Alexander K. Sample, arzobispo de Portland y presidente del Comité para la Libertad Religiosa de la USCCB Foto: United States Conference of Catholic Bishops

Obispos católicos de USA llaman a «rechazar el antisemitismo y las mentiras y conspiraciones que lo alimentan»

Las declaraciones del arzobispo abordan una distorsión con profundas raíces históricas: la noción de responsabilidad colectiva judía por la muerte de Jesús. Basándose en la doctrina autorizada de la Iglesia, incluido el Catecismo del Concilio de Trento, subraya que tal interpretación no solo es inexacta, sino teológicamente insostenible

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(ZENIT Noticias / Washington, 22.03.2026).- En los días previos a la Semana Santa, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) ha decidido retomar uno de los puntos más delicados de la historia cristiana: la relación entre la Pasión de Cristo y la tentación de culpar al pueblo judío. Mediante un vídeo institucional recientemente publicado, los obispos buscan no solo aclarar la doctrina, sino también confrontar una distorsión que ha alimentado siglos de prejuicios.

El mensaje lo transmite Alexander K. Sample, arzobispo de Portland y presidente del Comité para la Libertad Religiosa de la USCCB. Su intervención se centra en un momento preciso del calendario litúrgico: el Triduo Pascual, la secuencia de tres días que conmemora la Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

En el centro de su reflexión se encuentra el Viernes Santo, históricamente uno de los momentos más incomprendidos —y, en ocasiones, malinterpretados— de la devoción cristiana. En lugar de un día para buscar culpables, Sample insiste en que es fundamentalmente una invitación a la conversión. «No es ocasión para acusar a otros», explica, sino un llamado «a regresar al Señor con verdad, arrepentimiento y amor».

Las declaraciones del arzobispo abordan una distorsión con profundas raíces históricas: la noción de responsabilidad colectiva judía por la muerte de Jesús. Basándose en la doctrina autorizada de la Iglesia, incluido el Catecismo del Concilio de Trento, subraya que tal interpretación no solo es inexacta, sino teológicamente insostenible. Atribuir culpa colectiva al pueblo judío, argumenta, es malinterpretar el significado mismo de la Crucifixión.

Como reconoce Sample, las interpretaciones erróneas del relato de la Pasión han contribuido, en diversos momentos de la historia, a brotes de hostilidad e incluso violencia contra los judíos, particularmente en torno a las celebraciones de Pascua. En este sentido, el video se inscribe en un largo esfuerzo de la Iglesia Católica por corregir ambigüedades anteriores y evitar su reaparición.

El contexto doctrinal más amplio es crucial. Desde el Concilio Vaticano II, y especialmente a través de la declaración Nostra Aetate, la Iglesia ha rechazado explícitamente el antisemitismo en todas sus formas y ha afirmado el vínculo espiritual entre cristianos y judíos. Si bien el video no profundiza en estos documentos, su mensaje se inscribe claramente en esa trayectoria: una reafirmación de que la precisión teológica tiene consecuencias morales.

Sample va más allá, advirtiendo sobre el resurgimiento contemporáneo del pensamiento conspirativo y la desinformación, fenómenos que a menudo se entrelazan con narrativas antisemitas. Los católicos, afirma, están llamados a rechazar las «conspiraciones y mentiras» que conducen al acoso o la violencia contra las comunidades judías. Al hacerlo, plantea el problema no solo como una cuestión de corrección histórica, sino como una responsabilidad ética actual.

El momento de publicación del video es intencional. Lanzado pocos días antes de la Semana Santa, busca moldear la disposición espiritual con la que los católicos se acercan a los misterios centrales de su fe. La Pasión, en esta interpretación, no es una historia sobre la identificación de enemigos externos, sino sobre el reconocimiento del pecado humano universal y la necesidad de redención. Este enfoque implica un cambio de énfasis que se ha ido desarrollando en la teología católica durante décadas: de una narrativa de acusación a una de introspección. La crucifixión, en lugar de atribuirse a un pueblo en particular, se entiende como la consecuencia del pecado compartido por toda la humanidad; una perspectiva que no deja lugar a chivos expiatorios étnicos o religiosos.

En un clima cultural donde el lenguaje religioso aún puede utilizarse como arma, la intervención de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) refleja una preocupación más amplia dentro de la Iglesia: que la memoria litúrgica no debe desvincularse de la responsabilidad moral. La Pasión de Cristo, tal como la presenta Sample, exige no solo devoción, sino también discernimiento.

El video es menos una reacción a un incidente aislado que un acto preventivo: un recordatorio de que la forma en que los creyentes interpretan sus narrativas más sagradas sigue influyendo en cómo se relacionan con los demás.

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Redacción Zenit

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