(ZENIT Noticias / Nigeria, 25.03.2025).- Otros dos sacerdotes católicos fueron secuestrados el fin de semana en Nigeria, agravando un primer trimestre del año que ha resultado nefasto en cuanto a la seguridad de los ministros de Dios. Según la información recogida por Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), el padre Stephen Echezona fue secuestrado el sábado 22 de marzo en la diócesis de Akwa, estado de Anambra, mientras se encontraba en una estación de servicio comprando combustible. Sólo 24 horas después, la diócesis de Owerri anunciaba el secuestro del P. John Ubaechu, secuestrado mientras conducía por una carretera del Estado de Imo.
Con estos dos casos, el número de religiosos secuestrados en Nigeria desde principios de 2025 asciende a 12, dos de los cuales -el padre Sylvester Okechukwu y el seminarista Andrew Peter- fueron asesinados por sus captores. En el mismo periodo de 2024, el número total de secuestrados fue de tres, sin muertes; en 2023 fue de dos, con un asesinato, y en 2022 fue de siete, con un asesinato. Esto convierte al primer trimestre de 2025 en el peor desde que ACS comenzó a recopilar datos sobre sacerdotes y seminaristas secuestrados, asesinados o detenidos en todo el mundo. Además de estos 12 casos, todavía hay tres sacerdotes, secuestrados en años anteriores, que nunca han sido liberados o declarados muertos.
Algunos de los ataques contra el clero están motivados por la aversión al cristianismo, pero muchos de los secuestros son llevados a cabo por delincuentes que buscan ganar dinero exigiendo rescates. Es el caso de dos sacerdotes secuestrados recientemente en Yola. Siete de los 12 secuestros registrados hasta ahora en 2025 han tenido lugar en el sur del país, predominantemente cristiano, mientras que los cinco restantes se han producido en el Cinturón Medio, más inestable. De los dos asesinatos, uno se produjo en el sur y el otro en el Cinturón Medio.
Los obispos nigerianos han pedido incansablemente a las autoridades que mejoren las condiciones de seguridad en el país por el bien de toda la población, apelando constantemente a los fieles para que no busquen justicia por sí mismos. ACS se hace eco de estos llamamientos y confirma su compromiso de apoyar a la Iglesia que sufre en Nigeria.