MOSCÚ, 14 octubre 2002 (ZENIT.org).- La comunidad de Moscú de la Orden Franciscana de los Frailes Menores Conventuales ha denunciado la sucia maniobra que ha tratado de involucrarles en un escándalo de prostitución.

Después de que la Santa Sede saliera en su defensa este lunes con un enérgico comunicado de su portavoz, Joaquín Navarro-Valls, la misma comunidad en la capital rusa ha aclarado en un comunicado que «los franciscanos no han organizado ningún burdel; es más, son víctimas de una maniobra que están tratando de aclarar».

En el documento, los franciscanos explican que en esta labor clarificadora cuentan con el apoyo de las fuerzas de policía y de la justicia, aunque hasta ahora no han logrado desalojar a las personas que controlan esta actividad en un apartamento que ellos ofrecieron en alquiler.

Este apartamento, aclaran los franciscanos de Moscú, fue alquilado el 1 de febrero de 2002 a la señora Leonidovna Tikhonova, quien, según había declarado, quería «organizar actividades de beneficencia».

Un mes más tarde, los frailes recibieron noticias de que el apartamento era utilizado como una casa de citas de prostitutas y se dirigieron al comisario del barrio para que interviniera.

Los religiosos volvieron a presentar la petición por escrito el 12 de abril de 2002. Tras este paso, revelan, «comenzaron a recibir amenazas físicas, en caso de que la Policía volviera a intervenir».

Además, la persona que alquila el apartamento hizo saber que no pagaría nunca más el alquiler, siguen revelando los franciscanos.

Los religiosos volvieron a presentar una denuncia el 10 de junio de 2002, y la petición de desalojamiento el 12 de septiembre. El 3 de octubre tuvo lugar la primera sesión ante el Tribunal, pero los denunciados no se presentaron.

En la noche del 1 de octubre, el superior de los franciscanos de Moscú fue invitado por un «oficial de justicia» (que no precisó su nombre) a presentarse en el apartamento. Al llegar, fue grabado por cámaras. Su presencia en el lugar ha sido utilizada para desacreditarlo.

El 7 de octubre, el diario de Moscú «Komsomolskaya Pravda» publicó un artículo que llevaba por título «El convento moscovita es un burdel», firmado por Anna Selivanova.

«Observamos que la señora Selivanova ha violado las normas del periodismo al no hablar con ningún representante de los franciscanos durante la redacción del artículo» en el que se ofrece una «auténtica falsificación de los hechos».

Monseñor Planas: No utilizar los medios de comunicación sería suicida

BUENOS AIRES, 13 octubre 2002 (ZENIT.org–Aica).- El director de la Filmoteca Vaticana y responsable de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), integrante del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, monseñor Enrique Planas, considera que «los medios de comunicación son un don de Dios» y por eso la Iglesia «debe utilizarlos», aunque tomando los recaudos para que «no se salgan ni se aparten del marco que la voluntad de Dios les fijaría».