De izquierda a derecha en la fila de atrás: los voluntarios del equipo del Rosario Judy Demarest, Sean Wynne, Diane Dallin y Dorothy Bustamente. En la fila de adelante: Warren y Miguel, dos residentes de Boulder Canyon.

La conversión de Warren a sus 73 años: El Rosario que cambió su vida

El Santo Rosario puede ser un medio muy concreto de acompañamiento espiritual, que ayuda a la persona enferma y en ocasiones a su familia. A algunos, les permite vivir el final de la vida con esperanza teologal, consuelo y cercanía, aliviando el sufrimiento y acompañando bellamente a las personas: éste fue el caso de Warren.

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Alma Recinas

(ZENIT Noticias / Boulder, Colorado, 21.05.2026).- En la mayoría de los centros de atención para adultos mayores se ofrecen numerosas opciones de entretenimiento, pero son pocos los lugares que dan apoyo espiritual.

En Boulder, Colorado nació el Rosary Team, grupo de voluntarios que por iniciativa de Teresa Rodríguez, enfermera de cuidados paliativos, se organizó a partir del 2019.

Warren era un niño que a los seis años tuvo contacto con una familia católica de agricultores. Quedó sembrada ahí una semilla en su corazón, a pesar de haber sido criado en el metodismo. Su historia habría de cambiar casi siete décadas después. Al ingresar al centro de atención para adultos mayores en Boulder.

El Denver Catholic lo entrevistó al poco tiempo de haber sido recibido en el seno de la Iglesia Católica, el pasado 22 de febrero, en la Parroquia de Santo Tomás de Aquino, en Boulder. Su emoción era tal por haber recibido los sacramentos, el primer domingo de Cuaresma, que le costó trabajo conciliar el sueño. Sin sospechar, en esos días, que habría de fallecer poco tiempo después, durante la Octava de Pascua.

Aquel proceso, que inició desde niño y culminó durante su estancia en el centro de atención de Boulder Canyon, lo condensó meses atrás, recordando con el equipo del Rosario, en sus primeras sesiones dentro de los encuentros de oración semanales.

Warren admiraba a todas las personas que formaban parte del grupo.  Llegaban en parejas a cada centro. Rezan el Rosario y se quedan a acompañar y conversar con los adultos mayores. Esta organización ya es una gran red, que atiende a más de 200 residencias en muchos lugares de Estados Unidos, con el respaldo del arzobispo Samuel Aquila, de Denver. También las voluntarias de la Legión de María colaboran con las necesidades espirituales de los residentes.

Warren comentó a la fundadora del equipo del Rosario, Teresa Rodriguez, cómo el Rosario lo sostuvo en uno de los momentos más dolorosos de su vida: la muerte de su madre y de su hermano en un lapso breve de tiempo. Las oraciones le acercaron más a Dios y sanaron las heridas con relación a su hermano.

Cada encuentro con el equipo de oración le hizo apreciar más a su propia familia y aspiraba a ser como ellos, dentro de su comunidad de oración. Fue así como se decidió a dar el paso definitivo, al pedir al padre Chris Considine la recepción de los sacramentos en Boulder.

Teresa Rodríguez destacó la belleza del itinerario de Warren, en la etapa final de su vida: “A través de las visitas semanales del equipo del Rosario, los voluntarios le trasmitieron el amor poderoso de Cristo y le conectaron con su fe cristiana” y añadió: “es algo que a menudo queda en segundo plano cuando las necesidades físicas son prioritarias en un entorno asistencial laico”.

El Papa Juan Pablo II explicaba en su viaje a Austria, que la atención paliativa necesita un “elemento espiritual” que dé al moribundo (o al enfermo terminal) el sentido de un “pallium”, es decir, un “manto” de amparo en el momento de la muerte ( mensaje a los enfermos, discurso del 21 de abril, 1998).

En su página web Rosary Team señala que el equipo del Rosario se constituyó formalmente como organización sin fines de lucro en 2021. Teresa Rodríguez, la fundadora, trabajaba como enfermera de cuidados paliativos cuando, junto con sus pacientes, familiares y cuidadores, notó que, si bien los residentes contaban con muchas opciones de entretenimiento, recibían escaso apoyo espiritual. Esto inspiró la creación del Equipo del Rosario.

Feligreses de varias iglesias locales se ofrecieron como voluntarios para dirigir el rosario con los residentes del centro, comenzando un día a la semana. Los familiares empezaron a solicitar que el equipo acudiera con más frecuencia, lo que llevó a que lo hicieran tres días a la semana.

A veces, estas personas mayores se sienten como una carga cuando ya no pueden hacer las cosas que antes hacían. Necesitan ayuda con sus necesidades físicas y sufren muchas pérdidas. Pierden sus hogares, sus capacidades físicas y muchos de sus amigos y familiares han fallecido. Pero no tienen por qué perder su relación con Dios, y podemos acompañarlos en este camino.

Pueden rezar por la paz en el mundo, por la sanación de sus heridas, por los enfermos y moribundos, y por muchas otras intenciones. Después del rosario, el grupo se siente muy tranquilo; se nota una diferencia notable. Este es uno de los muchos dones que nuestra Santísima Madre nos concede al rezar El Rosario, señala la página web de Rosary Team.

Como testimonio personal Teresa señala en esta misma página web: “Mi madre ha sido una ferviente creyente toda mi vida. Desde muy joven se comprometió a rezar el rosario a diario e incluyó a su familia en esta devoción. Reunía a mi padre y a mis cuatro hermanos todas las noches para dirigir el rosario familiar, incluso durante nuestra adolescencia. Eso me parece un acto heroico, porque no siempre fuimos los más receptivos a este compromiso.

Las intenciones diarias de mi madre eran la paz en el mundo, el fin del aborto y la salvación de los no creyentes, así como la consagración de sus hijos y nietos al Inmaculado Corazón de María. Asistía a misa todos los días y nos enseñó que este mundo es pasajero y que estamos destinados a algo mucho más grande: la vida eterna.”

León XIII afirmaba que el Rosario es “intimo compañero” y “fiel protector de la vida”, y que en el “último trance” la persona enferma lo “abraza y lo sostiene” como una promesa de la corona de gloria.

La carta Samaritanus Bonus del Dicasterio para Doctrina de la Fe señala: La clave es que el Rosario funciona como escuela de esperanza: la atención paliativa debe ofrecer apoyo espiritual que inspire fe y esperanza y ayude a aceptar la muerte (Carta de la congregación para la doctrina de la fe, 4).

Esa es la labor que muchos católicos realizan humildemente, con gran fe, en el anonimato y muchos se benefician, como le sucedió a Warren. Porque como nos dice el Señor en el Cantar de los Cantares, capítulo 8: El amor es más fuerte que la muerte.

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Redacción Zenit

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