El P. Julián Carrión escribió una carta al cardenal Kevin Farrell, prefecto del dicasterio para laicos, familia y vida de la Santa Sede. Foto: Archivo.

Julián Carrón, dirigente de Comunión y Liberación, responde a la Iglesia

Comunión y Liberación, uno de los movimientos católicos más vigorosos y pujantes en la Iglesia católica.

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Redacción ZENIT

(ZENIT Noticias / Roma, 10.10.2021).- Comunión y Liberación, uno de los movimientos católicos más vigorosos y pujantes en la Iglesia católica, ha sido noticia en los últimos meses por razón de la intervención que la Santa Sede ha hecho en una de sus partes (véase este enlace) pero también porque precedentemente, en junio de este año, la Iglesia pidió modificar la duración y el número de mandatos en el gobierno de las asociaciones internacionales de fieles. Esta medida afecta también a Comunión y Liberación (en adelante CyL), aunque no sólo a ellos.

Las nuevas disposiciones eclesiales limitan a un mandato de 5 años de duración con la posibilidad de extenderse sólo a un segundo mandato y, bajo circunstancias muy precisas y excepcionales, a un tercer mandato. El P. Carrión, actual presidente de CyL, lleva ya 16 años al frente y es, también, asistente eclesiástico de Memores Domini, en quienes se habrían verificado la necesidad de clarificar la elección de sus propios cargos así como la relación conciencia-gobierno. 

Sin embargo, un día después de hacerse público el decreto aprobado por el Papa, el P. Julián Carrión escribió una carta al cardenal Kevin Farrell, prefecto del dicasterio para laicos, familia y vida de la Santa Sede y, por tanto, de quien depende CyL. En esa misiva el P. Carrión decía: 

“Eminencia Reverendísima:

En relación a la carta con la que ha querido adelantarme el texto del Decreto general relativo al ejercicio de gobierno en el seno de las asociaciones internacionales de fieles, quiero garantizarle que la Diaconía Central de la Fraternidad de Comunión y Liberación procederá a realizar los trámites requeridos en las formas y tiempos establecidos por dicho Decreto.

En la fe en Cristo, reciba mi más cordial saludo”.

El 28 de julio el presidente de CyL informaba mediante una carta a todo el Movimiento los pasos que habían ido dando.

Ha sido en una fecha más reciente que el P. Carrión compartió de una forma más pública su sentir ante esta intervención. Sucedió en la Jornada de apertura del curso para adultos y estudiantes universitarios de CyL el pasado 25 de septiembre de 2021. Abría así el discurso el presidente de CyL:

“Nadie habría podido imaginar que seríamos llamados a dar testimonio de la gracia del carisma en medio de la tempestad. Y al igual que los discípulos en la barca, también nosotros nos llenamos de asombro porque, cuanto más fuerte es la tempestad, y a pesar de todos nuestros límites, más sale a la luz la excepcionalidad incomparable de Cristo, el afecto a Él que el acontecimiento del carisma donado a don Giussani nos ha inoculado en la sangre. Conscientes de la diferencia de potencial entre nuestra nada y Su gracia, pidamos al Espíritu que agrande la grieta de nuestro corazón para que la luz de Su presencia no encuentre obstáculos en nosotros”.

Más adelante, citando al filósofo Charles Taylor, se pregunta: «¿Cómo es que no hemos terminado como muchos de nuestros coetáneos, que han abandonado la Iglesia?». Y contesta: “Por más que lo pensaba, más me invadía un sobresalto tal de gratitud que no era capaz de contener la conmoción, y me vino a la mente la frase que dice san Pablo a sus amigos de la comunidad de Corinto: «No os falta ningún don de gracia». De esta experiencia ha nacido el título de la Jornada de apertura de curso. Porque no hay nada más evidente para mí que, si estamos aquí, si no pertenecemos al desierto, es por la gracia que hemos recibido, por la gracia del carisma que el Espíritu Santo ha concedido a don Giussani en función de toda la Iglesia, es decir, por el modo con el que Cristo ha decidido atraernos hacia Sí, establecer una relación persuasiva con nosotros». 

Es notorio que lo que CyL está haciendo es contestar con hechos y disponibilidad a lo que la Iglesia les está pidiendo.

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