Francisco en la Mezquita Azul, en oración como Benedicto XVI

El Santo Padre durante la mañana de su segunda jornada en Turquí­a, ha visitado la mezquita azul y Santa Sofí­a en Estambul

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El patriarca ecuménico Bartolomé y el papa Francisco se han reencontrado en el aeropuerto de Estambul este sábado por la mañana. Tras el primer día de viaje en Ankara –cuando el Santo Padre habló a las autoridades políticas y religiosas– Francisco ha llegado a las 10.30 a la ciudad que acoge la segunda etapa de su viaje a Turquía. 

Francisco y el patriarca Bartolomé se han encontrado ya en distintas ocasiones. La primera vez fue el 19 de marzo de 2013, en la misa de inicio de ministerio petrino de Bergoglio: fue un evento histórico y de gran relevancia porque era la primera vez que un patriarca ortodoxo presenciaba la ceremonia de inauguración de un Pontífice romano desde los tiempos del cisma de 1504. Se vieron también en varios momentos durante el viaje del Papa a Tierra Santa en mayo y finalmente en el Vaticano, el 8 de junio, con ocasión del encuentro con los presidentes de Palestina e Israel para rezar por la paz.

Sin ningún tipo de ‘ceremonia de acogida’, el Papa tras el encuentro ha pasado directamente al coche que le iba a conducir a la Mezquita Azul. 

Allí le ha recibido por el Gran Mufti y un Iman. Han entrado por el gran pórtico y han visitado juntos el lugar. Descalzo y acompañado de un traductor, el Papa ha escuchado atentamente las explicaciones sobre la mezquita. La visita ha finalizado con un momento de oración en silencio y un intercambio de regalos. Francisco le ha dicho al Gran Mufti: tenemos que dar un paso más, además de pedir y dar gracias, tenemos que adorar a Dios, la adoración gratuita.

El nombre de este lugar de culto se debe al Sultán Ahmet I, quien tomó la iniciativa de construir una mezquita en Estambul como ofrenda a Alá. La construcción de la mezquita se inició en 1609 y la ceremonia de apertura tuvo lugar en 1617. Su nombre procede de la cerámica turquesa que reviste las paredes y la cúpula. En este mismo lugar, hace ocho años, Benedicto guardó 2 minutos de silencio junto al imán de la mezquita azul, gesto que impresionó a la sociedad turca.

Tras la despedida en la puerta de la mezquita, el santo padre Francisco ha regresado al coche para dirigirse al Museo Santa Sofía: uno de los lugares más visitados en el mundo. Allí, algunos fieles esperaban con banderas, pancartas y guitarras y han demostrado su alegría al ver llegar al Pontífice. El Papa ha sido recibido por el director del museo, quien le ha acompañado durante la visita guiada. Visita durante la cual Francisco ha seguido con mucha atención la historia de este lugar.

Santa Sofía fue primero basílica patriarcal ortodoxa, posteriormente mezquita y finalmente museo desde 1935 por decisión de Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la República de Turquía. El uso de este lugar como lugar de culto –iglesia o mezquita– está severamente prohibido.  

Al finalizar la visita a la ex basílica, el Santo Padre ha firmado en el libro de visitantes distinguidos del museo. «Quam dilecta tabernacula tua Domine (Salmo 83). Contemplando la belleza y la armonía de este lugar sagrado mi alma se eleva al Omnipotente fuente y origen de toda belleza, y pido al Altísimo guiar siempre los corazones de la humanidad sobre el camino de la verdad, la bondad y la paz», han sido las palabras que el Papa ha escrito. A continuación, se han intercambiado los regalos. Y todo ello sucedía mientras se escuchaba desde la calle la llamada a la oración para los musulmanes.

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Staff Reporter

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