Campanas de Uruguay repicaron por el bicentenario

Misas de oración por la patria en todo el territorio

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MONTEVIDEO, viernes 26 de agosto de 2011 (ZENIT.org).- Este 25 agosto, los obispos de Uruguay presidieron misas por la patria y al mediodía repicaron las campanas en las iglesias del país.

Respondiendo a la invitación efectuada por la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU), en su última plenaria, el 3 de agosto, en Florida, las diócesis organizaron celebraciones especiales en un nuevo aniversario de la Declaratoria de la Independencia, en el marco del Bicentenario del proceso de emancipación de la Nación Oriental.

En su mensaje a todas las comunidades, los obispos invitaban a que este 25 de agosto se realizaran celebraciones especiales en todas las diócesis y se repicaran las campanas de todas las iglesias a las 12 horas.

Invitaban también a participar en las celebraciones presididas por los obispos en sus respectivas catedrales y el día 13 de noviembre en la Peregrinación a Florida, en la Solemnidad de la Virgen de los Treinta y Tres.

“Ese día celebraremos todos juntos este Bicentenario y los 50 años de la Coronación Pontificia de la Imagen de Nuestra Señora, Patrona del Uruguay”, afirmaban los obispos.

Tal como estaba previsto, este miércoles los obispos presidieron misas en acción de gracias por la patria, en todos los rincones del territorio nacional.

En 1825, dentro del proceso independentista, los Treinta y Tres Orientales se reunieron en Florida, donde realizaron la Asamblea de la Independencia Nacional, y en la Piedra Alta, convertida en Altar de la Patria, proclamaron, el 25 de agosto, la Declaratoria de la Independencia Nacional.

A la Pequeña imagen de la Virgen María, que se veneraba en la capilla del pueblo, presentaron sus ansias de independencia,dando así origen a la advocación: “Virgen de los Treinta y Tres”.

Este 19 de agosto el obispo Pablo Galimberti, presidió en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Paysandú, la Eucaristía de Acción de Gracias por el Bicentenario del comienzo de la emancipación oriental.

Antes del Te Deum, el obispo destacó algunos episodios ocurridos en suelo sanducero, en particular se refirió al primer signo revolucionario en la Banda Oriental, anterior al Grito de Asencio, al que  historiadores como Mario Cayota entre otros, señalan como “el Grito de Casablanca”, ocurrido el 11 de febrero de 1811 del que fueron protagonistas destacados, entre otros, el cura  de Paysandú Silverio Martínez y su teniente cura el fraile dominico Ignacio Maestre.

Otras independencias por lograr

El obispo de Tacuarembó, monseñor Julio Bonino, presidió una Misa por la Patria en la iglesia del colegio Jesús Sacramentado. La Eucaristía se celebró en ese templo eucarístico, dado que la catedral se encuentra en proceso de reforma.

Así mismo, el obispo Bonino, en la conferencia “Bicentenario de la nación oriental”, organizada por la CEU y la Universidad Católica del Uruguay (UCU), analizó algunos aspectos de la situación social en el país.

Se refirió a la independencia de la Iglesia católica con respecto al Estado uruguayo, la problemática del narcotráfico, el consumo de pasta base y los derechos humanos, y propuso instalar consultorios para atender los problemas del embarazo en adolescentes.

Monseñor Bonino recordó que a principios del siglo XX quedó la Iglesia separada del Estado. “El Estado y la Iglesia están absolutamente separados desde principios del siglo pasado y eso lleva a que la institución no tenga compromisos, lo que nos da una gran libertad”, señaló.

Recalcó que en Uruguay “se da un verdadero reclamo en cuanto a derechos humanos” y que “los presos son una población que ha crecido en número y decrecido en edad, siendo cada vez más jóvenes los que están en situaciones que no son humanas”.

Añadió que “otras de las realidades que tenemos que encarar es el embate del narcotráfico, que introdujo la pasta base, que es verdaderamente un veneno, con un efecto muy rápido sobre las conductas, y el proceso de adicción es también rapidísimo”.

Se refirió a “la violencia, que cobra tantas víctimas y deja tantas marcas”. Sostuvo que “la Pastoral Social de un país tiene mucho que ver con lo que en el país está sucediendo” y, ante la emergencia social «discernimos que lo que tenemos que hacer es colaborar desde nuestra identidad».

También hizo referencia al embarazo en adolescentes y propuso la instalación de “policlínicas ginecológicas para adolescentes porque el trato que hay que tener es muy diferente”.

Señaló que es necesario dar voz a la gente del ámbito rural. Dijo que el Departamento de Pastoral Social “hizo una encuesta que intentaba ponerles el micrófono a las comunidades rurales para poder hacer resonar en el país voces del campo, que son los más alejados”.

En este sentido, añadió que “hemos sido invitados por la Conferencia de Aparecida a vivir más intensamente el llamado de la misión y no hay duda de que dentro de los más alejados de los servicios sociales y eclesiales están los que viven y trabajan en el campo”.

De la celebración bicentenaria se hizo eco este 24 de agosto el diario vaticano L’Osservatore Romano citando a la Conferencia Episcopal uruguaya en su petición de reforzar la identidad nacional y apreciar al patrimonio construido en estos doscientos años, rescatar los valores más auténticos y trabajar juntos para “construir una patria edificada en la verdad, la justicia, la libertad y el amor”.

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ZENIT Staff

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