En Venezuela, el chavismo se ha convertido en una suerte de religión

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Declaraciones de Xavier Legorreta, de Ayuda a la Iglesia Necesitada

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ROMA, miércoles 18 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- El «chavismo», la ideología promovida por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se está convirtiendo en una especie de religión, considera un atento observador de la Iglesia en ese país.

Xavier Legorreta, jefe de la Sección de Latinoamérica de la asociación de derecho pontificio Ayuda a la Iglesia Necesitada, comenta con estas palabras el resultado del referéndum de reforma de la Constitución celebrado este domingo en ese país.

El referéndum planteaba la modificación de cinco artículos, todos ellos relacionados con el poder político. Entre otros, se proponía la supresión de toda limitación temporal al mandato de los representantes electos, lo cual haría posible la reelección del actual presidente, Hugo Chávez, incluso una vez finalizado su mandato en 2012.

Ya en diciembre de 2007, los venezolanos habían rechazado esa misma reforma constitucional en un referéndum. En este segundo intento, la propuesta de Hugo Chávez ha obtenido la mayoría.

En el periodo previo al referéndum hubo manifestaciones violentas –organizadas tanto por simpatizantes como detractores– en las grandes ciudades y, sobre todo, en la capital, Caracas. El 19 y el 31 de enero, desconocidos asaltaron la Nunciatura Apostólica de Caracas. En total se han registrado siete ataques contra la representación del Papa en el país en los últimos meses.

Legorreta, cuya labor consiste en la de ofrecer apoyo a las comunidades católicas más necesitadas en el país, explica la promulgación de un segundo referéndum sobre un mismo argumento con estas palabras: «El pueblo sabe que va contra la ley, pero Chávez ha enmascarado la votación con su carisma, su política y, sobre todo, su ideologización».

«Cabe afirmar que, entretanto, el chavismo se ha convertido en una suerte de religión en Venezuela. El lenguaje, la forma de presentarse, las conversaciones y discusiones… todo gira en torno a su persona, su ideología y su estrategia táctica. Así logra el éxito, llamado también ‘revolución bolivariana'», aclara.

Esta «revolución», aclara, busca «crear un modelo similar al sistema político que estuvo implantado en Europa del Este, y que hoy todavía subsiste en Cuba: una dictadura socialista encabezada por una fuerte personalidad, un líder. En Cuba, ese líder es Fidel Castro, y en Venezuela, Hugo Chávez».

Al hacer un balance de los diez años de Chávez como presidente, Legorreta explica su llegada al poder con estas palabras: «Yo diría que se trató de salir de un agujero para ir a caer en otro».

«Cuando Chávez inició su revolución, al pueblo le iba mal. Para la gente, la oferta de Chávez parecía algo atractivo y eficaz. Sin embargo, en la realidad apenas son visibles los resultados esperados. Aunque también hay cosas muy buenas, como la posibilidad que tienen los venezolanos de ir a Cuba para recibir tratamiento médico –por ejemplo, para una intervención ocular– y de seguir acudiendo a médicos cubanos en Venezuela una vez regresan a su país».

Ante el anuncio de Chávez de presentar su candidatura para un tercer mandato, Legorreta recuerda una de las máximas de Simón Bolívar, líder del movimiento independentista sudamericano enfrentado al poder colonial español, en quien el presidente venezolano dice inspirarse: «daña el que alguien se perpetúe en el poder».

La relación de la Iglesia con el Gobierno de Chávez nunca ha sido fácil. Ya en 2001 hubo una oleada de terror contra las instituciones eclesiales: 28 bombas hicieron explosión en una sola semana.

«En estos tiempos difíciles, los creyentes son conscientes de la necesidad de apoyar a la Iglesia y también a sus pastores. El país atraviesa una gran crisis y, sobre todo, sufre inseguridad a nivel social, económico y político», explica Legorreta.

«Hace poco los obispos de Venezuela han pedido al Gobierno en una carta pastoral que tome medidas para mejorar la seguridad en el país. Se nota que la gente desea acercarse a la Iglesia, por ejemplo, por el gran número de personas que acuden a la misa dominical y, en general, a todas las celebraciones litúrgicas».

«El 14 de enero, más de dos millones y medio de venezolanos asistieron a la celebración anual en honor de la Virgen de la Divina Pastora en la Diócesis de Barquisimeto. En las parroquias que no han sido objeto de ideologización subsiste una fe profunda y devota», explica.

Al principio, Hugo Chávez concibió la idea de fundar una Iglesia venezolana propia. En varias ocasiones ha atacado a los Obispos acusándolos de manipular a la gente y entrometerse en la política.

De este modo, indica el experto, «Chávez intenta desunir a la Iglesia polarizándola: elogia la labor de algunos sacerdotes, al tiempo que critica ferozmente el trabajo y los esfuerzos de otros. Su objetivo es crear desunión para sembrar la confusión. Ésta es una buena estrategia para alguien que quiere oprimir a la Iglesia».

Según Legorreta. «en estos momentos, el país necesita ante todo nuestras oraciones. Por otro lado, la Iglesia necesita que la ayuden en la catequesis y la formación de futuros seminaristas».

«En general –concluye–, las religiosas y el clero en su conjunto deben disponer de una buena formación para estar a la altura de los retos de los años venideros. Muchas parroquias son muy pobres y están muy necesitadas, pues tienen que arreglárselas con entre cincuenta y ochenta euros mensuales».

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ZENIT Staff

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