(ZENIT Noticias / Lima, 13.08.2026).- Mucho antes de aparecer en el balcón de la Basílica de San Pedro como el Papa León XIV, Robert Francis Prevost hacía una declaración de compromiso muy diferente. Documentos recientemente publicados de los archivos de inmigración de Perú revelan que, al solicitar la ciudadanía peruana en 2015, el futuro pontífice escribió al entonces presidente Ollanta Humala expresando su deseo de «permanecer en Perú el resto de mi vida».
Los documentos, descubiertos recientemente por TV Perú Noticias y conservados por el Archivo Nacional de Migración de Perú, ofrecen una visión excepcional de las convicciones personales de un hombre que, una década después, se convertiría en obispo de Roma. También ayudan a explicar por qué Perú ocupa un lugar tan importante en el corazón del Papa y por qué su próximo viaje al país en noviembre se espera con una emoción inusual.
En un momento en que el Papa León XIV se prepara para regresar a Perú como pontífice, los archivos revelan un capítulo de su vida que nunca fue meramente administrativo. Su solicitud de ciudadanía fue la culminación de años de servicio misionero y pastoral entre las comunidades peruanas, particularmente en el norte del Perú, donde posteriormente sería obispo de Chiclayo.
La carta manuscrita incluida en su expediente de naturalización destaca no solo por su propósito formal, sino también por su tono. En lugar de presentarse como un clérigo extranjero temporalmente destinado a Latinoamérica, Prevost describió una relación con el Perú forjada a lo largo de muchos años y dejó clara su intención de seguir viviendo allí indefinidamente. Esta declaración resulta particularmente llamativa en retrospectiva, dado que pocos años después el Papa Francisco lo llamaría a Roma para asumir responsabilidades cada vez más importantes en el gobierno de la Iglesia universal.
El proceso de naturalización siguió los mismos requisitos que los demás solicitantes. Los registros indican que Prevost completó los exámenes de historia, geografía y cultura peruanas exigidos en aquel entonces. Según Héctor Pérez, un alto funcionario responsable de los archivos de migración, el futuro Papa obtuvo una de las calificaciones más altas que ha visto al revisar expedientes de ciudadanía.
Prevost obtuvo oficialmente la nacionalidad peruana en septiembre de 2015, el mismo año en que fue nombrado obispo de Chiclayo. Continúa ostentando la doble ciudadanía, estadounidense y peruana, una doble identidad que muchos peruanos consideran no como un tecnicismo legal, sino como prueba de un vínculo genuino forjado a través de años de experiencias compartidas.
Esas experiencias estuvieron a menudo marcadas por las dificultades. Durante casi una década al frente de la Diócesis de Chiclayo, Prevost acompañó a las comunidades locales en algunos de los momentos más difíciles de la historia reciente del Perú. Estuvo presente durante las devastadoras inundaciones asociadas al fenómeno de El Niño, durante la pandemia de COVID-19 que azotó al Perú con excepcional severidad y durante la llegada de un gran número de migrantes venezolanos que buscaban refugio y oportunidades.
Quienes trabajaron junto a él durante esos años suelen recordar a un obispo más cómodo entre las familias comunes que en las ceremonias eclesiásticas. Esa reputación ayuda a explicar el gesto espontáneo que sorprendió a muchos observadores la noche de su elección. En su primera aparición pública como Papa, León XIV se detuvo para saludar a su «amada Diócesis de Chiclayo», agradeciendo a un pueblo fiel que había caminado junto a su obispo y ayudado a construir una Iglesia local vibrante.
Para muchos peruanos, esas palabras transformaron una histórica elección papal en algo profundamente personal. El nuevo Papa no era simplemente un ex misionero que había trabajado en el país. Era alguien que había elegido el Perú, había solicitado su ciudadanía y había expresado públicamente su deseo de hacer de él su hogar permanente. Este contexto añade un significado especial al viaje apostólico programado para noviembre. Perú será la sede de la etapa final de una gira más amplia por Sudamérica que también incluirá Uruguay y Argentina. Tras su llegada a Lima, se espera que el Papa visite Chiclayo, ciudad estrechamente vinculada a su ministerio episcopal. El itinerario continuará luego hacia Cusco, el corazón histórico del antiguo Imperio Inca, antes de concluir en Pucallpa, en la región amazónica, donde se prevé que la atención se centre en las comunidades indígenas y sus desafíos.
Diez años después de firmar los documentos que lo convirtieron en ciudadano peruano, León XIV regresa no como un antiguo obispo que retoma una antigua misión, sino como el Sucesor de Pedro, que vuelve a un país que alguna vez creyó que sería su hogar para siempre.
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