JMJ Lisboa (día 4): 4 reflexiones del Papa para jóvenes sobre la alegría, las raíces, el cansancio y el camino

Palabras del Papa a los jóvenes en la vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud

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(ZENIT Noticias / Lisboa, 05.08.2023).- Ante un millón y medio de personas, entre las que se encontraba el presidente de Portugal, el Papa Francisco presidió la primera mitad de la Vigilia previa a la misa de envío con la que se concluye la Jornada Mundial de la Juventud 2023. El Papa habló sin usar el discurso que tenía preparado. Lo transcribimos a continuación con negritas y subtítulos temáticos añadidos por ZENIT.

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Queridos hermanos y hermanas: Boa noite! 

Qué alegría me da verlos. ¡Gracias por haber viajado, por haber caminado y por estar aquí!  Pienso que también la Virgen María tuvo que viajar para ver a Isabel: «partió y fue sin demora» (Lc 1,39), dice el Evangelio de esta JMJ. Uno se pregunta: ¿por qué María se levanta y va deprisa a ver a su prima?  Claro, acaba de enterarse de que está embarazada, pero ella también lo está. ¿Por qué entonces va a ir si nadie se lo pidió María realiza un gesto no pedido y no obligatorio; María va porque ama, y «el que ama, vuela, corre y se alegra»(Imitación de Cristo, III, 5).

La alegría de María es doble. Ella acababa de recibir el anuncio del ángel de que iba a recibir al Redentor y también la noticia de que su prima está embarazada.

[1º La alegría es misionera]

Es curioso: en vez de pensare en ella, piensa en la otra. ¿Por qué? Porque la alegría es misionera. La alegría no es para uno. Es para llevar algo. Yo les pregunto a ustedes: ustedes, que están aquí, que han venido a encontrarse, a buscar el mensaje de Cristo, a buscar un sentido lindo a la vida. Esto, ¿se lo van a quedar para ustedes o lo van a llevar a los otros? ¿Qué opinan? ¿No oigo?

¡Es para llevarlo a los otros! ¡Porque la alegría es misionera!

Repitamos todos juntos: “la alegría es misionera”. Entonces yo tengo que llevar esa alegría a los demás.

Pero esa alegría que nosotros tenemos también otros nos prepararon para recibirla. Ahora me lleva para atrás todo lo que hemos recibido. Lo que hemos recibido y ha preparado nuestro corazón para la alegría.

[2º Alegría que crea raíces y las raíces de nuestra alegría]

Todos, si miramos hacia atrás, tenemos personas que fueron un rayo de luz para la vida: padres, abuelos, amigos, sacerdotes, religiosas, catequistas, animadores, maestros; ellos son como las raíces de nuestra alegría

Ahora hacemos un segundo de silencio y cada uno piensa en aquellos que nos dieron algo en la vida, que son como las raíces de la alegría.

¿Encontraron? ¿Encontraron rostros, encontraron historias? Esa alegría que vino por esas raíces es la que nosotros tenemos que dar. Porque nosotros tenemos raíces de alegría y también nosotros podemos ser para los demás, raíces de alegría. No se trata de llevar una alegría pasajera, una alegría de momento. Se trata de llevar una alegría que cree raíces.

[3º Cómo ser raíces de alegría: una reflexión sobre el cansancio]

Y me pregunto: ¿cómo podemos convertirnos en raíces de alegría? La alegría no está en la biblioteca encerrada, aunque hay que estudiar. Está en otro lado. No está guardada bajo llave.La alegría hay que buscarla, hay que descubrirla en nuestro diálogo con los demás donde tenemos que dar esas raíces de alegría que nosotros hemos recibido. Y eso, a veces, cansa.

Yo les hago una pregunta: ¿ustedes se cansaron alguna vez? ¿Sí? ¿Se cansaron alguna vez? Piensen en lo que sucede cuando está cansado. No tiene ganas de hacer nada. Como decimos en español “uno tira la esponja”, porque no tiene ganas de seguir y entonces uno se abandona, deja de caminar y cae. Ustedes creen que una persona que cae en la vida, que tiene un fracaso, incluso que comete errores pesados, fuertes, ¿ya está terminada? No.

¿Qué es lo que hay que hacer? -¡No oigo!- ¡Levantarse! Y es una cosa muy linda que quisiera que hoy se la llevaran como recuerdo: los alpinistas que les gusta subir montañas tienen un cantito muy lindo que dice así: “En el arte de ascender la montaña lo que importa no es no caer sino no permanecer caído”. ¡Cosa linda!

El que permanece caído se jubiló de la vida. Cerró. Cerró la esperanza. Clausuró la ilusión y ahí queda caído. Cuando vemos algunos amigos nuestros que están caídos, ¿qué tenemos que hacer? ¡Levantarlo! ¡Levantarlo!

Fíjense: cuando uno tiene que levantar o ayudar a levantar una persona: ¿qué gesto hace? Lo mira de arriba hacia abajo. La única oportunidad, el único momento que es lícito mirar a una persona de arriba para abajo es para ayudar a levantarse.

Cuántas veces vemos gente que nos mira así por sobre el hombre, de arriba para abajo. Es triste. La única manera en que es lícito, la única situación en que es lícito mirar a una persona de arriba para abajo es para ayudarla a levantarse.

[4º Alegría: un camino y entrenamiento para caminar y no quedar caído]

Esto es un poco el camino. La constancia en caminar. Y en la vida, para lograr las cosas, hay que entrenarse en el camino. A veces no tenemos ganas de caminar, no tenemos ganas de hacer esfuerzo, nos copiamos en los exámenes porque no queremos estudiar y no llegamos al éxito. No sé si a algunos les gusta el futbol. A mí me gusta. Detrás de un gol, ¿qué hay? ¡mucho entrenamiento! Detrás de un éxito, ¿qué hay? Mucho entrenamiento. Y en la vida no siempre puede hacer lo que quiere sino aquello que la ocasión que tengo dentro, cada uno tiene su vocación, nos lleva a hacer.

Caminar. Si me caigo levantarme o que me ayuden a levantarme. No permanecer caído y entrenarme, entrenarme en el camino.

Todo esto es posible no porque hagamos cursos sobre el camino. No hay ningún curso para enseñarnos a caminar en la vida. Eso se aprende: se aprende los padres, de los abuelos, se aprende de los amigos, llevándose de la mano mutuamente. En la vida se aprende y eso es entrenamiento en camino.

Yo los dejo con esta idea nada más: caminar y si uno se cae, levantarse. Caminar con una meta. Entrenarse todos los días en la vida… En la vida nada es gratis. Todo se paga. Sólo hay una cosa gratis: el amor de Jesús.

Con esto gratis que tenemos, el amor de Jesús, y con las ganas de caminar, caminemos en esperanza. Miremos nuestras raíces y vayamos hasta adelante: sin miedo, sin miedo, no tengan miedo. Gracias. Ciao.

Transcripción de las palabras realizada por el director editorial de ZENIT.

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Redacción zenit

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