INDAIATUBA, lunes, 14 abril 2008 (ZENIT.org).- La Conferencia Episcopal de Brasil (CNBB) ha promovido el lanzamiento el pasado 9 de abril de una gran iniciativa popular que pretende convertirse en un proyecto de ley a favor de la ética en la política.

La idea del nuevo proyecto de ley popular surge a continuación de la Ley 9.840, promulgada en 1999, cuando un millón de brasileños suscribieron la iniciativa que hoy combate la compra de votos y el uso de la máquina administrativa en las elecciones del país.

«Más de un millón de brasileños hicieron posible el castigo de más de seiscientos políticos que fueron sorprendidos comprando votos o desviando los bienes de la Administración Pública en provecho de sus candidaturas», explicó el presidente de la CNBB, monseñor Geraldo Lyrio Rocha.

El arzobispo de Mariana destacó que «ha llegado el momento de dar un paso más adelante».

El nuevo proyecto declararía inelegibles, durante los trámites del proceso,  a los políticos condenados por la Justicia en primera instancia. A los políticos procesados directamente por el Ministerio Público también se les impediría ir a las urnas mientras aguardan el juicio.

Prevé también declarar inelegibles  los políticos que llegaran a renunciar a sus cargos públicos para escapar a posibles puniciones por quiebra del decoro.

«En la base de la nueva iniciativa está la idea de que los que responden a procesos criminales por delitos graves deben ser alejados temporalmente de la vida política hasta que se solucionen sus problemas judiciales», explicó monseñor Geraldo Lyrio.

Según el presidente de la CNBB, no se trata de «considerar culpable a alguien que todavía no agotó todas sus posibilidades de defensa, sino de evitar la posible entrada en los cargos públicos de personas con asuntos pendientes con la Justicia».

«Esa medida tan simple, junto con otras previstas en la nueva iniciativa popular, nos ayudará a fortalecer todavía más nuestra democracia, consolidando la ética del servicio al prójimo y al bien como la base de participación en la vida política», afirmó.

En la base del nuevo proyecto de ley de iniciativa popular está el Movimiento de Lucha contra la Corrupción Electoral, una red de entidades de la sociedad, de la que forman parte la CNBB y la Orden de Abogados de Brasil (OAB), entre otras instituciones.

El presidente de la OAB, Raimundo Cezar Britto Aragão, destacó la simbología de la iniciativa.

Según Cezar Britto, no se trata «simplemente de llevar un proyecto de ley al Congreso y quedarse aguardando el resultado, sino de llamar al pueblo a la reflexión y pedir que el pueblo participe más activamente en la vida política».

Por Alexandre Ribeiro, traducido del portugués por Nieves San Martín</i>

Cientos de miles de norteamericanos quieren ver al Papa

WASHINGTON, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org–Aica).-  «Hay una cosa, sólo una, más difícil en Washington, que conseguir una entrevista con el Presidente de los Estados Unidos, y esto es: obtener una entrada para ingresar al estadio de los ‘Nationals’, para la misa multitudinaria con el Papa Benedicto XVI», explica Enrique Soros, un argentino del Movimiento de Schoenstatt desde la capital estadounidense.

Si bien las instalaciones tienen capacidad para albergar a una multitud de 46.000 personas, la arquidiócesis de Washington recibió solicitudes para 200.000 participantes.

Sin embargo, estos números no reflejan los cientos de miles de interesados que pidieron «tickets» a amigos o a sus propias parroquias y diócesis, obteniendo como respuesta una negativa a su requerimiento. Excepcionalmente se oye, con santa envidia, o no tan santa en muchos casos, que alguien obtuvo «tickets» para la mencionada Misa.

Así comentó Ivelisse Avilés: «Salvi y yo ganamos la lotería (en las parroquias se sortean los ‘tickets’ para el ingreso al estadio). ¡Qué bendición! ¡Veremos al Papa! Lo sentimos como un regalo especial de la Madre Tres Veces Admirable. ¡Para nosotros, un milagro y un sueño que se hace realidad!»

En esta ciudad hay una excepcional expectativa por la llegada del Papa, y dado que la mayoría de los interesados no podrá acceder al estadio, todos buscan vías alternativas para saludar al Santo Padre en persona, siquiera desde lejos, y recibir su bendición. Hay una conciencia muy real que es Jesús quien estará presente aquí, en la persona de su representante en la Tierra.