(ZENIT Noticias – Persecution.org / Pakistán, 16.09.2026).- Un joven cristiano de 17 años llamado Ikhlaq Masih fue brutalmente golpeado por una turba en Nasrat Colony, una localidad de Ajnianwala, Sheikhupura, Pakistán, donde residen muchos cristianos.
Masih trabaja haciendo pizzas en un restaurante, mientras que su padre, Saleem, trabaja en un horno de ladrillos y su madre, Zakriya, es ama de casa. Esta humilde familia cuenta con recursos económicos limitados y ahora se enfrenta a la pesada carga de los gastos médicos y los costos básicos de subsistencia.
Los vecinos informan que Ali Shah, hijo de un hombre influyente de la zona, junto con sus amigos, solían ir a Nasrat Colony todos los domingos para acosar, burlarse y seguir a las jóvenes del barrio mientras sus familias caminaban hacia la iglesia. El domingo 16 de agosto, Masih vio a la pandilla acosando a una joven y los confrontó, preguntándoles por qué seguían viniendo a su vecindario a molestar a las mujeres.
Se desató una discusión. La pandilla profirió insultos religiosos, llamando a Masih «chura», un término despectivo utilizado contra los cristianos en Pakistán, y le preguntó cómo se atrevía a enfrentarse a ellos. Shah y su grupo se retiraron temporalmente, pero esperaron a que Masih abandonara la aldea más tarde ese mismo día.
La emboscada
Cuando Masih se quedó solo, Shah y su pandilla regresaron armados con pistolas, barras de hierro y cadenas de motocicleta. Lo atacaron mientras lo insultaban y proferían improperios religiosos. Los transeúntes alertaron a los padres de Masih, quienes acudieron rápidamente al lugar y suplicaron a los atacantes que se detuvieran. Para cuando llegaron, Masih ya estaba inconsciente.
Masih fue trasladado de urgencia al hospital y, debido a la gravedad de su estado, posteriormente derivado al Hospital de la Sede del Distrito. Se le expidió un certificado médico oficial que confirmaba las graves lesiones sufridas en varias partes del cuerpo.
Aunque se ha presentado una denuncia formal contra los autores, la familia teme que los sospechosos puedan obtener la libertad bajo fianza debido a su influencia local. Según los informes, Shah y sus acompañantes han amenazado con matar a Masih si la familia emprende acciones legales.
La comunidad cristiana local está orando por justicia y pidiendo a las fuerzas del orden que garanticen el castigo de los culpables, advirtiendo que la liberación de los sospechosos podría poner la vida de Masih en mayor peligro.
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