(ZENIT Noticias / Roma, 11.03.2026).- Ofrecemos a continuación un comunicado de la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE) con relación a falsos colaboradores del fallecido fundador de la Asociación, el P. Gabriel Amorth:
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Don Gabriele Amorth, fundador de la Asociación Internacional de Exorcistas, de quien el 16 de septiembre de este año celebraremos el décimo aniversario de su fallecimiento, promovió, como sabemos, una intensa actividad informativa y performativa sobre la práctica exorcista. Su reflexión teológico-pastoral-experiencial sobre la demonología se transmitía a través de canales e instrumentos que la hacían accesible y comprensible para todos: libros, entrevistas concedidas tanto en televisión como en emisoras de radio, ponencias en congresos, cintas de vídeo, CD y, por último, el programa mensual que presentaba en Radio María, titulado “Racconti di un Esorcista” (“Relatos de un exorcista”), posteriormente publicado en forma de libro.
El estilo comunicativo de Don Amorth, tanto como escritor como conferenciante, era sabio y muy sencillo, hasta el punto de que incluso el público no especializado podía comprenderlo. Hablaba a todos como a amigos, siempre con una sonrisa en los labios, una broma preparada y con la afable cadencia emiliana. Lamentablemente, algunas personas, sobre todo en los últimos años de su vida, se aprovecharon de la benevolencia y la disponibilidad de don Amorth, hasta el punto de hacerse pasar por sus colaboradores y atribuirle entrevistas, libros y páginas de Facebook de las que él no tenía conocimiento; de hecho, precisamente por este motivo escribió a los miembros de la Asociación Internacional de Exorcistas (A.I.E.), fundada por él, una carta de advertencia que se publicó en la Carta Circular n.º 70 de junio de 2016.
Por lo tanto, la Asociación Internacional de Exorcistas invita a no confiar en quienes aún hoy afirman haber sido colaboradores cercanos de don Gabriele Amorth, mostrando o publicando fotografías tomadas con él o vídeos para acreditar falsamente dicho papel.
Cabe señalar, además, que algunas consideraciones de Don Amorth sobre estas instrumentalizaciones fueron expuestas con estas firmes palabras también en un texto editado por Elisabetta Fezzi, titulado La mia battaglia con Dio contro Satana (Mi batalla con Dios contra Satanás):
«Por desgracia, también hay personas que dicen: “Yo he recibido los poderes de don Amorth, estoy en contacto con don Amorth…”, y eso no es cierto. Cito el caso de un chico, que sin duda ha venido algunas veces a rezar durante mis exorcismos, que dice conocerme, que impone las manos, que hace gestos que no debería hacer, que sugiere las palabras del exorcismo al padre que da las bendiciones en el convento […] Hay muchos que se consideran mis hijos espirituales porque comenzaron asistiendo a una serie de exorcismos míos, luego se convirtieron en exorcistas y les resultó muy útil haber participado. Pero yo nunca me atrevería a decir: “Tal persona es mi hijo espiritual”, no me atrevería. Algunos habrán aprendido algo de lo que yo hacía y luego habrán tenido su propia experiencia personal».[1].
A continuación, para disipar cualquier duda y con la esperanza de poner fin a estos lamentables hechos, reproducimos el texto de la carta de don Gabriele Amorth del 13 de mayo de 2016, que fue publicada en junio de ese mismo año en la Carta Circular interna de la Asociación Internacional de Exorcistas, en las páginas 5-6. También reproducimos la copia del texto original de su misiva firmada.
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Queridos sacerdotes y auxiliares de la Asociación Internacional de Exorcistas:
Cada vez tengo más constancia de que un número creciente de personas —sacerdotes y laicos— se presentan en la prensa y en Internet como si fueran colaboradores cercanos míos. A veces se trata de personas con las que sólo me he reunido para una entrevista y una bendición y que finalmente me han pedido poder hacerse una foto conmigo o grabar un vídeo, para luego publicar dichas fotos y vídeos en Internet, con el fin de acreditarse como mis colaboradores, cuando en realidad no lo son; incluso me han atribuido palabras que nunca he dicho.
A veces se han publicado incluso libros atribuidos a mí, pero en los que nunca he contribuido directamente a escribir y de los que solo he tenido conocimiento una vez publicados. Incluso hay páginas de Facebook que nunca he gestionado y de las que no soy responsable y en las que no se niega claramente mi paternidad.
También se han difundido a menudo declaraciones que se me atribuyen, pero que en realidad nunca he hecho o que se han presentado de forma distorsionada o extrapoladas del contexto general del discurso que he pronunciado. Así perdían su significado.
Incluso las catequesis o los retiros de oración que yo dirigía en algunas casas se han instrumentalizado en ocasiones, por intereses personales, y se han publicado en Internet para dar credibilidad y publicidad al grupo que me había invitado.
También me han llegado noticias de asociaciones benéficas que llevan mi nombre y se presentan como fundadas o aprobadas por mí, de las que yo, sin embargo, no tenía conocimiento alguno.
Declaro que mis estrechos colaboradores —que son muy pocos y de confianza— no se presentan en público ni se publicitan aprovechándose de mi persona, sino que viven con extrema reserva y discreción. Por lo tanto, invito a desconfiar de cualquiera que se presente como si estuviera autorizado por mí y a desconfiar también de los sitios web que se presentan como gestionados por mí o de las publicaciones que se me atribuyen, pero que nunca he autorizado explícitamente ni conocido, salvo después de su realización.
Roma, 13 de mayo de 2016
Don Gabriele Amorth, SSP
[1] Padre Amorth, con E. Fezzi, La mia battaglia con Dio contro Satana, Ed. San Paolo, Cinisello Balsamo (MI), 2017, 58; 85Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a través de este enlace.
