En el centro de este panorama global se encuentra Singapur, identificado como el país con mayor diversidad religiosa del mundo en 2020. © PEW RESEARCH CENTER

¿Cuáles son los países con mayor diversidad religiosa? Este es el mapa publicado en importante estudio

Este índice, conocido como Índice de Diversidad Religiosa, no mide la intensidad de la creencia, sino el equilibrio entre los grupos. Una puntuación de cero indicaría una uniformidad total, mientras que una puntuación perfecta de 10 reflejaría una presencia casi igual de las siete categorías principales utilizadas en el estudio: cristianos, musulmanes, hindúes, budistas, judíos, seguidores de otras religiones y personas sin afiliación religiosa

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(ZENIT Noticias / Roma, 14.04.2026).- A primera vista, el mundo contemporáneo parece cada vez más pluralista. La migración, la globalización y la secularización han acercado las diferentes creencias como nunca antes. Sin embargo, un estudio exhaustivo publicado por el Centro de Investigación Pew sugiere una realidad más compleja: la auténtica diversidad religiosa, entendida como una coexistencia relativamente equilibrada de múltiples credos, sigue siendo la excepción y no la regla.

En el centro de este panorama global se encuentra Singapur, identificado como el país con mayor diversidad religiosa del mundo en 2020. Su composición ilustra lo que los investigadores definen como un equilibrio casi perfecto: los budistas representan el 31 % de la población, seguidos por las personas sin afiliación religiosa con un 20 %, los cristianos con un 19 %, los musulmanes con un 16 %, los hindúes con un 5 % y otras tradiciones religiosas con un 9 %. Con una puntuación de 9,3 en una escala de 0 a 10, el país se acerca más que ningún otro a una distribución equitativa entre los principales grupos religiosos del mundo.

Este índice, conocido como Índice de Diversidad Religiosa, no mide la intensidad de la creencia, sino el equilibrio entre los grupos. Una puntuación de cero indicaría una uniformidad total, mientras que una puntuación perfecta de 10 reflejaría una presencia casi igual de las siete categorías principales utilizadas en el estudio: cristianos, musulmanes, hindúes, budistas, judíos, seguidores de otras religiones y personas sin afiliación religiosa. Ningún país alcanza ese máximo teórico.

La situación de Singapur dista mucho de ser típica. De hecho, en 194 de los 201 países y territorios analizados, un solo grupo religioso constituye al menos la mitad de la población. Aún más sorprendente, en 43 lugares ese predominio supera el 95 por ciento. La homogeneidad religiosa, no la diversidad, sigue siendo la norma global.

El contraste se hace aún más marcado al examinar los países menos diversos. Yemen, Afganistán y Somalia se sitúan en los últimos puestos del índice, con poblaciones musulmanas que superan el 99,8 por ciento. En total, ocho de los diez países menos diversos tienen una abrumadora mayoría musulmana, mientras que los dos restantes —Timor Oriental y Moldavia— son casi en su totalidad cristianos.

Entre estos extremos se encuentra un grupo relativamente pequeño de países donde la diversidad es visible y estructuralmente significativa. Surinam, la única nación latinoamericana entre los diez primeros a nivel mundial, ofrece un raro ejemplo de equilibrio multirreligioso: el 53 % de su población es cristiana, junto con un 22 % de hindúes, un 13 % de musulmanes y un 8 % de personas sin afiliación religiosa. Otras sociedades muy diversas se concentran en Asia-Pacífico —como Taiwán, Corea del Sur y Australia— o en el África subsahariana, incluyendo Mauricio, Togo y Benín. Francia se destaca como el único país europeo en el grupo de los más diversos, con una paridad casi equitativa entre cristianos (46 %) y personas sin afiliación religiosa (43 %), complementada por una minoría musulmana del 9 %.

Estados Unidos presenta un caso particular. No figura entre los diez países más diversos del mundo, ocupando el puesto 32 con una puntuación de 5,8. Sin embargo, entre las naciones más pobladas del mundo —aquellas que superan los 120 millones de habitantes—, se destaca por su mayor diversidad religiosa. Alrededor del 64 % de los estadounidenses se identificaron como cristianos en 2020, mientras que casi el 30 % declaró no tener afiliación religiosa. El 6 % restante se distribuye entre grupos más pequeños, cada uno de los cuales representa entre el 1 % y el 2 % de la población.

Esta pluralidad interna sitúa a Estados Unidos por delante de otras grandes naciones como Nigeria, Rusia, India y Brasil. Nigeria, en particular, destaca por un tipo de equilibrio diferente: una división casi equitativa entre cristianos y musulmanes, cada uno representando más del 40% de la población. Estos «equilibrios duales» representan otra forma de diversidad, aunque más polarizada que el mosaico multirreligioso que se observa en Singapur.

A nivel mundial, sin embargo, solo una minoría de personas vive en entornos altamente diversos. Apenas el 1% de la población mundial reside en países clasificados con una diversidad religiosa muy alta, mientras que el 19% vive en contextos altamente diversos. La mayoría habita sociedades con una diversidad moderada (59%), baja (9%) o muy baja (12%).

La geografía desempeña un papel decisivo. La región de Asia-Pacífico es la más diversa en general, con un índice de 8,7, lo que refleja la coexistencia de grandes poblaciones de budistas, hindúes, musulmanes, cristianos y personas sin afiliación religiosa. Cabe destacar que ningún grupo constituye la mayoría en toda la región. Por el contrario, Oriente Medio y el Norte de África registran el índice de diversidad más bajo, con 1,3, donde los musulmanes representan el 94 % de la población.

Europa y Norteamérica ocupan una posición intermedia, caracterizadas ambas por mayorías cristianas y minorías seculares significativas. En estas regiones, el aumento de la población sin afiliación religiosa ha sido un factor clave en el incremento de la diversidad durante la última década. En Estados Unidos, por ejemplo, la proporción de cristianos disminuyó 14 puntos porcentuales entre 2010 y 2020, lo que contribuyó a un cambio de una diversidad moderada a una alta.

Esta tendencia apunta a una dinámica importante que a menudo se pasa por alto en los debates sobre pluralismo: la diversidad no surge necesariamente de la expansión de múltiples tradiciones religiosas, sino que también puede resultar de la erosión de una dominante. En varios países occidentales, la creciente secularización ha diversificado el panorama religioso sin aumentar el número de comunidades de fe activas.

Las decisiones metodológicas que sustentan el índice también influyen en sus conclusiones. Al agrupar las religiones del mundo en siete grandes categorías, el estudio permite la comparabilidad global, pero inevitablemente simplifica las complejidades internas. El cristianismo, por ejemplo, abarca una vasta gama de denominaciones, mientras que el islam, el hinduismo y el budismo presentan una importante diversidad interna. Un análisis más detallado podría arrojar resultados diferentes, aumentando potencialmente la aparente diversidad de países como Estados Unidos o Pakistán.

Aun así, la tendencia general sigue siendo clara. Si bien las sociedades modernas suelen percibirse como cada vez más plurales, el verdadero equilibrio religioso es escaso y se concentra geográficamente. La mayoría de las naciones continúan definiéndose por una identidad religiosa dominante, incluso a medida que crecen los grupos minoritarios y las poblaciones seculares.

El panorama religioso global, por lo tanto, no converge hacia una diversidad uniforme, sino que evoluciona a lo largo de múltiples trayectorias. En algunas regiones, el pluralismo se afianza; en otras, persiste la homogeneidad; y en muchas, la secularización redefine silenciosamente los límites de la creencia.

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Jorge Enrique Mújica

Licenciado en filosofía por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, de Roma, y “veterano” colaborador de medios impresos y digitales sobre argumentos religiosos y de comunicación. En la cuenta de Twitter: https://twitter.com/web_pastor, habla de Dios e internet y Church and media: evangelidigitalización."

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