Portavoz vaticano: En Estados Unidos, el Papa ha dado esperanza no sólo a los católicos

Balance de la visita del padre Federico Lombardi

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 21 abril 2008 (ZENIT.org).- Libertad, verdad, paz, derechos humanos… Estas son palabras claves del viaje apostólico que Benedicto XVI ha realizado del 15 al 20 de abril a los Estados Unidos. Pero todas están unidas por la esperanza evangélica, aclara el portavoz vaticano.

El director de la Oficina de Información de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi S.I., ha hecho un primer balance de este viaje, que tenía por eslogan «Cristo, nuestra esperanza», considerando que ha logrado su objetivo: ha transmitido esperanza a los estadounidenses en general, a los  católicos en particular, y a las Naciones Unidas.

«Ha traído anuncio de esperanza a una gran nación, que debe tener la dignidad y el sentido de la grandeza de su vocación en el mundo de hoy», comienza constatando Lombardi, quien es también director de «Radio Vaticano».

Ha comunicado esperanza, añade, «a una Iglesia que ha vivido un período particularmente difícil en los años recientes y que tenía mucha necesidad de ser consolada y relanzada hacia el porvenir, consciente de sus responsabilidades en el ámbito de la Iglesia universal».

Y por último, constata, ha ofrecido un mensaje de esperanza para las Naciones Unidas, es decir, «para todos los pueblos del mundo que han reflexionado, en esta circunstancia extraordinaria del sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, en los verdaderos valores fundamentales para construir el futuro».

El obispo de Roma ha mostrado cómo «Cristo ayuda a tener esa visión del hombre, de su destino, de la realidad de la persona humana que permite construir sobre cimientos sólidos el porvenir de la humanidad», explica el padre Lombardi.

El Papa ha hablado a «todo un pueblo, ayudándole a identificar sus raíces y sus valores, su vocación histórica», recalca.

«Ha hablado al pueblo estadounidenses de sus características de convivencia entre muchos pueblos de culturas y creencias diferentes, para construir juntos, en libertad y democracia, una gran comunidad humana, que puede convertirse también para la humanidad misma en un mensaje de paz, de reconciliación, de convivencia».

Y esto se puede lograr, dice sintetizando al pontífice, «con el reconocimiento de Dios, de Dios creador, por tanto, de los valores esenciales de la persona humana, como imagen de Dios».

«El Papa lo ha dicho de manera muy explícita y los estadounidenses se han sentido comprendidos, reconocidos por su valor históricos y en sus mejores aspectos».

«Incluso las máximas autoridades de los Estados Unidos, el presidente George W. Bush y el vicepresidente Dick Cheney en el discurso final, han reconocido al Papa esta capacidad para evocar los aspectos positivos del pueblo y de dirigirle un gran mensaje», constata Lombardi.

«Cuando el domingo por la noche pronunciaba su discurso conclusivo de Cheney, yo escuchaba a estadounidenses que estaban a mi alrededor diciendo: hace unos años no nos hubiéramos podido imaginar el que una de las máximas autoridades de nuestro país pronunciara palabras tan elogiosas sobre el jefe de la Iglesia católica».

«Esto quiere decir que el pueblo, en todos sus aspectos, también a través de sus responsables, reconoce que la Iglesia católica y el Papa son interlocutores dignos y eficaces que ayudan a encontrar lo mejor del mismo pueblo estadounidenses», concluye.

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ZENIT Staff

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