El Papa pide seguridad para las comunidades cristianas de Irak

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Al recibir al primer ministro, quien le ha invitado a visitar el país

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 25 julio 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI pidió seguridad para las comunidades cristianas de Irak al recibir este viernes al primer ministro, Nouri Kamel Al-Maliki, quien le ha invitado a visitar el país.

Maliki había llegado en la tarde de este jueves a Roma y se dirigió a las Grutas Vaticanas de la Basílica de San Pedro para rendir homenaje a Juan Pablo II ante su tumba.

El encuentro con el Papa se celebró en la mañana del viernes en la residencia pontificia de Castel Gandolfo. Antes, el primer ministro había visitado al secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, quien estaba acompañado por el secretario para las Relaciones con los Estados, el arzobispo Dominique Mamberti.

Según un comunicado emitido posteriormente por la Oficina de Información de la Santa Sede, «los coloquios, que han tenido lugar en un clima de cordialidad, han permitido examinar algunos aspectos fundamentales de la situación iraquí, tomando en cuenta también el contexto regional».

«Se ha prestado particular atención al tema de los numerosos refugiados iraquíes, dentro y fuera del país, que tienen necesidad de asistencia, de cara también a un deseado regreso», informa la Santa Sede.

«Se renovó la condena de la violencia que casi todos los días sigue golpeando diferentes partes del país, sin perdonar a las diferentes comunidades cristianas, que sienten intensamente la necesidad de mayor seguridad», sigue diciendo el documento.

Según la Santa Sede, «se ha expresado el deseo de que Irak pueda encontrar el camino de la paz y del desarrollo a través del diálogo y de la colaboración de todos los grupos étnicos y religiosos, incluidas las minorías, para que en el respeto de las respectivas identidades, y con espíritu de reconciliación y búsqueda del bien común, contribuyan juntas a la reconstrucción moral y civil del país».

«En este sentido, se ha subrayado la importancia el diálogo interreligioso como senda para la comprensión religiosa y la convivencia civil. El primer ministro invitó al Santo Padre a visitar Irak», concluye el comunicado vaticano.

El 3 de junio de 2007, en Mosul, fueron asesinados el párroco de la iglesia del Espíritu Santo, el padre Ragheed Ganni, y tres diáconos. En febrero de 2008, fue secuestrado y asesinado monseñor Paulos Faray Rahho, arzobispo caldeo de Mosul.

Han sido numerosos los asaltos los ataques contra los lugares de cultos y los secuestros de muchos cristianos, entre ellos, en enero de 2005, el obispo siro-católico de Mosul, monseñor Georges Casmoussa, después dejado en libertad.

«Centenares de miles de cristianos se han visto obligados a dejar el país a causa de la violencia y de la crisis económica», constata Radio Vaticano en su nota informativa sobre la audiencia.

En el encuentro, el primer ministro iraquí regaló al Papa una palma de plata, símbolo de la paz. El Papa le intercambió con una pluma que conmemora los quinientos años de la Basílica de San Pedro.

Por Jesús Colina

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ZENIT Staff

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