Juan Pablo II: evangelizador con las imágenes

En particular en oración y sufrimiento, según el portavoz vaticano

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ROMA, domingo, 6 abril 2008 (ZENIT.org).- Juan Pablo II no evangelizó sólo con las palabras, sino que lo hizo sobre todo con las imágenes, en especial en los momentos de oración.

Así lo explica el padre Federico Lombardi S.I., director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, en el editorial del último número de «Octava Dies», semanario del Centro Televisivo Vaticano (CTV), de cuya dirección también está al frente.

Con tal papel el sacerdote analiza el impacto comunicativo que tuvo el Papa Karol Wojtyla con sus imágenes, a la luz de la homilía de Benedicto XVI en la Misa de aniversario del fallecimiento de su predecesor.

A partir de su experiencia en el CTV, con cámara en mano durante muchos años del anterior pontificado, el padre Lombardi admite: «Para nosotros estaba claro que si se seguía y se respetaba la intención del protagonista, a través de la imagen debía pasar el espíritu».

«Bastaba observarle cuando oraba: se sumergía literalmente en Dios», recordó –de su predecesor– Benedicto XVI en su homilía.

«Así era siempre, pero no podemos olvidar cuán deseadas y solicitadas fueron las imágenes de su oración silenciosa cuando el mundo desorientado tras el 11-S buscaba un punto de apoyo, de consuelo y de esperanza, y cómo él estuvo disponible para concederlas. Entonces la imagen de su oración se convirtió en un precioso servicio para un pueblo excedido», añade el padre Lombardi.

«También en las grandes Misas públicas no eran las multitudes lo que buscaba, sino el Espíritu que les podía animar y guiar, como dijo explícitamente en algunas inolvidables celebraciones, por ejemplo, en Pentecostés del primer viaje a Varsovia –continúa–. Pero esto era verdad siempre, como recordó el Papa Benedicto. No disfrutaba de un triunfo personal; meditaba en un «misterio en acto»».

«Y finalmente el sufrimiento -recuerda el padre Lombardi–. Se han definido como históricos los encuadres del último Via Crucis. Todos los conocemos. Los grabamos con indescriptible emoción, acompañados del intérprete más fiel de las intenciones de Juan Pablo II: monseñor Stanislaw. Papa Benedicto dijo que «esa elocuente escena de sufrimiento humano y de fe indicaba al mundo el secreto de toda la vida cristiana»».

«¿Para qué deben servir las imágenes?», interroga el sacerdote: «Para Juan Pablo II, para el Papa Benedicto, para nosotros: para hacer pasar el Espíritu».

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ZENIT Staff

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