CARACAS, viernes 30 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Departamento de Juventud y Pastoral Universitaria, del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano hizo público un comunicado este 27 de enero en el que, entre otras cosas, pide protección a las autoridades venezolanas y respeto a los derechos humanos.

En primer lugar el comunicado explica que la Pastoral Universitaria, mediante la cual la Iglesia católica se hace presente en el ámbito de la educación superior, "tiene como misión animar y facilitar entre los universitarios --estudiantes, profesores, autoridades, personal administrativo y obrero-- el encuentro personal y comunitario con Jesucristo vivo, de modo que descubran en Él las respuestas a sus inquietudes y esperanzas".

Desde la verdad del Evangelio, los firmantes del comunicado se sienten obligados a manifestar su postura ante los acontecimientos de violencia ocurridos recientemente en las universidades venezolanas y en las marchas de los estudiantes.

Exigen "a las Autoridades Nacionales el respeto a los derechos humanos y la protección para todos los ciudadanos, especialmente para los estudiantes universitarios, en el entendido de que la protesta cívica expresada mediante manifestación pacífica es un derecho constitucional reconocido universalmente".

"La experiencia nos ha enseñado -apostillan- que cuando el gobierno y la policía respetan y protegen el derecho a la libre manifestación, como sucedió el 23 de enero pasado, no hay violencia".

Así mismo, recuerdan a las autoridades que acuerdos internacionales firmados por Venezuela "expresan la prohibición de disolver manifestaciones mediante el uso de gases asfixiantes, tóxicos o similares (Estatuto de Roma Parte II, Art 8 b XVIII)".

En este sentido, les hacen presente a todas las partes involucradas lo expresado por los obispos venezolanos en la Exhortación sobre la "Situación del país y renovación ética", al inicio de este año, donde afirman que "todos los cristianos debemos empeñarnos a fondo en la creación de un clima nacional de convivencia y de solidaridad (n° 20)".

Los responsables de la Pastoral Universitaria invitan a todos los sectores de la sociedad, especialmente a los comprometidos con la educación superior, "a trabajar juntos en la construcción de la cultura de la vida".

"Nuestro pueblo desea la paz, que sólo se puede alcanzar desde el respeto a la diversidad, la defensa absoluta de la vida, la libertad como valor primordial y el ejercicio de la justicia verdadera", afirman.

Así mismo, deploran los atentados violentos contra diversas instituciones, particularmente contra la Nunciatura Apostólica, y los ataques al cardenal Jorge Urosa. Estos hechos, dicen, "indignan y entristecen al pueblo venezolano que desea vivir en paz y democracia".

Y concluyen elevando "una súplica al Dios de la vida, y a nuestra Madre la Virgen de Coromoto,  rogándoles nos concedan serenidad en esta hora difícil que atraviesa nuestro país".

 

Cristianos se preparan a celebrar el Día Mundial del Agua

BUENOS AIRES, miércoles, 28 enero 2009 (ZENIT.org).- El próximo 22 de marzo de se celebra el Día Mundial del Agua. Cristianos de diversas asociaciones y movimientos se han unido en una iniciativa que une Agua y Espiritualidad, promoviendo un “Acuerdo Ciudadano con la Tierra”.

Es una iniciativa del Movimiento Agua y Juventud (www.acuerdociudadano.org) que ofrece “una herramienta simple y efectiva con la cual toda persona, comunidad y organización puede hacer su aportación cotidiana para que todos tengan acceso al Agua Fuente de Vida lo antes posible”, informa a ZENIT Jorge Carcavallo Picho desde Argentina.

Este compromiso ciudadano se traduce en, añade, “cambiar algunas de nuestras actitudes y hábitos frente a los recursos que utilizamos diariamente, muchas veces impensadamente”.

La iniciativa ha sumado hasta ahora cerca de dos mil firmas, y esperan, antes del 22 de marzo próximo, Día Mundial del Agua, llegar a las treinta mil, o tres millones. “¿Por qué no, todos cuidando la Vida?”, se pregunta.

Invita a todos a ser parte activa del Acuerdo Ciudadano personalmente y, si es posible, con su comunidad de aprendizaje y acción. Los coordinadores del Acuerdo Ciudadano están a disposición de quien quiera unirse en: www.acuerdociudadano.org.

La herramienta Acuerdo Ciudadano por la Tierra fue creada por el Movimiento Internacional Agua y Juventud, cuyo presidente es Ricardo Bertolino (www.waterandyouth.org).

La invitación “Agua y Espiritualidad”, inspirada por la iniciativa “Por Ríos de Vida”, que organizan el obispo Jorge Pedro Casaretto –obispo de San Isidro, Buenos Aires, y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de Argentina–, y los presbíteros Anibal Filippini y Roberto Baron de la misma diócesis, se presentó el 8 de diciembre de 2007, en la celebración eucarística que precedió a la Procesión por el río Luján.

Más de veinte mil fieles, incluyendo el Intendente y otras autoridades, recibieron, indican los organizadores, “un inspirador mensaje sobre la importancia de tomar acciones concretas para sanar y cuidar el ‘Agua de Vida’”.

A raíz de una lectura sobre el encuentro de los jóvenes con Benedicto XVI, en el Santuario de Loreto, Italia, un grupo de amigos tuvo la idea “Por Ríos de Vida” e incluso la llevaron pocas semanas después al río Jordán, donde fueron en peregrinación, informa Jorge Carcavallo.

“El Movimiento Internacional Agua y Juventud surge de jóvenes de numerosas organizaciones quienes han tomado la decisión de trabajar juntos en la construcción de una sociedad más equitativa y sustentable. Para lograr sus objetivos, se proponen ayudar a fortalecer las acciones locales que realizan millones de personas a lo largo del planeta en temas relacionados con el agua, e incidir en las políticas publicas que impactan en la gestión de este bien de todos”, informa la página web del movimiento.

El primer paso en la estructuración del movimiento se dio del 12 al 14 de abril de 2007, en Buenos Aires, durante las “Primeras Jornadas Internacionales Agua y Juventud”, a las que convocaron alrededor de trescientas organizaciones.

Hoy, la propuesta se encuentra estructurada o en formación en alrededor de cincuenta países de África, América, Asia y Europa.»

“Agua fuente de Vida”, explican, es una frase repetida por millones en las misas alrededor del mundo y también el lema del Decenio del Agua de las Naciones Unidas.

En Mateo 25 se dice: “¿Cuándo te vimos sediento y te dimos de beber…? […] cuando lo hiciste a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mi lo hiciste”.

La Torá narra que Amón y Moav están excluídos del derecho de admisión en el pueblo de Israel porque no se acercaron a ofrecer pan y agua a los judíos que transitaban cerca de sus poblados, durante la travesía por el desierto. “No hicieron nada por ayudar a unos pobres esclavos recién liberados, una figura social muy próxima a nuestras comunidades de excluídos actuales”, explican los impulsores de la iniciativa.

El Corán dice: “Informales que el agua está para repartirla entre ellos…” (Sura 54, versículo 28). El Bhagavad Gita narra: “¡Oh Arjuna, soy el sabor del agua!” (7.08-09). Y se podría seguir con citas de los pueblos originarios de tantos países sobre el valor de este elemento indispensable para la vida y la necesidad de su socialización y reparto equitativo.

“Hoy –concluye Jorge Carcavallo- los sedientos no sólo andan en caminos polvorientos, sino en nuestras ciudades y pueblos, sin acceso a agua potable o segura. Y la gran pregunta que se hacen millones es ¿qué puedo hacer yo desde mi lugar?”

Por Nieves San Martín