(ZENIT Noticias / Roma, 26.01.2026).- Menos de un año después de la elección del Papa León XIV, uno de los expertos más experimentados del Vaticano ofrece una evaluación inusualmente franca del nuevo pontificado y de la encrucijada que enfrenta la Iglesia, especialmente en Alemania.
El arzobispo Georg Gänswein, exsecretario personal del Papa Benedicto XVI y actual Nuncio Apostólico en Lituania, Letonia y Estonia, afirma que la atmósfera en Roma está cambiando de forma discreta pero perceptible. En una entrevista concedida a EWTN News en Vilna, donde reside desde 2024, Gänswein describió un Vaticano que poco a poco recupera el equilibrio.
Tras reunirse con el Papa León XIV en dos ocasiones en 2025, la más reciente a mediados de diciembre, el prelado alemán afirmó percibir una renovada calma. Para él, la palabra que mejor describe el momento es «normalidad».
“La normalidad está volviendo lentamente”, explicó, señalando lo que él considera un clima eclesial más saludable tras la transición de pontificados del año pasado. El cambio, en su opinión, no es meramente administrativo o estilístico. Refleja un realineamiento espiritual más profundo. Gänswein interpreta este cambio como evidencia de que la fe —y el Espíritu Santo— siguen obrando activamente en la Iglesia.
Un diplomático con una larga memoria institucional
Gänswein aporta una perspectiva única a estos acontecimientos. Antes de su nombramiento diplomático en los países bálticos, pasó 17 años al lado de Joseph Ratzinger, primero como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y posteriormente como Papa Benedicto XVI. También sirvió durante más de una década como Prefecto de la Casa Pontificia, lo que le permitió conocer de primera mano el funcionamiento interno del Vaticano a lo largo de múltiples pontificados.
Hoy, como nuncio en una región marcada tanto por la secularización como por un renovado interés en el cristianismo, ve al Papa León XIV estableciendo prioridades claras, muchas de ellas tradicionales, pero recientemente descuidadas.
Lo que más le impacta es la forma de predicar del Papa
Según Gänswein, León XIV proclama la fe con claridad, confianza y alegría, inspirándose profundamente en la tradición agustiniana. Al leer las homilías y catequesis del Papa, afirma, uno se encuentra con un pastor que no se limita a enseñar la doctrina, sino que la vive. Esta coherencia, en opinión de Gänswein, ha contribuido significativamente al clima más positivo que se percibe actualmente en los círculos vaticanos.
Una mirada crítica al Camino Sinodal de Alemania
El optimismo del arzobispo respecto a Roma contrasta marcadamente con su preocupación por los acontecimientos en su país natal. El Camino Sinodal de Alemania —un proceso de reforma plurianual que involucra a obispos y representantes laicos— celebrará su sexta y última asamblea a partir del 29 de enero. Para Gänswein, la trayectoria de esta iniciativa sigue siendo profundamente preocupante.
Advierte que muchas de sus propuestas se alejan de la doctrina católica fundamental en lugar de reconducir a los creyentes a ella.
Si bien reconoce que la reforma a veces es necesaria, establece una clara distinción entre la renovación arraigada en la fe y el cambio impulsado por presiones culturales o políticas. Lo que ve emerger del Camino Sinodal, afirma, no es una profundización espiritual, sino una dilución de la identidad católica.
En su evaluación, ya se ha cruzado una línea roja en áreas que afectan a la teología moral, la ética, la estructura sacramental de la Iglesia y la autoridad de los obispos. Cualquier reforma, insiste, debe mantenerse firmemente anclada en la doctrina recibida de la Iglesia.
Gänswein se ha alineado públicamente con las preocupaciones planteadas por la iniciativa católica Neuer Anfang («Nuevo Comienzo»), cuyos representantes se reunieron recientemente con el Papa León XIV en Roma junto con Franziska Harter, editora jefe de Die Tagespost. Su temor compartido es que el Camino Sinodal corra el riesgo de ampliar las divisiones tanto en la Iglesia como en la sociedad.
«Solo puedo esperar y rezar para que este camino equivocado llegue a su fin», dijo.
El significado sin resolver de la «sinodalidad»
Más allá de Alemania, Gänswein también señaló una ambigüedad más amplia que afecta a la Iglesia global: el concepto mismo de sinodalidad.
Reveló que, durante un reciente consistorio convocado por el Papa León XIV, varios cardenales instaron al Papa a aclarar el verdadero significado del término. Tras años de debate y expectativas encontradas, Gänswein argumenta que la Iglesia aún carece de una definición precisa.
Si la sinodalidad se refiere simplemente al diálogo dentro de la Iglesia, lo considera legítimo e incluso necesario. Sin embargo, teme que el término se utilice cada vez más para encubrir agendas ajenas a la auténtica práctica sinodal; objetivos que, en su opinión, tienen poco que ver con escuchar al Espíritu Santo.
Los jóvenes y el anhelo de claridad
A pesar de su aguda crítica, Gänswein no pinta un panorama sombrío del futuro de la Iglesia. Al contrario, afirma encontrarse regularmente con jóvenes —entre ellos seminaristas— que buscan fervientemente sentido, guía y solidez espiritual.
No buscan eslóganes ni ambigüedad, afirma, sino un mensaje claro y exigente. Quieren que el Evangelio se proclame sin diluciones. La Iglesia no inventó ese mensaje, recuerda Gänswein, pero se le ha encomendado proclamarlo, le sea conveniente o no. Cuando lo hace, cree él, se mantiene en el camino correcto.
Para estos jóvenes creyentes, la fe no es una carga extra impuesta a la vida; es una fuente de orientación y fortaleza. La viven con lo que él describe como «alegría de corazón», conscientes tanto de su propósito en el mundo como de su destino final.
Una esperanza cautelosa bajo el Papa León XIV
En conjunto, las reflexiones de Gänswein ofrecen un retrato de una Iglesia en transición. En Roma, ve un enfoque renovado y una coherencia espiritual bajo el Papa León XIV. En Alemania, teme la fragmentación impulsada por reformas desvinculadas de la tradición. Y en todos los continentes, es testigo de una generación más joven atraída no por la experimentación, sino por la autenticidad.
Su análisis de los primeros meses del pontificado de León XIV es mesurado pero esperanzador: se están reestructurando las prioridades, la predicación ha recuperado su intensidad y se está recuperando gradualmente una sensación de normalidad eclesial.
Para un hombre que pasó décadas en el corazón del Vaticano, esto, en sí mismo, no es poca cosa.
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