(ZENIT Noticias / Madrid, 25.10.2026).- El Papa Francisco lo declaró venerable el 21 de enero de 2021, reconociendo las virtudes heroicas de un hombre que con solo treinta dos años se hizo mundialmente famoso por su descubrimiento de la trisomía 21. En efecto, descubrió que las personas con síndrome de Down tienen un suplemento de material genético: un cromosoma de más, en el par 21. En vez de 46, contabilizan 47 cromosomas. Era la primera vez en la historia de la humanidad que se descubría la causa genética de un síndrome.
Con este hallazgo, el Dr. Jérôme Lejeune se convirtió en el fundador de la genética modera. Era el año 1958. Poco tiempo después se comenzó a debatir en Francia la ley del aborto.
Con dolor, el doctor Lejeune se encontró con que su hallazgo empezó a ser utilizado para el aborto selectivo de niños con trisomía 21, también llamado síndrome de Down.
A pesar de las dificultades, Jérôme Lejeune no dejó de investigar. Tenía la intuición de que, si la causa del Síndrome de Down está en los genes, se puede, actuando en ellos, mitigar sus efectos y mejorar la calidad de vida de las personas con trisomía 21. Al tiempo, comprometió su vida en la defensa de los niños con síndrome de Down. Él declaró: «Tenía la impresión de que, si no los defendía yo, que era su médico, nadie lo haría. Si me hubiera callado, para mí habría sido como abandonarlos por cobardía justo cuando los estaban condenando al exterminio».
Era consciente de que su decisión tendría como consecuencia la retirada de las ayudas públicas, el ostracismo de la comunidad científica, e incluso la pérdida del premio Nobel. Decía con humor que «si alguna vez los cromosomas han podido tener, aunque solo fuera una ligera oportunidad para el Nobel, sé que les he retorcido el pescuezo. Pero entre eso y retorcerles el cuello a los pequeños, ¿hay algo que plantearse?».
Pero, mientras la comunidad científica le rechazaba porque su moral cristiana era un foco de luz sobre conciencias que deseaban adormecerse, la Iglesia no le abandonó. Jérôme Lejeune fue nombrado miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias en 1974 por el papa Pablo VI, en reconocimiento a su labor científica y a su defensa de la vida humana.
Gozó de la amistad de San Juan Pablo II, que le nombró en 1994 primer presidente de la Pontificia Academia para la Vida. Tras la muerte del investigador, tan solo treinta y tres días después del nombramiento, el pontífice escribió una carta homenaje dirigida al cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París, donde llamará al doctor Lejeune «Servidor la Vida» y en la que declarará: «Si el Padre que está en los cielos lo llamó de esta tierra en el día de la Resurrección de Cristo, es difícil no ver en esta coincidencia una señal. Nos encontramos ante la muerte de un gran cristiano del siglo XX, un hombre para quien la defensa de la vida se convirtió en un apostolado. En la situación actual del mundo, esta forma de apostolado laical es particularmente necesaria».
En un momento en el que la vida humana es tan atacada, donde se habla del aborto como «un derecho» y se normaliza la eutanasia, debemos tomar el testigo que nos ofrece Jérôme Lejeune y continuar su apostolado en defensa de la vida. Por eso hemos convocado en «La fuerza del Amor» a un grupo de expertos que han sentido la llamada a defender el legado y a continuar la labor de Jérôme Lejeune. Quizás la figura más señalada es su hija, Karin Le Méné. Karin no suele conceder entrevistas, pero la forma de abordar HM Televisión este trabajo sobre la figura de su padre la movió a participar en este documental en el que afirma: «Para para mi padre toda vida humana era sagrada, toda persona humana tenía derecho a vivir, independientemente de su edad, enfermedad o condición social. Él amaba a sus pacientes y los amaba porque veía en ellos a personas, hijos de Dios, no a “monstruos” como a menudo llamaban a las personas con trisomía 21».
Junto a Karin Le Méné encontraremos a su esposo, Jean-Marie Le Méné, presidente de la Fundación Jérôme Lejeune y a cuatro miembros de la Fundación Jérôme Lejeune España:
– Dra. Mónica López Barahona, presidenta de la Fundación Jérôme Lejeune España;
– D. Pablo Siegrist Ridruejo, director general de la Fundación Jérôme Lejeune España;
– Dra. Elena Postigo Solana, presidenta de la Cátedra Internacional de Bioética Jérôme Lejeune;
– y la Dra. Pilar García Fernández, directora Médico y Pediatra.
El documental narra el compromiso de Jérôme Lejeune en defensa de la vida y de la persona humana, compromiso que brotó de su fe profunda y su deseo de servir al Señor, asumiendo todas las consecuencias que esto trajo a su vida personal y profesional.
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