Abadía Notre Dame de l'Annonciacion en Francia

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"En la nueva Constitución se ha escuchado fuertemente la voz de las contemplativas"

Monseñor Carballo explica cómo ha sido el trabajo y las novedades que aporta la Constitución apostólica sobre la vida contemplativa femenina

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(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- La Constitución Apostólica del Santo Padre, Vultum Dei quaerere, sobra la vida contemplativa llega después de 66 años de la publicación de la precedente Constitución Sponsa Christi del papa Pío XII.
Lo ha recordado este viernes monseñor José Rodríguez Carballo, O.F.M, secretario de la Congregación para los Institutos de Vida consagrada y las Sociedades de Vida apostólica, en la presentación del nuevo documento a los medios de comunicación.
Este documento –ha explicado monseñor Carballo– es fruto de dos años y medio de trabajo. La Congregación envió un cuestionario a todos los monasterio federados, después también a los no federados, con preguntas muy precisas. Una vez recibidas las respuestas, el dicasterio hizo una síntesis. Primero una más amplia y después otra más reducida. Y basándose en estas dos síntesis que se entregaron a las autoridades competentes el Santo Padre escribió la Constitución. Tal y como ha asegurado el secretario, en este documento que se presenta hoy se reflejan bastante bien las respuestas. Asimismo indica que en el texto han colaborado contemplativas de distintas órdenes e instituciones. “Se ha escuchado fuertemente la voz de las interesadas”, ha precisado.

Benedictina confeccionando paramentos sacros en un telar (Abbaye-annonciation.org)

Benedictina confeccionando paramentos sacros en un telar (Abbaye-annonciation.org)

Por otro lado, ha explicado que a la Constitución en la que el Papa da las líneas generales, le seguirá una instrucción que elaborará el dicasterio a la luz de este documento del Papa. Y se espera que esté preparado para el próximo mes de octubre.
Respondiendo a una pregunta de un periodista sobre la indicación que da el Papa en la Constitución respecto a “evitar en modo absoluto el reclutamiento de candidatas de otros Países con el único fin de salvaguardar la supervivencia del monasterio”, monseñor Carballo ha recordado que esta preocupación del Pontífice ya la manifestó en su encuentro con la Unión de Superiores generales en noviembre de 2013, cuando pidió evitar la “trata de novicias”. No se trata de cerrar la puerta a vocaciones de otros continentes –ha explicado– sino de atender al discernimiento. Si un monasterio llama vocaciones de otro continente, tienen que preguntarse ¿por qué? Y si es –ha advertido– para mantener un número, esto no es justificación evangélica. También la monja debe preguntarse ¿por qué voy?
Otro de los temas abordados en la Constitución que ha destacado monseñor Carballo ha sido el de la formación. Así ha recordado que las hermanas llamadas a ejercer el delicado servicio de la formación pueden “participar en cursos específicos de formación aunque sea fuera de su monasterio, manteniendo un clima adecuado y coherente con las exigencias del propio carisma”.
Por otro lado ha observado que, en el documento, el Pontífice da indicaciones respecto a varios elementos esenciales para una vida de contemplación.
Sobre los aspectos más novedosos ha subrayado dos elementos que son actualmente para los monasterios de vida contemplativa fuente de discernimiento y de reflexión: la autonomía, a la que está unida el rol de las federaciones, y la clausura.  
A propósito de la autonomía, son dos los aspectos evidenciados: la atención a que la autonomía no se convierta en sinónimo de aislamiento y autorreferencialidad; la verificación de que la autonomía jurídica corresponde a una autonomía real de vida, con criterios claramente especificados.
Todos los monasterios –ha explicado monseñor Carballo– salvo casos particulares considerado por la Santa Sede, deberán estar federados. Al respecto ha indicado que es interesante la posibilidad contemplada de que las federaciones sean configuradas ya no solo por criterio geográfico, sino más bien por “afinidad de espíritu y de tradición”.
Respecto a la clausura, se re-definen los tipos tipos de clausura: papal, constitucional y monástica. En este punto, el Santo Padre precisa que “la pluralidad de modos de observar la clausura en una misma Orden ha de considerarse como una riqueza y no como un impedimento para la comunión, armonizando diversas sensibilidades en una unidad superior”.  

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Rocío Lancho García

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