El Papa al Movimiento de Schoenstatt: 'Una Iglesia sin María es un orfanato'

Miles de fieles celebran los 100 años de la fundación de esta obra eclesial en el Aula Pablo VI. Francisco responde a cinco preguntas de sus miembros

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El papa Francisco ha recibido hoy a más de 7.500 peregrinos del Movimiento de Schoenstatt, que están participando en la Ciudad Eterna en las celebraciones por el centenario de esta obra eclesial fundada por el padre José Kentenich, y ha contestado a sus preguntas.

Personas de más de 100 países se han estado preparando para este jubileo en Roma durante meses. El encuentro con el Santo Padre en el Aula Pablo VI ha supuesto para los participantes –numerosos de habla hispana– un momento de acción de gracias y un impulso que les permitirá caminar en los próximos 100 años.

El diálogo con el Pontífice argentino ha estado precedido por la lectura del Evangelio de San Lucas, sobre la Visitación de la Virgen María a su prima Isabel. Antes de la llegada del Papa, los peregrinos han disfrutado de diversos testimonios y cantos en un clima de fiesta.

Durante la hora y media larga que Francisco ha compartido con los fieles de Schoenstatt, el Santo Padre ha tratado cinco temas muy queridos por el Movimiento: la familia y el sacramento del matrimonio, María como modelo de educadora, los jóvenes y la misión, los problemas de la sociedad de hoy, y la Iglesia. 

«Hay que recuperar muchas cosas en la familia herida», ha afirmado el papa Francisco, al responder a la primera pregunta que le han formulado. En esta línea, el Santo Padre ha destacado la importancia de la preparación al matrimonio. «No se puede preparar novios al matrimonio con dos encuentros, con dos conferencias. Eso es un pecado de omisión de nosotros, los pastores y los laicos que realmente están interesados en salvar a la familia», ha apuntado. Ante los dramas familiares que tanto hacen sufrir a los hijos, el Pontífice ha hecho hincapié en la importancia de acompañar a los matrimonios, con paciencia y cercanía.

Aludiendo al gran amor del Papa por la Virgen, los representantes de Schoenstatt le han pedido que les hable de su visión sobre la misión de María en la Nueva Evangelización y en la renovación de la Iglesia. «Madre», ha dicho Francisco. María es «Madre no sólo que nos da la vida sino que nos educa en la fe», ha explicado el Santo Padre. «Es distinto buscar crecer en la fe sin la ayuda de María. Es otra cosa», ha añadido. «Es como crecer en la fe sí, pero en la Iglesia orfanato. Una Iglesia sin María es un orfanato», ha subrayado el Pontífice. «María es Madre porque engendra a Jesús y nos ayuda con la fuerza del Espíritu Santo a que Jesús nazca y crezca en nosotros. Es la que continuamente nos está dando vida. Es Madre de la Iglesia. Es Maternidad», ha recordado.

Por su parte, los jóvenes del Movimiento han pedido al Papa que los aconseje para invitar a los amigos a compartir una vida más plena con Cristo. Francisco les ha ofrecido tres palabras: testimonio, misión y oración. Citando a Benedicto XVI, el Santo Padre ha señalado que la Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción. Es la atracción la que da el testimonio, ha explicado. Y ese testimonio, ha añadido, tiene que tener la capacidad de movernos, de hacernos salir, de ir en misión, porque «una Iglesia o un movimiento, una comunidad cerrada, se enferma». Pero para todo esto, ha advertido el Pontífice, es necesaria ante todo la oración. «Nadie puede decir ‘Jesucristo es el Señor’ si el Espíritu Santo no lo inspira. Y para ello es necesaria la oración», ha señalado. El Papa ha alertado también a los jóvenes sobre la tentación del cansancio, porque detrás de ésta, ha indicado, «se esconde el egoísmo, y, en última instancia, el espíritu mundano». «Abran la boca a tiempo», ha exhortado. «Pidan consejo a tiempo». 

Preguntado sobre cómo mantener la alegría y la esperanza a pesar de las dificultades y las guerras de nuestro tiempo, y cómo perseverar en el servicio al enfermo, al pobre, y al desamparado, Francisco ha confiado a los fieles de Schoenstatt que la oración y el abandono en los brazos del Padre son sus ‘secretos’. La confianza en que el Señor no nos abandona, ha añadido el Santo Padre. El ‘coraje’ y el ‘aguante’ que se da en la vida apostólica, ha insistido el Pontífice, debe darse también en la oración. Rezar con coraje porque, como dijo Jesús, «todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá». En todo esto ayuda «no mirar las cosas desde el centro», porque el único centro «es Jesucristo». Ayuda la mirada amplia y clara que se da sólo cuando no se miran las cosas desde el centro, sino desde las periferias.

Por último, el papa Francisco se ha referido a la renovación de la Iglesia, y ha lamentado que «ninguno habla de la renovación del corazón». Así, el Santo Padre ha alentado a todos los fieles del Movimiento a vivir la cultura del encuentro, que es cultura de la alianza, y crea solidaridad. «Una cultura que nos ayude a encontrarnos como familia, como movimiento, como Iglesia», ha concluido. 

Leer las respuestas del Papa al movimiento Schoenstatt

Para más información: schoenstatt2014.org 

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ZENIT Staff

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