El sacerdote, que durante más de 40 años fue director del coro de la catedral de Ratisbona (Regensburg), desde Baviera le ha enviado unas líneas para decirle lo que siempre le ha dicho en estas fechas «Oremus por invicem» («oremos el uno por el otro»).

El hermano mayor de Joseph Ratzinger hoy habló con él por teléfono, pero de todos modos le quiso garantizar por escrito su recuerdo publicando en este Domingo de Resurrección su misiva en el diario católico italiano «Avvenire».

«Querido Joseph, que tu oneroso trabajo teológico de tantos años pueda serte de orientación y ayuda para desempeñar la grandiosa tarea que te ha encomendado Dios», le desea monseñor Ratzinger.

«Que el Señor te dé inspiración espiritual e intelectual, así como fuerza física, para poder tomar las decisiones justas y encontrar las palabras adecuadas, y mantener la valentía y firmeza ante las olas, que según la secreta voluntad divina, circundan a la Iglesia y con ella también a ti», añade.

Y concluye: «Que Dios nos regale en estos últimos años de vida hacia los que nos hemos encaminado un mínimo de comunión fraterna con la alegría y el calor de antes».

Firma «tu hermano Georg».

Jueves Santo de solidaridad en Roma con los damnificados de los derrumbes de Filipinas

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 13 abril 2006 (ZENIT.org).- Este Jueves Santo, día del amor por excelencia para los cristianos, los participantes en la misa «en la Cena del Señor», que presidió Benedicto XVI en la Basílica de San Juan de Letrán, la Santa Sede hizo un gesto de solidaridad con las poblaciones de Filipinas en las que el fango ha acabado con la vida de unas mil personas.