venido de Polonia fueron los enfermos, ha señalado el cardenal Stanislaw. Del mismo modo había un sitio especial en su corazón para los pobres. En sus viajes, en sus visitas, Juan Pablo II siempre tenía sitio para ellos. Y en sus viajes a África, Asia, retaba al mundo para luchar contra la pobreza. Y finalmente los jóvenes, Juan Pablo II entendió que era necesario acompañarles y escucharles. Al respecto podemos pensar en las Jornadas Mundiales de la Juventud, pero también en todos los viajes en los que siempre quería encontrarse con los jóvenes.

En el Vaticano, Juan Pablo II quiso dos cosas importantes: una casa para los pobres y oración contemplativa. En una ocasión le dijo a la madre Teresa de Calcuta, ‘yo no puedo dormir aquí tranquilamente cuando sé que aquí cerca hay gente durmiendo en la calle’. Y por eso le pidió a la madre Teresa que hiciera una casa en el Vaticano para atender a los pobres. Y también creó un convento para la oración, para que monjas de clausura rezaran en el Vaticano por la Iglesia y por el mundo. «Y estamos felices que ahora en ese convento está el papa Benedicto XVI y con él continúa la oración por la Iglesia, y las necesidades del mundo», ha concluido el purpurado.

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Staff Reporter

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