Trabajamos como obreros que no le temen al sol, ni a la lluvia, ni al viento

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Habla el superior de los redentoristas que retornaron a Cuba hace once años

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Por José Antonio Varela Vidal

ROMA, domingo 25 marzo 2012 (ZENIT.org).- El llamado del beato Juan Pablo II durante su visita a Cuba para que esta se abra al mundo, tuvo diversos frutos. Uno de ellos fue el retorno de algunas familias religiosas que trabajaron en la isla por muchos años, a las cuales se les dio la oportunidad de retomar su misión en medio del pueblo cubano.

Uno de estos casos fue la congregación del Santísimo Redentor, o conocidos como los ‘redentoristas’, quienes cumplirán este mes de mayo once años de haber retomado las riendas de un trabajo que comenzaron en 1927 y que tuvieron que dejar desde 1961 por razones conocidas.

Ante la cercanía de la llegada del papa Benedicto XVI a la isla, ZENIT entrevistó al padre Hipólito Vicens, superior de la Misión Redentorista de Cuba, quien comparte las esperanzas actuales y las oportunidades misioneras de esta visita, así como su percepción de que a algunos miembros del gobierno no les termina de “cuadrar” tanta apertura…

¿Cómo está el ambiente en Cuba por la llegada del Papa?

–P. Vicens: Nacionalmente todos estamos a la expectativa. Ciertamente no se percibe un entusiasmo como nos cuentan para el 1998, cuando Juan Pablo II, pero hay curiosidad con respecto a la visita por parte del pueblo.  

¿De qué forma se ha ido preparando la iglesia cubana para este acontecimiento?

–P. Vicens: Como sabemos, toda la visita se enmarca dentro del contexto de los 400 años de la aparición de la imagen de la Virgen de la Caridad en la playa de Nipe, al oriente del país. Durante el último año, la Iglesia obtuvo el permiso de parte de las autoridades nacionales para sacar en peregrinación la imagen de la Caridad por todo el país. La peregrinación fue todo un éxito. Hubo orden, expresión libre de la fe de los presentes y ciertamente fue un despertar nuevamente de los cimientos religiosos de un pueblo que estuvo muy distante, por las circunstancias históricas, de vivir en comunidad la fe cristiana. Internamente, nos hemos reunido todo el clero con los obispos, hemos estado creando conciencia sobre la figura del papa, y para esto se han preparado unos plegables, carteles, etc., todo para informar a la población sobre la figura del santo padre. También y un poco más al estilo misionero, nos lanzamos a las visitas a los hogares, con oraciones comunitarias, catequesis en las Casas de Misión, en fin, aprovechando la brecha nos hemos lanzado con todo el dinamismo y creatividad posible frente a esta importante visita. 

¿Los pobladores no creyentes, valoran también esta visita?

–P. Vicens: Honestamente creemos que la población no entiende la estructura eclesial.Oficialmente, la figura del papa, es una de jefe de estado, jefe de una religión que algunos conocen por la referencia de los grandes templos. Quizás la palabra más correcta, no es que valoran, sino que les da curiosidad por saber qué significa esta visita y para qué en estos tiempos.

¿Cómo es la actitud de las autoridades ante la llegada del Papa? 

–P. Vicens: Un análisis objetivo sobre esto es un poco complejo de hacer en las circunstancias que nos encontramos. Visto en términos generales, tal parece que hay un entendimiento y respeto mutuo. La alta oficialidad está muy clara de lo que significa esta visita y hace su valoración; sin embargo, a mi juicio, las esferas intermedias del aparato gubernamental –el partido–, todavía no entienden y resisten un poco al proceso de apertura que la presidencia ha tenido con respecto a la iglesia y a la visita. 

Este año los redentoristas celebran once años del retorno a Cuba… ¿Qué significa esto para ustedes?

–P. Vicens: El pasado 21 de mayo del 2011 celebramos diez años de la nueva etapa de presencia redentorista en Cuba. Esto ha significado un retomar nuestra historia y nuestra presencia misionera en una tierra ciertamente de misión ad gentes. Por muchas razones es válida y profética nuestra presencia en Cuba, ya que nos encontramos con la realidad de un país que sus últimas tres o cuatro generaciones no han tenido experiencia de misiones populares. Hoy día, sin mayor restricción ni dificultad caminamos y evangelizamos. Predicar la Buena Noticia es como una tarea tan propia, tan necesitada y a la vez tan aceptada por la gente, que vale la pena darse y ofrecer un poco más de lo que se te pide. 

¿En qué han centrado su labor actualmente?

–P. Vicens: Por la realidad eclesial de nuestro país, el trabajo misionero lo hacemos desde la estructura de parroquias. Vivimos en la Isla de la Juventud, donde solo tenemos tres templos y poco más de veinte casas de Misión, donde se ofrece catequesis para los sacramentos y la liturgia de la Palabra. También se visitan otras cincuenta comunidades con las que apenas hacemos un primer contacto y se mantiene una constante visita casa por casa con el fin de evangelizar a las familias. En Regla, municipio de La Habana, tenemos nuestro segundo centro de Misión. Es una zona muy poblada y con poco espacio para las viviendas. Hemos concentrado nuestro trabajo en tres templos celebrando los sacramentos y dando atención especial a la catequesis y a la formación de laicos. En esta realidad, tenemos la peculiaridad de que Regla es el municipio principal de las manifestaciones de la santería (espiritualidad popular) y del sincretismo religioso del país. Esto significa que la Misión Redentorista se encuentra en la Isla de la Juventud –municipio especial, por su separación de la Isla grande–, y en Regla por su peculiar situación religiosa. Ambos desafíos los asumimos con la esperanza de poder transformar algo de esas realidades.

¿Tienen facilidades de las autoridades para realizar su misión?

–P. Vicens: El Estado, gracias a Dios, ha facilitado la entrada de misioneros. Cuando tenemos algún tipo de actividad que implica uso de lugares públicos se han mostrado bastante abiertos y colaboradores.

¿Qué obras tenían cuando salieron y qué han recibido al volver?

–P. Vicens: Nosotros teníamos en Santiago de Cuba, en el Reparto Vista Alegre, la parroquia La Sagrada Familia y en la capital teníamos el Santuario Nacional del Perpetuo Socorro.

Al llegar nos han ofrecido la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores –la única parroquia de la Isla de la Juventud–, y en Regla tenemos ahora una capilla erigida como parroquia Cristo Redentor, precisamente para que nosotros la atendiéramos.

Un mensaje para los cubanos ante la llegada del papa…

–P. Vicens: Nuestro mensaje a los cubanos que residen en la Isla y los que viven fuera de esta hermosa tierra caribeña: Cuba es un país noble, nuestra gente es como el terreno que guarda en su seno la gran semilla de la esperanza, del amor y de la fe. Estamos trabajando como obreros que no le tememos al sol, ni a la lluvia, ni al viento, porque estamos seguros que después de todo la redención será abundante. No miramos hacia atrás para ver lo que hemos hecho, sino que miramos hacia adelante, vivimos el presente haciendo todo lo posible por hacer germinar la semiente mejor, para ver un país reconciliado y desarrollado, espiritual, social y cómo no, económicamente. Que donde quiera que se encuentre un cubano reciba nuestra bendición misionera.

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ZENIT Staff

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