(ZENIT Noticias – ACN / Jerusalén, 23.07.2026).- El impuesto municipal sobre la propiedad en Israel, conocido como «Arnona», se ha convertido en el centro de una nueva disputa entre las iglesias y la Municipalidad de Jerusalén. Los líderes cristianos temen que la impugnación de las exenciones otorgadas a ciertas propiedades eclesiásticas pueda poner en peligro sus actividades religiosas, educativas y sociales. En una conversación con Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el obispo William Shomali, obispo auxiliar del Patriarcado Latino de Jerusalén, analiza las implicaciones de la controversia y aboga por un compromiso que preserve las exenciones históricas de las iglesias cristianas.
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Pregunta: El 27 de junio de 2026, la Autoridad Palestina anunció que Mahmoud Abbas había escrito al papa León XIV y a varios líderes internacionales para denunciar el plan de gravar las propiedades eclesiásticas de Jerusalén mediante el «Arnona». ¿Cuál es su valoración de esta iniciativa? ¿Puede contribuir a proteger los derechos históricos de las iglesias?
Respuesta: Existen dos razones por las que el presidente Mahmoud Abbas apoya la postura de las Iglesias contra el plan de gravar los bienes eclesiásticos en Jerusalén Este. Por un lado, la Autoridad Palestina considera Jerusalén Este territorio ocupado y cree que Israel no tiene derecho a imponer impuestos sobre dichos bienes. Por otro lado, el presidente pretende proteger los derechos históricamente reconocidos por las Iglesias, en particular los Acuerdos de Mitilene de 1901, parte de una serie de acuerdos firmados hace más de un siglo entre el Imperio Otomano y Francia. Estos acuerdos contribuyeron a consolidar las exenciones fiscales de las que gozaban las iglesias e instituciones francesas en Tierra Santa.
[Nota del editor: La disputa de Arnona se enmarca ahora en un contexto más amplio que afecta a todas las instituciones eclesiásticas de Jerusalén, no solo a aquellas históricamente vinculadas a los regímenes consulares mencionados.]
Pregunta: Estos acuerdos fueron respetados durante el Mandato Británico y también por Israel en los años posteriores a su independencia, proclamada en 1948, y nunca han sido derogados oficialmente. Por lo tanto, la carta del presidente palestino constituye un importante recordatorio de la dimensión histórica y jurídica de la cuestión. Esto contribuye a que el tema vuelva a ocupar un lugar central en la atención internacional, aunque, por sí solo, carece del poder para imponer una solución inmediata.
Pregunta: En términos concretos, ¿cuáles serían las consecuencias para las iglesias si la Municipalidad de Jerusalén aplicara íntegramente el impuesto Arnona a los edificios actualmente exentos?
Respuesta: Es necesario distinguir entre las actividades con fines de lucro, como algunos alojamientos para peregrinos, y las instituciones con fines exclusivamente religiosos, educativos o sociales. Si la Municipalidad decide aplicar retroactivamente el impuesto Arnona a las actividades con fines de lucro, las sumas exigidas podrían alcanzar varios millones de euros, especialmente si corresponden a los últimos treinta años, el período durante el cual esta disputa enfrentó a las Iglesias con las autoridades israelíes. Si se llega a un acuerdo sobre las actividades con fines de lucro, es probable que las Iglesias solo tengan que pagar el impuesto en el futuro, sin efectos retroactivos. En cuanto a las escuelas, hospitales, centros comunitarios e instituciones con fines exclusivamente religiosos, las Iglesias esperan poder seguir beneficiándose de las exenciones tradicionales, dada su misión educativa, caritativa y espiritual.
Pregunta: Esta controversia recuerda la crisis de 2018, cuando los líderes de la Iglesia cerraron las puertas del Santo Sepulcro en protesta por un proyecto similar. ¿Teme que este nuevo acontecimiento suponga una mayor presión sobre las instituciones cristianas en Jerusalén, o cree que es posible llegar a un acuerdo?
Respuesta: Confiamos en que aún es posible llegar a un acuerdo. Una solución podría ser que las empresas con fines de lucro contribuyan a los gastos municipales relacionados con los servicios que reciben, manteniendo las exenciones concedidas a los lugares de culto, salones parroquiales, cementerios e instituciones religiosas, educativas y benéficas. El principal reto reside en definir con precisión qué debe considerarse una actividad comercial y qué se enmarca dentro de la misión pastoral, social o religiosa de las Iglesias. Es en esta distinción donde podría basarse una solución equilibrada y mutuamente aceptable.
[Nota del editor: Dado que más del 80 % de los peregrinos son cristianos, las Iglesias y los cristianos contribuyen significativamente a la economía israelí y, al mismo tiempo, financian numerosos servicios sociales y educativos abiertos a todos.]
Pregunta: En el contexto regional particularmente difícil que enfrenta Tierra Santa, ¿qué mensaje les gustaría transmitir a los benefactores de ACN y, en general, a todos aquellos que apoyan a las comunidades cristianas con oración, solidaridad y generosidad?
Respuesta: Estamos profundamente agradecidos a ACN y a sus generosos benefactores. Su solidaridad nos permite mantener nuestras instituciones a flote, apoyar a nuestras parroquias y continuar con nuestra labor pastoral. Gracias a su ayuda, también podemos apoyar a las familias cristianas más vulnerables, que atraviesan momentos especialmente difíciles debido a la guerra, la crisis económica y la falta de oportunidades laborales. Les agradecemos de todo corazón su fidelidad, sus oraciones y su generosidad. Su apoyo espiritual y material representa un signo de esperanza para los cristianos de Tierra Santa y les ayuda a permanecer en la tierra donde nació el cristianismo.
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