el Papa quiso comunicarse directamente con los fieles a través de YouTube Foto: Vatican Media

Insólito: por YouTube, así fue el ultimátum del Papa ante amenaza de cisma en India

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Videomensaje del Santo Padre a la arquieparquía de Ernakulam-Angamaly de los siro-malabares

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(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano, 07.12.2023).- Ha sido el mismo Papa Francisco quien calificó de “insólito” el modo que elegió para comunicarse con los católicos de una de las iglesias orientales en comunión con Roma más numerosas (medio millón de fieles tan solo en la diócesis afectada): la siro malabar en India. Tras numerosos litigios en torno a la liturgia, que han supuesto la renuncia de arzobispo e incluso el mal trato al Delegado Pontificio del Papa quien visitó India en su nombre, el Papa quiso comunicarse directamente con los fieles a través de YouTube. De ese modo le podían escuchar y ver directamente, aunque el Pontífice hablase en italiano.

Ha invitado a no convertirse en una secta, a permanecer en la unidad, y a adherirse a la decisión sobre el modo de celebrar la liturgia en el rito siro-malabar. Pero también ha puesto un ultimátum: la fecha es el 25 de diciembre de 2023. Después de ese periodo el Papa sugiere que se tomarán sanciones eclesiásticas contra los clérigos que no se adhieran a la decisión no unánime a la que llegó el Sínodo de la Iglesia católica siro-malabar sobre el modo de celebrar la Eucaristía. La publicación del video-mensaje coincidió en el día en que se hizo pública la aceptación de la renuncia del arzobispo mayor de los siro-malabares, el cardenal Mar George Alencherry.

Ofrecemos a continuación la traducción al español realizada por ZENIT sobre el mensaje del Papa.

***

Hermanos y hermanas de la Archieparquía de Ernakulam-Angamaly, ¡estoy cerca de vosotros!

Os sigo desde hace años, conozco la fe y el compromiso apostólico de la querida Iglesia siro-malabar, que es fuente de alegría y orgullo para la Iglesia universal, y por eso mi corazón se entristece hoy al dirigirme a vosotros.

Vuestro Sínodo, tras un largo y arduo trabajo, ha llegado a un acuerdo sobre cómo celebrar la Santa Qurbana. La caridad y el amor a la comunión han impulsado a sus miembros a dar este paso, aunque algunos de ellos no consideren ideal esta forma de celebración. ¡Son los sacrificios que exige la comunión!

Pero la Iglesia es comunión. Si no hay comunión, no hay Iglesia. Es una secta.

Sé que desde hace años algunos, que deberían ser ejemplos y verdaderos maestros de comunión, especialmente sacerdotes, os empujan a desobedecer y a oponeros a las decisiones del Sínodo. Hermanos y hermanas, ¡no les sigáis!

La discusión, cuando no es pacífica, genera violencia. Y ha habido y hay violencia entre vosotros, especialmente contra los que quieren permanecer en comunión y celebrar como vuestra Iglesia ha establecido.

Yo también os he exhortado muchas veces a ser dóciles a vuestra Iglesia. ¿Cómo puede ser Eucaristía si se rompe la comunión, si se falta al respeto al Santísimo Sacramento, si hay peleas y reyertas?

Sé que hay razones para oponerse que no tienen nada que ver con la celebración de la Eucaristía ni siquiera con la Liturgia. Son razones mundanas. No proceden del Espíritu Santo. Si no vienen del Espíritu Santo, vienen de otra parte.

Por eso he estudiado detenidamente y con tiempo las razones que se han dado durante años para convenceros. Ya os he escrito varias veces en el pasado, pero sé que no todos han leído mis cartas.

Ahora he decidido dirigirme a vosotros, santo pueblo fiel de Dios, al clero, a los religiosos y religiosas, y especialmente a vosotros, queridos fieles laicos, que tenéis tanta fe en el Señor y que amáis a la Iglesia.Y lo hago de este modo un tanto insólito, para que nadie tenga dudas sobre lo que piensa el Papa.

En nombre del Señor, por el bien espiritual de tu Iglesia, de nuestra Iglesia, les pido que recompongan esta ruptura. Es su Iglesia, es nuestra Iglesia. ¡Restableced la comunión, permaneced en la Iglesia católica!

Y vosotros, sacerdotes, recordad vuestra ordenación y los compromisos que habéis asumido. No os separéis del camino de vuestra Iglesia, caminad con el Sínodo, con vuestros Obispos, con el Arzobispo Mayor. Aceptad poner en práctica lo que vuestro Sínodo ha establecido.

Os he enviado a mi Delegado en la persona del Arzobispo Cyril Vasil. Ha venido entre vosotros y también él, en mi nombre, os ha pedido que pongáis fin a la lucha, que pongáis fin a la oposición y, a veces, a la violencia -¡hay violencia!

¿No veis que de este modo la Iglesia se paraliza y tantas buenas iniciativas ya no pueden ejercerse al servicio del pueblo santo de Dios, al servicio de la santificación del pueblo de Dios?

Procurad que, de aquí a la Navidad de 2023, vuestra archidiócesis acepte, humilde y fielmente, ponerse a la altura del resto de vuestra Iglesia, respetando todas las indicaciones de vuestro Sínodo.

Por favor, ¡estén atentos! Tened cuidado de que el diablo no os tiente para que os convirtáis en una secta. Vosotros sois Iglesias, no os convirtáis en secta. No obliguéis a la autoridad eclesiástica competente a tomar nota de que habéis abandonado la Iglesia, porque ya no estáis en comunión con vuestros Pastores y con el Sucesor del Apóstol Pedro, llamado a confirmar a todos los hermanos en la fe y a conservarlos en la unidad de la Iglesia. Con gran dolor, pues, habrá que tomar las sanciones oportunas. No quiero llegar a eso.

Para la próxima Navidad, por tanto, en la Archieparquía de Ernakulam-Angamaly como en toda la Iglesia siro-malabar, que la Qurbana se celebre en comunión, siguiendo las indicaciones del Sínodo. Recordad a vuestro Arzobispo Mayor en la Liturgia y rezad por él. Este ha sido siempre un signo importante de que os reconocéis en la unidad de la Iglesia. Entonces será Navidad para todo vuestro pueblo.

Por favor, ¡no sigáis hiriendo al Cuerpo de Cristo! No os separéis más de él. E incluso si ha habido agravios contra vosotros, perdonadlos generosamente.

Que la Eucaristía sea el modelo de vuestra unidad. No destrocéis el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, no sea que comáis y bebáis vuestra condena (cf. 1 Co 11, 29).

Que el Señor os bendiga y el Espíritu Santo os ilumine. Y, por favor, no olvidéis rezar por mí. Gracias.

 

Traducción del original en lengua italiana realizada por el director editorial de ZENIT.

 

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Jorge Enrique Mújica

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