Benedicto XVI viene a Angola a consolidar la paz, tras la guerra civil

Y a confirmar a los católicos en la fe

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LUANDA, viernes 20 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Al aterrizar este viernes en Luanda, Benedicto XVI aseguró que llega a Angola para confirmar a este país en la paz, tras la terrible guerra civil que le ha desangrado, y a los católicos (algo más de la mitad de su población) en la fe.

Al recibir la bienvenida oficial, en aeropuerto «4 de Fevereiro», del presidente José Eduardo dos Santos, el Papa pidió al gobierno responder a la difícil situación de pobreza en que viven muchos de sus compatriotas.

Sintetizando el objetivo de la segunda etapa de su primera visita a África, el Santo Padre explicó que llega a Angola para visitar «una de las más antiguas comunidades católicas del África subecuatorial, para confirmarla en su fe en Jesús resucitado y unirme a las súplicas de sus hijos e hijas para que el tiempo de la paz, en la justicia y en la fraternidad, no conozca ocaso en Angola».

La guerra civil en Angola concluyó en el año 2002, después de tres décadas que se cobraron más de medio millón de vidas y desplazaron a millones de personas.

En la República de Angola, el 55,6% de su 15.473.000 habitantes, es católico. La fe en Cristo fue traída a estas tierras por misioneros portugueses en 1491.Se considera que más del 40% de la población sigue las creencias ancestrales africanas.

Dejando espacio a las confidencias, en su primer discurso, pronunciado en portugués, el Papa recordó que «provengo de un país en el que la paz y la hermandad son sentidas muy dentro del corazón de todos sus habitantes, especialmente de los que –como yo– han conocido la guerra y la división entre hermanos pertenecientes a la misma nación a causa de ideologías desoladoras e inhumanas, la cuales, bajo la falaz apariencia de sueños e ilusiones, hicieron pesar sobre los hombres el yugo de la opresión».

«Podéis entender, pues, lo sensible que soy al diálogo entre los hombres como medio para superar toda forma de conflicto y tensión, y para hacer de cada nación –y por tanto también de vuestra patria– una casa de paz y hermandad».

Para ello el Papa pidió a los angoleños que no se rindan «a la ley del más fuerte».

«Porque Dios ha concedido a los seres humanos la capacidad de elevarse, por encima de sus tendencias naturales, con las alas de la razón y de la fe».

«Si os dejáis llevar por estas alas, no os será difícil reconocer en el otro a un hermano, que ha nacido con los mismos derechos humanos fundamentales. Lamentablemente, dentro de vuestros confines angoleños hay todavía muchos pobres que reivindican el respeto de sus derechos».

Por último, el Papa afirmó que no se puede olvidar «la multitud de angoleños que viven por debajo del umbral de la pobreza absoluta».

Dos tercios de los angoleños vive con menos de dos dólares al día, según datos del Banco Mundial. «No decepcionéis sus expectativas», pidió el Papa.

La undécima visita apostólica internacional del Papa, que tiene por etapas Camerún y Angola, concluirá el próximo lunes.

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ZENIT Staff

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