Foto: Gallup

USA: Nuevos datos revelan una nación menos arraigada en la religión, pero no uniformemente secular

La identidad religiosa en Estados Unidos sigue estando dominada por el cristianismo, aunque su composición interna refleja cambios más amplios. En 2025, el 44% de los estadounidenses se identificaba como protestante o cristiano no denominacional, mientras que el 20% se identificaba como católico

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(ZENIT Noticias / Washington, 16.03.2026).- Según datos recientes de Gallup, Estados Unidos está experimentando una transformación lenta pero innegable en su panorama religioso. Si bien la fe sigue influyendo en la vida de millones de personas, cada vez menos estadounidenses consideran la religión como fundamental para su existencia, y un número creciente se encuentra fuera de cualquier afiliación religiosa formal.

Las últimas cifras, basadas en encuestas realizadas en mayo y diciembre de 2025, muestran que el 47% de los estadounidenses considera la religión «muy importante» en sus vidas. Esta cifra, aunque aún representa una parte sustancial de la población, confirma una tendencia descendente a largo plazo. En 2012, la cifra se situaba en el 58%, y a mediados del siglo XX —durante las décadas de 1950 y 1960— alcanzaba habitualmente entre el 70% y el 75%.

Al mismo tiempo, el porcentaje de estadounidenses que afirma que la religión “no es muy importante” se ha estabilizado en un 28% desde 2022, el nivel más alto jamás registrado por Gallup y más del doble de los niveles observados a principios de la década de 2000. Otro 25% describe la religión como “bastante importante”, una categoría que ha mostrado un ligero descenso con el tiempo.

Estas cifras no apuntan a una ruptura repentina, sino a un reequilibrio gradual de las creencias, que se hace más evidente al analizarlo desde diferentes perspectivas generacionales, culturales y políticas.

Un punto de inflexión generacional

Uno de los factores más decisivos detrás de este cambio es el relevo generacional. Los jóvenes estadounidenses son significativamente menos propensos a identificarse con la religión o a considerarla fundamental en sus vidas, y a medida que las generaciones mayores disminuyen, sus sucesores están reconfigurando el perfil espiritual del país.

Entre los adultos de 18 a 29 años, solo el 33% afirma que la religión es muy importante para ellos, la cifra más baja entre todos los grupos de edad. Este grupo demográfico es también el que presenta menor grado de falta de afiliación religiosa: el 35% declara no tener ninguna identidad religiosa. En contraste, solo el 14% de los estadounidenses mayores de 65 años se encuentra en la categoría de no afiliados.

Este patrón se mantiene constante en los grupos de edad intermedios. Entre las personas de 30 a 49 años, el 29% declara no tener afiliación religiosa, en comparación con el 18% entre las de 50 a 64 años. Los datos sugieren que el aumento de las personas sin afiliación religiosa —a menudo denominadas «sin religión»— no es un fenómeno temporal, sino un cambio estructural vinculado al relevo generacional.

De hecho, la proporción de estadounidenses sin afiliación religiosa alcanzó un nuevo máximo del 24% en 2025, frente a tan solo el 2% en 1948. Esta última cifra se basa en entrevistas realizadas a más de 13 000 adultos a través de las encuestas mensuales de Gallup durante el último año.

Un panorama religioso cambiante pero resiliente

A pesar del declive general, la religión sigue profundamente arraigada en ciertos sectores de la sociedad estadounidense. Entre 2021 y 2025, varios grupos continúan reportando altos niveles de importancia religiosa, con entre el 55 % y el 67 % afirmando que desempeña un papel central en sus vidas. Estos incluyen a mormones, republicanos, protestantes o cristianos no denominacionales, adultos afroamericanos, personas mayores de 65 años y residentes del sur de Estados Unidos.

Otros grupos, como los estadounidenses de bajos ingresos, las mujeres y las personas de entre 50 y 64 años, también mantienen una ligera mayoría que afirma la importancia de la religión.

En el extremo opuesto se encuentran los judíos estadounidenses, entre los cuales el 32 % afirma que la religión es muy importante, y los adultos jóvenes, con un 33 %. Cabe destacar que los judíos estadounidenses son el único grupo que ha registrado un aumento en las últimas dos décadas en el porcentaje que considera la religión muy importante, con un incremento de 10 puntos porcentuales.

La identidad política también se ha revelado como una importante línea divisoria. Entre los demócratas, la proporción que considera la religión muy importante ha disminuido drásticamente en 23 puntos porcentuales, hasta el 37%. Los adultos afroamericanos, históricamente uno de los grupos más religiosos del país, también han experimentado un descenso notable de 22 puntos, aunque una clara mayoría —el 63%— sigue afirmando la importancia de la religión.

Afiliación y práctica divergen

La identidad religiosa en Estados Unidos sigue estando dominada por el cristianismo, aunque su composición interna refleja cambios más amplios. En 2025, el 44% de los estadounidenses se identificaba como protestante o cristiano no denominacional, mientras que el 20% se identificaba como católico. Otro 9% pertenecía a otras tradiciones religiosas.

Sin embargo, la afiliación no se traduce necesariamente en práctica. Los datos sobre la asistencia religiosa revelan una tendencia paralela de disminución de la participación en el culto comunitario.

En 2025, el 57% de los estadounidenses declaró que rara vez o nunca asistía a servicios religiosos, mientras que solo el 31% afirmó asistir semanalmente o casi semanalmente. La asistencia, aproximadamente una vez al mes, se ha mantenido relativamente estable, en torno al 10%.

Esto supone un cambio significativo con respecto a los patrones observados entre principios de la década de 1990 y 2008, cuando la mayoría de los estadounidenses declaraba asistir a servicios religiosos al menos una vez al mes. Sin embargo, desde 2018, la tendencia se ha inclinado decisivamente hacia la inasistencia.

Una vez más, la edad juega un papel determinante. Entre los adultos jóvenes, solo el 25% asiste a servicios semanalmente o casi semanalmente, mientras que el 61% afirma participar rara vez o nunca. Entre las personas de 65 años o más, las cifras son notablemente diferentes: el 37% asiste semanalmente o casi semanalmente, y el 51% declara asistir con poca frecuencia o no asistir nunca.

Más allá del declive: una reconfiguración

En conjunto, los datos sugieren no solo un declive de la religión en Estados Unidos, sino una reconfiguración de cómo se vive y se entiende. Para amplios sectores de la población, la fe sigue proporcionando significado, identidad y comunidad. Sin embargo, para un número creciente de estadounidenses —especialmente los jóvenes—, la religión ya no ocupa un lugar central en su vida cotidiana.

Esta transformación tiene implicaciones que van más allá del ámbito religioso. Históricamente, las instituciones religiosas en Estados Unidos han desempeñado un papel significativo en la configuración de la cohesión social, la participación cívica y el discurso moral. A medida que evolucionan los patrones de creencia y práctica, también pueden cambiar las formas en que los estadounidenses organizan la vida comunitaria y expresan valores compartidos.

Por ahora, el panorama que emerge es de contraste más que de secularización uniforme: un país donde vibrantes focos de compromiso religioso coexisten con una creciente cultura de distanciamiento de la fe organizada. La dirección de esta trayectoria parece clara, aunque su destino final siga siendo incierto.

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