“Uno de los efectos secundarios de la pandemia de COVID-19 ha sido el de la casi completa eliminación del uso del agua bendita en la Iglesia”. Foto: Archivo.

Agua bendita no transmite COVID, asegura ex presidente de asociación internacional de médicos católicos

Al inicio de la pandemia los médicos recomendaron el vaciamiento de las pilas de agua bendita y la comunión en la mano.

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Por: Jorge Enrique Mújica, L.C.

(ZENIT Noticias / Roma, 19.10.2021).- En un reciente artículo publicado en la web de la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos, su presidente emérito, el doctor José María Simón Castellví, hace algunas observaciones y aclaraciones sobre el uso del agua bendita en las iglesias en este contexto de pandemia.

Ante todo, el dr. Castellví constata que “uno de los efectos secundarios de la pandemia de COVID-19 ha sido el de la casi completa eliminación del uso del agua bendita en la Iglesia” y recuerda que “en los brotes de SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave) y otros similares de hace unos años también se eliminó el agua. Sin embargo, se recuperó con relativa presteza”.

Pero la no recuperación del agua bendita en los lugares apropiados dentro de las iglesias, especialmente de las europeas, le lleva a una constatación más: “que nos hemos instalado en la mínima expresión de la vida de piedad”.

El ex presidente de los médicos católicos lo dice claramente y con la autoridad de su profesión: “el uso del agua bendita no transmite el COVID. Eventualmente, se puede utilizar un recipiente pequeño, con agua que se cambie todos los días y con unas gotas de lejía o de clorhexidina (este producto no huele) para estar todos más tranquilos. Hay que pensar que el agua no se bebe. Tampoco es un rito obligatorio”. Y subraya: “podría dispensarse de manera individual para más seguridad”.

El doctor Castellví reconoce que al inicio de la pandemia los médicos recomendaron el vaciamiento de las pilas de agua bendita y la comunión en la mano. Pero dado el conocimiento que ahora ya se tiene, refiere que “la comunión en la boca y de rodillas es segura y siempre se pueden higienizar las manos del ministro de la eucaristía en caso de contacto con los labios del comulgante. Quizá fue exceso de prudencia”.

El artículo termina diciendo que ahora que ya se conoce mejor el virus, “se pueden recuperar con seguridad las buenas costumbres”.

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Jorge Enrique Mújica

Licenciado en filosofía por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, de Roma, y “veterano” colaborador de medios impresos y digitales sobre argumentos religiosos y de comunicación. En la cuenta de Twitter: https://twitter.com/web_pastor, habla de Dios e internet y Church and media: evangelidigitalización."

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